La empresa más allá de los números … los músculos del futuro
En las juntas directivas dedicamos buena parte del tiempo a revisar resultados
En las juntas directivas dedicamos buena parte del tiempo a revisar resultados. Ventas, márgenes, flujo de caja, retorno sobre el capital, participación de mercado. Es lógico e indispensable. Pero cada vez me hago una pregunta distinta: ¿qué tanto de esa conversación nos permite entender si estamos desarrollando las capacidades que necesitaremos para competir dentro de cinco o diez años? Piénsalo así. Dos empresas pueden tener hoy resultados similares y posiciones competitivas comparables. Sin embargo, una puede estar desarrollando capacidades para construir su próxima ventaja, mientras la otra depende de las ventajas del pasado. Los resultados de hoy difícilmente revelan las capacidades que cada una está construyendo para competir mañana. He empezado a pensar en esas capacidades como músculos organizacionales: la capacidad de observar lo que ocurre afuera, cuestionar paradigmas, experimentar, aprender o reasignar recursos hacia nuevas oportunidades. Como cualquier músculo, se fortalecen con el uso y también pueden atrofiarse. El desafío es hacerlos visibles. Hacerlo no significa crear un nuevo indicador para cada capacidad. Significa empezar a buscar la evidencia que dejan. ¿Cuántas decisiones importantes cambiaron durante el último año como resultado de algo que aprendimos? ¿Cuántas de nuestras conversaciones estratégicas nacen del contacto directo con clientes y cambios del mercado? ¿Qué porcentaje de nuestros recursos hemos movido desde negocios o iniciativas con menor potencial hacia oportunidades nuevas durante los últimos tres años? Las respuestas podrían revelar algo que los resultados financieros difícilmente muestran. Una organización puede estar fortaleciendo su capacidad para experimentar aunque todavía no vea los resultados de una nueva apuesta. Puede estar aprendiendo más rápido porque abandona tempranamente hipótesis que no funcionan. O puede estar identificando grandes oportunidades y descubriendo que le cuesta mover capital y talento para perseguirlas. En mi experiencia, rara vez he visto estas capacidades hacerse explícitas en las conversaciones de las juntas con la misma disciplina con la que revisamos los resultados. En el pasado he escrito sobre la importancia de construir nuevas ventajas antes de que las actuales comiencen a agotarse. Pero reconocer esa necesidad es una cosa. Tener los músculos para hacerlo es otra. Una marca, una tecnología, una posición de mercado o una estructura de costos pueden ser ventajas poderosas, pero ninguna garantiza la relevancia futura. Tal vez por eso debamos ampliar la conversación en nuestras juntas. No dejar de medir los resultados —por supuesto—, sino empezar a observar con la misma disciplina los músculos que permitirán producir los resultados del futuro. No todo lo importante puede reducirse a un indicador. Pero sí podemos buscar la evidencia que nos permita hacerlo visible.
Alexis Sabet Echavarría
Agsechi@gmail.com Miembro de Comités Estratégicos - Organización Corona.