Lunes, 07 de Septiembre de 2026

Dos independencias

UruguayEl País, Uruguay 7 de septiembre de 2026

Una de las coincidencias de nuestra historia es que en la misma semana se cumplan los aniversarios.

En una semana recordamos los aniversarios de dos declaraciones de independencia: el 25 de agosto de 1825 y el 27 de agosto de 1828. En el primer caso, el instrumento fueron dos leyes aprobadas por la Sala de Representantes de la Provincia Oriental del Río de la Plata, reunida en el pequeño pueblo de Florida, en el disputado territorio que habían liberado los orientales. En el segundo, fue un tratado, suscrito en Río de Janeiro por los diplomáticos de las Provincias Unidas y del Imperio de Brasil.

Los dos episodios están separados por apenas tres años. No parece mucho. Pero, desde el punto de vista político la distancia entre ellos era inmensa y estaba marcada por cuatro grandes batallas: Rincón, Sarandí, Ituzaingó y la campaña de Misiones. A lo que deben sumarse los combates navales en el Río de la Plata.

La primera ley aprobada por la Sala de Representantes el 25 de agosto, declara "írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre, todos los actos de incorporación, reconocimientos, aclamaciones y juramentos arrancados a los pueblos de la Provincia". El término "arrancados" es utilizado deliberadamente para indicar que esas adhesiones, de personas que estaban entre ellos, y algunos con cargos importantes, habían sido obtenidas por la violencia y no representaban la verdadera voluntad libre de quienes las habían realizado.

En consecuencia, continúa, la Provincia reasumía -asumía nuevamente- "la plenitud de los derechos, libertades y prerrogativas inherentes a los demás pueblos de la tierra", y se declaraba libre e independiente no solamente del Portugal y del Brasil, sino de cualquier otro del universo.

La segunda ley decreta, "por ley fundamental", que la Provincia queda unida "a las demás de este nombre". Pero, la ley fue un acto unilateral, faltaba que el Congreso de las Provincias Unidas aprobase esa incorporación. Algo que recién sucedió el 25 de octubre. Y lo que determinó a este cuerpo a aceptar la incorporación no fue la estética de los textos aprobados en Florida, sino los triunfos logrados por los orientales en el campo de batalla.

En 1828, la guerra había desembocado en un costoso empate y amenazaba con destruir las economías de los beligerantes. Ésta fue una de las razones que impulsó a Lord Ponsonby a apoyar el proyecto de independencia de la Banda Oriental, que describió como "un algodón entre dos cristales". Una metáfora que subraya la fragilidad tanto del Brasil como de las Provincias Unidas, en aquel momento.

El tratado suscrito el 27 de agosto de 1828 fue suscrito entre dos Estados: el Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata. El primero declaró la "Provincia de Montevideo, llamada hoy Cisplatina" separada del territorio del Imperio del Brasil para que pueda constituirse en un Estado independiente. En el caso de las Provincias Unidas, la redacción es algo diferente: concuerda en declarar la independencia de "la Provincia de Montevideo llamada Cisplatina, y en que se constituya en Estado libre e independiente".

No estuvimos presentes porque desde octubre de 1825 no existía una Provincia oriental independiente sino un territorio dividido por la guerra en la parte liberada por las fuerzas de las Provincias Unidas, y la parte aún ocupada por el Brasil, que incluía Montevideo.
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