Domingo, 06 de Septiembre de 2026

Semana de contrastes

ChileEl Mercurio, Chile 6 de septiembre de 2026

La preocupación del mundo político se percibe alejada de las principales necesidades ciudadanas, cuya dirigencia aparece más concentrada en debates inconducentes que en cooperar para resolver los problemas.

Termina una semana en que la preocupación del mundo político se percibe alejada de las principales necesidades ciudadanas, cuya dirigencia aparece más concentrada en debates inconducentes para sacar pequeñas ventajas partidistas que en hacer buenos diagnósticos y cooperar efectivamente para resolver los problemas. Todo ello a pesar de que las malas cifras del Imacec dadas a conocer por el Banco Central -en julio cayó 1,5% en doce meses-, que no parecen sugerir la esperada reactivación de la actividad y la recuperación del empleo, exigirían un análisis más profundo y autocrítico de todos los sectores.
También en estos días ha quedado nuevamente en evidencia que formas de amedrentamiento a autoridades públicas -que hace solo algunos años parecían tan ajenas a nuestra realidad- están siendo usadas de forma sistemática por organizaciones criminales para controlar territorios y proteger sus negocios ilícitos. Las recientes amenazas a Christopher White (PS), alcalde de San Bernardo, que incluía un plan específico para atentar en su contra, dan cuenta de una espiral de violencia que urge detener. Ello es evidencia de que los avances de estos meses en la lucha contra la delincuencia -distintas cifras así lo indican- son naturalmente todavía insuficientes.
Frente a tamaños desafíos, sin embargo, el interés político estuvo puesto sobre todo en la realización del Foro Madrid en Santiago -los exabruptos del Presidente de Argentina, Javier Milei, y las reacciones que sus declaraciones han producido confirman lo que muchos advirtieron sobre los costos para el Gobierno que podría significar hacer este tipo de eventos-, y en un interminable debate sobre la supuesta "iliberalidad" del ideario político del Ejecutivo, a raíz de la presentación del controvertido proyecto de reforma constitucional sobre seguridad, que dentro del oficialismo han estado disponibles para enmendar desde el primer momento.
De otro lado, la discusión interna sobre el delicado incidente producido por el desconocimiento de autoridades argentinas de los derechos soberanos de Chile sobre la integridad del Estrecho de Magallanes, no ha tenido en el país la altura adecuada que exigiría una política de Estado de esta trascendencia. Es demasiado notorio el interés de opositores de dañar al gobierno de Kast y varios de ellos han caído en descalificaciones absurdas, como el senador Mirosevic, que sostuvo que "nunca hubiese imaginado que en una disputa internacional, el Presidente Kast se ponga del lado de Argentina".
Con todo, la moderación del discurso de Kast en el polémico foro ha servido para marcar diferencias con otros líderes regionales con los cuales una y otra vez muchos han querido forzadamente asimilarlo, y debiera contribuir a mejorar el clima político. Una señal bienvenida de que asume el sentido republicano que debe darles a sus actuaciones como Presidente de Chile, más allá de las diferencias políticas.
A su vez la sentida muerte del histórico dirigente socialista Camilo Escalona y los gestos transversales de pesar que se han producido -el propio Kast destacó su trayectoria y se decretó dos días de duelo oficial por quien fuera presidente del Senado- ponen de nuevo de relieve lo mejor de nuestra tradición política. Esa que respeta los resultados de las elecciones, que es capaz de llamar al contrario para felicitarlo generosamente por su triunfo, que permite una institucional transferencia del poder en paz, que puede contar con el consejo de un expresidente cuando existen razones de Estado, en que la muerte de un expresidente es sentida por sus adversarios, como ocurrió con el discurso del entonces Presidente Gabriel Boric en el funeral de Sebastián Piñera, todas situaciones que hacen de Chile un país tan singular en el continente.
Tohá y el proyecto de la ConvenciónCada vez son más las figuras del Socialismo Democrático que buscan distanciarse del texto refundacional propuesto en 2022 por la Convención. Una muestra de que el haber apoyado dicho texto se ha convertido en una especie de lastre político cuyo costo para la izquierda está lejos de quedar atrás.
Las recientes declaraciones de Tohá en cuanto a que "no voté contenta a favor" y que "no hay derrota mayor en la historia, bochorno mayor en la historia que lo que fue ese proceso", son las más significativas y en cierta forma también sorprendentes. Nadie de la oposición había llegado tan lejos en sus críticas -el año pasado ella misma había resaltado que la izquierda había "dilapidado" una oportunidad-, pero sobre todo las de Tohá impactan por tratarse de alguien que fue una de las principales figuras de la campaña del Apruebo y que posteriormente fue ministra del Interior del gobierno de Boric. Cabe recordar que para ese plebiscito llegó a desmarcarse y criticar públicamente a amplios sectores de la centroizquierda por no apoyar con entusiasmo ese proyecto (tenían un comportamiento "sorprendente", "confuso" e "inexplicable", decía).
Habrá que esperar si a futuro este cambio de postura de la exministra y de otros tiene algunas consecuencias políticas, pues lo referido es difícilmente compatible con la opinión mayoritaria del FA y el PC, que siguen reivindicando con fuerza ese proceso.
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