Endebles fundamentos
Jorge Restrepo
A diferencia de gobiernos recientes, que contaron con mejor suerte, el que comenzó en agosto pasado en Colombia tiene fundamentos que dificultan su tarea
Jorge Restrepo
A diferencia de gobiernos recientes, que contaron con mejor suerte, el que comenzó en agosto pasado en Colombia tiene fundamentos que dificultan su tarea. No me refiero únicamente al terremoto del 10 de agosto, que tendrá un efecto económico adverso. Me refiero a los fundamentales macroeconómicos, a las condiciones para crecer. La inversión productiva está en mínimos históricos: la formación bruta de capital fijo frente al Producto Interno Bruto está en el nivel más bajo desde 1979, en apenas 16%, con la excepción de los años de pandemia. Con este nivel de inversión si acaso se repone la depreciación y el desgaste de los activos para la producción. Después de 1992, la inversión siempre estuvo por encima del 19% (de nuevo, excepto en la pandemia) siendo esta la principal causa del progreso que logró la economía colombiana. Con tan baja tasa de inversión es imposible reponer el desgaste natural de la infraestructura productiva y que la economía se expanda para mejorar el bienestar de los hogares. El reciente estimativo de la capacidad de producir del CARF muestra un crecimiento potencial de 2,6% entre 2026 y 2037. La baja de la inversión se explica por tres golpes fundamentales del anterior gobierno que aumentaron el costo de producir, el costo de uso del capital, desestimulando la inversión. Primero, el aumento del precio de la energía: el bloqueo a la inversión en exploración y explotación de hidrocarburos, la falta de gestión en muchos proyectos de transmisión y la desfinanciación en la prestación del servicio, impulsaron los ya altos precios de la energía. Segundo, el alza de la tasa de interés: la indisciplina fiscal desestabilizó la economía y el exceso de endeudamiento a lo largo de todo el gobierno anterior impulsaron los interese que todos pagamos, más allá del piso del Banco de la República, llevando el costo de invertir a niveles muy superiores a la rentabilidad de casi todo proyecto. La economía global está ya en un período -probablemente duradero- de alto costo de capital, que sin lugar a duda impedirá bajar a niveles del pasado reciente las tasas de interés en Colombia. El puntillazo vino con la cascada de impuestos de la reforma tributaria de 2022, las nuevas cargas al trabajo de la reforma laboral, el impuesto puro de la reforma pensional y los impuestos por las emergencias económicas, que hicieron la reforma estructural a la tributación de todos. A menos que estas condiciones cambien radicalmente, será imposible crecer y generar un círculo virtuoso que permita salir de la espiral de deuda, que arriesga con arrastrar la economía colombiana a una recesión. En el corto plazo es esencial poner en marcha reformas que permitan darle un choque de reducción súbita al costo de capital. Quitar las ataduras a la explotación energética, reducir la protección arancelaria, revertir impuestos que poco recaudan (como el de patrimonio) sea tal vez la única salida para cambiar la trayectoria de la economía. Sin inversión, en cualquier caso, no habrá futuro.
Profesor de economía, Pontificia Universidad Javeriana.