"No me gusta hablar de batalla cultural . Es innecesariamente provocador y confrontacional"
El exministro, que visitará el país la próxima semana, expresa que "un buen gobierno es esencial para la legitimidad y continuidad" y que "lo más importante es lo que se entrega". Agrega sobre algunas de las nuevas derechas del continente que "debes ser efectivo. No puedes solo centrarte en lograr reacciones emocionales". Matías Bakit
"Los gobiernos que se han basado en lo que hace Estados Unidos, como Hungría y Argentina, no han sido partidos conservadores. Esos gobiernos han tendido a provenir de partidos populistas disruptivos o que han sido dirigidos por una figura autocrática".
Jesse Norman -integrante de la Cámara de los Comunes en el Reino Unido, exministro de su país y destacado escritor y pensador conservador- cuenta que su relación con Chile es muy cercana.
"Ha sido un gran honor para mí visitar el país aproximadamente cada dos años durante más de una década", dice.
Relata que todo comenzó cuando fue invitado a presentar su libro "The Big Society" (2010) y a dar una charla en los Diálogos Bicentenarios. "Como resultado, terminé involucrándome bastante en una especie de regeneración intelectual que se estaba produciendo en torno al primer gobierno de Piñera. Esta regeneración estaba siendo liderada por un grupo de pensadores y políticos, y el partido político que surgió de ella fue Evópoli", recuerda el intelectual, que es amigo cercano de los ex primeros ministros David Cameron y Boris Johnson.
Es una relación que con el tiempo se ha estrechado y que la próxima semana tendrá un nuevo hito cuando Norman visite nuevamente el país para "presentar mis respetos a la ex primera dama Cecilia Morel y la familia del presidente Piñera", como dice él, en el marco del seminario "Sebastián Piñera en 50 voces globales", organizado por el CEP, y participar en actividades relacionadas con los 250 años de la publicación del libro "La riqueza de las naciones" de Adam Smith, organizadas por la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).
-Hace cinco años, en una entrevista con este medio, se le preguntó si creía que el legado de Adam Smith corría riesgo. Esa vez no lo creía así. ¿Ha cambiado su opinión?
-Creo que su legado no se puede limitar a la mano invisible y al libre mercado. Pero, respecto del comercio, él condenaría los cambios aleatorios a los aranceles o tratados. Condenaría un tipo de política que depende del carácter de un gobernante en vez de una que tenga un sentido enfocado a los mejores intereses de la nación. Entonces, en ese sentido, creo que las disrupciones que hemos visto en los últimos años son profundamente antismithianas. Y por supuesto, tienen efectos económicos muy adversos. Se lleva a las naciones a un área donde se sienten tentadas a crear barreras comerciales. Es, de muchas formas, un desarrollo muy perturbador.
-Este cambio al que se refiere ¿ha sido provocado por la administración de Donald Trump y la imposición de aranceles?
-Estados Unidos siempre ha sido una nación menos proclive al libre comercio de lo que se cree. Los sindicatos son muy fuertes en algunos sectores. Es muy difícil comprar algo si eres un extranjero que pueda tener una conexión remota con algún interés en seguridad. Hay muchas barreras y siempre las ha habido.
"Pero lo que es diferente sobre esta administración es el número de cambios, el tamaño de los cambios, las altas tasas implementadas y la aparente naturaleza personal y azarosa en que estas decisiones están siendo tomadas. Y dado que los negocios e inversiones dependen de un marco de normas, leyes y expectativas que crean estabilidad, lo que está pasando ahora es profundamente disruptivo y dañino. Daña la economía y la confianza".
-¿Tiene esto también un efecto político? Por ejemplo, en la derecha conservadora de la que usted es parte...
-Algo que se puede decir con certeza de los cambios que se están llevando a cabo por parte de Estados Unidos es que no son conservadores. El Partido Republicano adoptó a Trump, pero Trump no es, en ningún sentido reconocible, un republicano tradicional. Ni tampoco es un conservador tradicional. Los conservadores creen en tomar lo que un país ofrece y transformarlo en una atmósfera de estabilidad, en un ambiente económico de parsimonia y frugalidad. Y con un foco en el largo plazo. Todo esto es muy diferente a lo que ha hecho la Casa Blanca en años recientes.
"En general hay consenso sobre esto. Por ejemplo, si miras los gobiernos que se han basado en lo que hace Estados Unidos, como Hungría y Argentina, no han sido partidos conservadores. Esos gobiernos han tendido a provenir de partidos populistas disruptivos o que han sido dirigidos por una figura autocrática".
-Esta semana se realizó un Chile un foro de líderes políticos de derecha. Y ahí se marcó un contraste entre una posición más combativa, como la del Presidente argentino, enfocada en la llamada batalla cultural, y la del Presidente de Chile, que expresó que "a los adversarios se los derrota trabajando bien". ¿Qué opina de ese contraste? ¿Hay varias derechas hoy?
-En general, no me gusta mucho hablar de la batalla cultural o de ideas. Creo que es innecesariamente provocador y confrontacional. Creo que si vas a ser exitoso en política, debes preocuparte de dos cosas. Una es que debes persuadir a la gente de que vale la pena votar por ti y de que tus ideas valen la pena de ser apoyadas. Y luego, debes actuar de acuerdo a esos principios, para reforzar la credibilidad y crear un cambio positivo. El único propósito de la política es crear condiciones en las que los países puedan ser gobernados. Entonces, en base a esto, entre Chile y Argentina me inclino más hacia el lado del Presidente chileno. Creo que un buen gobierno es esencial para la legitimidad y continuidad. Lo más importante es lo que se entrega.
-A propósito, tras esa cumbre, el Presidente Milei endureció la posición de su país en la disputa por las Falkland/Malvinas. Algo que parece estar siendo apoyado por la Casa Blanca. ¿Cuál es su opinión como británico?
-Es uno de esos anuncios que, según los británicos decimos, debe ser tomado con un pinch of salt (escepticismo). La gente dice muchas cosas. Hay que ver qué es lo que trae el futuro.
-¿Ha seguido el surgimiento de las nuevas derechas en América Latina? ¿Cuál es su opinión?
-No soy un experto, pero es un proceso interesante. Aunque no estoy seguro de qué tan conservadores son esos procesos, dependiendo de los casos.
-¿Cree que pueda haber populismo en vez?
-Es difícil afirmarlo, pero claramente hay regímenes que se basan principalmente en el concepto de cambio radical. Es cierto que se puede hacer el argumento de que es la única forma de crear cambios en un país que perdió su camino. Pero incluso en esa línea, hay que hacer esos cambios bajo los términos conservadores. Debes hablar sobre la nación, hablar a las nuevas generaciones. Debes armar un argumento sobre el bien nacional y el éxito. Es algo que la gente quiere y en lo que quiere confiar. Debes ser efectivo. No puedes solo centrarte en lograr reacciones emocionales.
-Ahora, respecto de esos cambios, hay una palabra que está siendo muy usada por los sectores progresistas y que incluso divide a la derecha: "iliberal". ¿Hay un debate de dónde está el límite para pasar eso? ¿Qué opina del uso de ese concepto?
-Creo que se debe tener cuidado en la forma en que se usan los conceptos, para obtener descripciones justas. Por ejemplo, en el Reino Unido hay varios conservadores que creen en el Estado-nación, en las comunidades, en la prudencia fiscal, en la planificación a largo plazo. Un conservadurismo como el que describo no es una visión totalmente liberal porque reconoce que hay límites a la libertad del ser humano. Es una filosofía de libertad ordenada en vez de una que proclame la libertad ilimitada. Pero no sé cómo se usaría la palabra "iliberal". Claramente hay una ambigüedad en su centro, sobre la que hay que ser más sensible, pues los políticos más exitosos de Gran Bretaña han tenido una orientación tanto hacia lo liberal como hacia el orden.
"Otro ejemplo: Cuando pienso en el fallecido y extraordinario presidente Piñera, él tenía una orientación hacia hacer las cosas correctamente. Como un conservador, diría yo, pero buscando condiciones de libertad también".
-Justo ahora que viene a Chile, la tendencia de centroderecha que usted inspiró, como Evópoli, pasa por un momento complejo. ¿Cuál sería su consejo para ese sector?
-En el sector de la centroderecha de la política nunca debemos dejar de dar nuestros argumentos. Si nunca olvidamos esos principios, nunca vamos a dejar de ser relevantes en el debate político.