Las expectativas de los consumidores se estabilizan tras seis meses en declive
Todavía es pronto para hablar de un "punto de inflexión", dicen expertos, que aún advierten un pesimismo relevante en aspectos como la disposición al consumo de bienes.
Por primera vez en lo que va del año, la percepción de los consumidores respecto de la economía nacional no empeoró. El Índice de Percepción de la Economía (Ipec) que mide la consultora NielsenIQ todos los meses, de hecho, constató un ligero repunte que, si bien no tiene relevancia estadística, viene a frenar la caída sostenida observada desde enero, destacan.
El Ipec se construye a partir de un cuestionario a unas 1.100 personas, que dan cuenta de su percepción sobre distintas dimensiones de la economía, que luego se ponderan en una escala de 1 a 100, donde el valor más alto representa mayor optimismo. En agosto, el indicador se instaló en 31,7 puntos, todavía muy por debajo de las 47 unidades que mostraba en el primer mes del año (ver gráfico).
Si bien el retroceso en las expectativas ha sido consistente, tuvo una caída muy pronunciada entre marzo y abril, justo después del incremento abrupto de los precios de las bencinas. "Todavía es pronto para hablar de un punto de inflexión. Lo que vemos en agosto es más bien una estabilización, y para hablar de recuperación necesitaríamos que esta tendencia se mantenga en los próximos meses y empiece a sentirse también en el bolsillo y el consumo", señala Matías Rivas, research consultant en NielsenIQ.
Señales de cautela
Al analizar los distintos componentes del Ipec, los autores del estudio creen que lo que más sobresale es un sentimiento de cautela. Por una parte, el ítem que revela un mayor optimismo en toda la medición es aquel que refleja las expectativas a 12 meses para la economía nacional (39,7 puntos), muy por encima de lo observado, por ejemplo, en el puntaje que mide el escenario actual de la economía (29,2 puntos).
"Esa brecha retrata a un consumidor que anticipa un escenario mejor pero que todavía no lo reconoce en su experiencia cotidiana. Mientras no se cierre por el lado del presente, el optimismo declarado no se traduce en decisiones de compra", afirman en el estudio.
El impacto de las expectativas sobre el comportamiento de los consumidores no es un tema menor. De hecho, voces como la del exministro de Hacienda Mario Marcel han ligado los mensajes de pesimismo sobre la situación nacional con un deterioro del consumo, como una causa probable del mal desempeño de la economía.
De acuerdo al Ipec, hay una correlación pero no tan directa. La mirada que hay sobre la situación económica particular de cada uno de los hogares (32,9 puntos) es superior a la que hay sobre la economía del país en su conjunto, aunque la disposición a comprar bienes y artículos para el hogar sí está entre las más bajas del índice (28,7 puntos).
De acuerdo al informe, lo que indica este resultado es que, en el caso del consumo masivo, el escenario base sigue siendo uno más de decisiones cautelosas, con alta sensibilidad a precios. Respecto al comportamiento histórico de la relación entre expectativas y disposición a consumir, Rivas subraya que todavía no es posible anticipar cambios positivos: "Históricamente, las expectativas y la disposición a comprar suelen moverse bastante en paralelo. Lo interesante de este mes es que eso no ocurre: mejoran las expectativas, pero las ganas de consumir todavía no reaccionan".
Cautela
Uno de los factores de mayor pesimismo sigue siendo la disposición al consumo de bienes.