Viernes, 04 de Septiembre de 2026

La hora de la minería

ColombiaEl Tiempo, Colombia 4 de septiembre de 2026

En los últimos años, la minería colombiana se encogió

En los últimos años, la minería colombiana se encogió. Las cifras oficiales de la Agencia Nacional de Minería y la UPME lo muestran sin adornos. La inversión extranjera directa en el sector pasó de US$3.442 millones en 2023 a US$178 millones en 2025, apenas el 1,5% de toda la inversión externa que llegó al país. El recaudo de regalías bajó de $9,19 billones en 2023 a $4,02 billones en 2025. Y el peso del sector en la economía nacional se redujo de 1,30% en 2021 a 1,01% el año pasado. Ese es el punto de partida. Por eso llama la atención lo que empezó a pasar este año. Según el Dane, en el segundo trimestre la explotación de minas y canteras creció 4,2% frente al mismo periodo de 2025, con la extracción de carbón subiendo 16,2% y la de minerales metalíferos 15,4%. Las exportaciones de los once principales productos mineros sumaron $7.303 millones en el primer semestre, casi 50% más que un año atrás. El empleo del sector llegó a 300.620 personas entre enero y junio, 43.223 más que en el mismo lapso de 2025. Antioquia y Boyacá concentran cerca del 40% de esos puestos de trabajo. Conviene leer ese repunte antes de celebrarlo. Buena parte viene del oro, que representó 54,8% de las exportaciones mineras y cuyo precio internacional se disparó en los últimos años. Ese motor viene perdiendo fuerza. En julio el oro promedió US$4.073,92 la onza troy y ya completó cinco meses consecutivos de caída. Al mismo tiempo, el ferroníquel exportado cayó 47,8% en valor y Cerro Matoso redujo a la mitad su operación por falta de gas, con más de 500 empleos directos en riesgo. Lo que se ve, entonces, es una recuperación montada sobre un ciclo de precios y no sobre capacidad nueva. Ahí está la verdadera oportunidad y también el riesgo. Los concentrados de cobre exportados crecieron más de 900% en el semestre, aunque desde una base muy pequeña. Colombia tiene títulos mineros sobre apenas el 2,5% de su territorio y el gremio calcula que la inversión en exploración ronda los US$90 millones al año, una cifra baja frente a la de sus vecinos andinos. La Asociación Colombiana de Minería estima que el país podría atraer cerca de US$4.700 millones para construir nuevas minas en cuatro años y pasar de $5 billones anuales en renta y regalías a entre 8 y 9 billones. Son proyecciones del sector, no del Gobierno, y dependen por completo de que las decisiones se tomen ahora. Ese es el punto que suele olvidarse. Explorar no produce ingresos mañana. Una mina tarda cerca de una década entre el primer taladro y la primera tonelada. Lo que se decida en estos cuatro años define la renta minera de los veinte siguientes, cuando el país necesitará financiar pensiones y salud con menos petróleo disponible. El nuevo Gobierno ya dio señales. Derogó las diez resoluciones que delimitaban los distritos mineros especiales y eliminó la prohibición de exportar carbón a Israel. Falta lo más difícil, que es volver predecibles los trámites ambientales y mineros sin aflojarlos, garantizar seguridad en los territorios y enfrentar la extracción ilícita que la Procuraduría ubica en 29 de los 32 departamentos. La minería no es la solución a los problemas fiscales del país, pero sí una de las pocas fuentes de ingreso que puede crecer rápido con lo que ya está bajo tierra. Aprovecharla exige algo poco usual, que es sostener reglas claras más allá de un periodo de gobierno. La ventana está abierta, pero no se queda abierta sola.
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