Miércoles, 02 de Septiembre de 2026

El plan de ahorro de energía le apunta a un exigente 10%

ColombiaEl Tiempo, Colombia 2 de septiembre de 2026

La posibilidad de recibir un beneficio en la factura por ahorrar energía no debería ser el principal motivo para reducir el consumo

La posibilidad de recibir un beneficio en la factura por ahorrar energía no debería ser el principal motivo para reducir el consumo. Para los expertos consultados por Portafolio, el incentivo económico previsto por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) es una herramienta dentro de una estrategia más amplia para enfrentar el fenómeno de El Niño, cuyo impacto sobre el sistema eléctrico se espera hacia finales de este año y comienzos del próximo. "El premio sería que no nos apaguemos", plantea Alejandro Lucio, experto del sector, al referirse al programa que comenzó este 1.° de septiembre y que busca que hogares y pequeños comercios reduzcan su consumo frente a una meta individual. La CREG estableció que quienes superen esa meta en más de 10 % tendrán un cobro adicional sobre los kilovatios hora que excedan ese margen. En el otro lado, los usuarios que reduzcan su consumo mensual en más de 10 % podrán recibir un beneficio como saldo a favor en su factura al cierre del programa. Sin embargo, ese beneficio no tiene un valor definido de antemano. El programa es autofinanciado y los recursos que se recauden mediante los cobros adicionales serán distribuidos entre los usuarios que cumplan las condiciones para recibir el reconocimiento. Por eso, cuanto se recaude determinará cuánto podrán recibir los ahorradores. Pero la pregunta de fondo es, ¿funcionará para que el país no se apague? El ahorro como una tarea colectiva Para Lucio, esa característica hace que la discusión sobre el dinero que podría regresar a los usuarios no sea el único punto relevante. Si el ahorro se generaliza, el monto individual de las compensaciones podría ser reducido, pero eso no elimina el propósito de administrar la demanda. "Más allá del incentivo económico, a los usuarios se les debe aterrizar en el problema en el que estamos. El premio no es económico únicamente; el premio sería que no nos apaguemos", afirma. Julio César Vera, también experto del sector, coincide en que el comportamiento de los consumidores debe entenderse dentro del escenario general del sistema eléctrico. A su juicio, la reducción de la demanda debe acompañarse de medidas de generación y de campañas que expliquen a los usuarios cómo cumplir sus metas. "Para evitar posibles limitaciones de suministro en el momento de mayor intensidad y duración del fenómeno de El Niño, que se espera hacia finales del presente año y comienzos del siguiente, se requiere una combinación de medidas tanto en oferta como en demanda", sostiene Vera. El experto señala que, del lado de la oferta, será necesario disponer de la capacidad máxima de generación térmica del país, con plantas a gas natural, carbón y eventualmente combustibles líquidos. En algunos momentos, plantea, esta generación podría representar cerca de 55 % de la demanda nacional. Una meta del 10 %

que no es menor El programa establece metas individuales con base en el historial de consumo de los últimos 12 meses. La primera factura emitida después del comienzo de la medida tendrá carácter pedagógico: si un usuario supera en más de 10 % su meta, no tendrá cobro adicional durante ese primer ciclo. En cambio, el ahorro registrado durante ese periodo sí será contabilizado. Para Lucio, la meta merece una lectura distinta a la que podría sugerir su porcentaje. "Una meta de ahorro del 10 % parece menor, pero es alta", señala. Por eso, considera que el cumplimiento dependerá en buena medida de que los consumidores comprendan el escenario y de que las campañas de información logren explicar qué representa modificar los hábitos de consumo. Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, también pone el foco en la respuesta de los usuarios. Asegura que los incentivos al ahorro son importantes para gestionar la demanda, pero que su eficacia dependerá de los estímulos y de la pedagogía que acompañe la medida. El antecedente de Colombia ofrece una referencia. Durante el programa Apagar Paga, implementado en el fenómeno de El Niño de 2015-2016, se registraron ahorros atribuidos de alrededor de 4 % en la curva de demanda máxima del sistema. Castañeda también cita experiencias internacionales de Brasil y California, donde programas similares alcanzaron reducciones de entre 3 % y 8 %. La primera factura será la prueba El primer mes tendrá entonces una función distinta a la de sancionar. Servirá para que los usuarios conozcan su meta, observen su consumo y entiendan cómo funcionará el mecanismo antes de que comiencen los cobros adicionales. Castañeda considera que ese periodo permitirá evaluar el comportamiento del esquema. Propone hacer un seguimiento permanente y revisar, después del segundo o tercer mes, si los recursos que se están recaudando permiten generar incentivos que resulten palpables para los usuarios. "En el caso contrario, el regulador deberá evaluar incentivos adicionales desde el punto de vista de fuentes de recursos que contribuyan a premiar a los ahorradores", señala. Los comercializadores tendrán que incorporar en las facturas información sobre la meta individual, el consumo, los cobros adicionales y los ahorros contabilizados. El esquema contempla valores diferenciados según el tipo de usuario.
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