Domingo, 06 de Septiembre de 2026

Sentimientos oscilantes del poder eterno

ArgentinaLa Nación, Argentina 2 de septiembre de 2026

Los argentinos oscilamos entre el entusiasmo por la visita del papa León XIV, quizás el mimo en el alma que todos esperábamos que nos ofrendara Francisco, y la angustia por la "jubilación" de Lionel Messi de la selección nacional de fútbol

Los argentinos oscilamos entre el entusiasmo por la visita del papa León XIV, quizás el mimo en el alma que todos esperábamos que nos ofrendara Francisco, y la angustia por la "jubilación" de Lionel Messi de la selección nacional de fútbol. Hubiéramos sentenciado en aquella lejana clase de historia en la escuela secundaria: "No son Díaz de Vivar" (millennials, consultar con la IA más cercana).

Obvio que no es momento para distraerse, porque es el preferido de la política para hacer movidas que pasan sutilmente lejos de los focos periodísticos y, cuando nos damos cuenta, ya es tarde y está todo cocinado y en nuestra contra. Pasamos de la ilusión de la tercera estrella en el firmamento futbolístico a la antesala por demás adelantada de la elección presidencial.

Sí, faltan 13 meses para ir a votar la primera vuelta, aunque seguramente habrá que pasar por varias instancias. Cada quien querrá salvarse y mantenerse en el cargo, si se lo permite la reelección eterna. En el medio, escondido, pero no olvidado, es probable que el exjefe de Gabinete siga pidiendo prórrogas a la Justicia para emprolijar su presentación de ganancias, a pesar de que Javier Milei había dicho a principios de mayo que Manuel Adorni estaba a días cumplir con su deber y que estaba todo en regla. ¿Cuántos funcionarios incumplieron las promesas hechas a sus líderes? Podríamos empapelar el Obelisco con nombres y cargos.

De todos modos, no hay que tomarse todo tan a pecho porque nos vamos a enfermar y ahora tenemos la posibilidad de disfrutar de la nueva longevidad. Mejor, tomemos el ejemplo del mariscal de la bandeja de acero. Sí, me refiero al inoxidable Luis Barrionuevo, que lleva 40 años al frente del sindicato de los gastronómicos y dio clase de perpetuidad delante de estudiantes universitarios.

A los 84 años, y tras haber visto pasar al menos 13 presidentes en 10 mandatos constitucionales desde 1983 hasta hoy, incluidos cinco en menos de una semana, se dio el lujo de confirmar su poco afecto por la alternancia. "Ellos pasan, yo sigo", dijo para risa del auditorio que no había nacido cuando, en 1990, lanzó su frase más celebre vinculada con la incipiente corrupción del menemismo: "Hay que dejar de robar por dos años".

A la luz de las sentencias judiciales y de los procesos en curso, los políticos desoyeron aquel consejo del experto gremialista. ¿Los estudiantes habrán decodificado que en pocos minutos también Barrionuevo les dio una clase de absolutismo de poder y de poco aprecio por la Constitución?
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