Lunes, 07 de Septiembre de 2026

"Cada día me levanto para aportar mi granito de arena por la naturaleza"

ChileEl Mercurio, Chile 7 de septiembre de 2026

La cofundadora y presidenta de Tompkins Conservation vive hoy en Santa Mónica, California, pero sigue ligada al país a través de Rewilding Chile. Aquí nos cuenta cómo vive hoy su cruzada de más de tres décadas en favor del medio ambiente.

C uando tenía 43 años, Kristine McDivitt Tompkins tomó una decisión radical. Renunció a Patagonia Inc., la empresa que ayudó a fundar y de la cual fue gerente general durante 18 años. Cerró su casa en la playa, en California, llenó dos bolsos y partió a la aventura a que la invitaba su pareja Douglas Tompkins. Eso implicó venirse al sur del mundo, a la zona austral de Chile, donde se propusieron poner a salvo miles de hectáreas de bosques nativos, lagos y ríos, para su conservación.
Lo que ocurrió en las décadas siguientes es historia conocida. Douglas y Kristine Tompkins, ya casados, se convirtieron en los principales filántropos conservacionistas del mundo. Y desde Pumalín, en la Región de Los Lagos, iniciaron una cruzada que también abarcó a la zona austral argentina. En un primer momento, enfrentaron sospechas y críticas locales, pero con los años se convirtieron en un ícono de la lucha por la conservación de los ecosistemas naturales del sur del país, los bellos territorios que ella llama "las joyas de la corona" de Chile.
En 2015, Douglas Tompkins falleció en un accidente en kayak en el lago General Carrera. Pese a este durísimo golpe, Kristine siguió adelante con la misión. Sacó fuerzas y logró cumplir con los compromisos fijados: debió reunirse con el Presidente Macri días después del fatal accidente y, a las pocas semanas, hizo lo propio con la Presidenta Bachelet.
En marzo de 2017, en una visita de la entonces mandataria al Parque Pumalín, se firmó un protocolo de acuerdo en que Tompkins Conservation hizo entrega al Estado chileno de 407.625 hectáreas, en la mayor donación de tierras de un privado al país. El acuerdo indicaba que el Gobierno sumaría a esa donación otros terrenos públicos para crear así una Red de Parques Nacionales de la Patagonia.
Hasta ahora la organización Tompkins Conservation, con el apoyo del equipo local hoy llamado Rewilding Chile, ha ayudado a crear siete parques nacionales y a expandir otros tres en la Patagonia chilena. Para ello, le ha donado al país 530 mil hectáreas. A eso se suman otras 127.302 para la creación del futuro Parque Nacional Cabo Froward, en Magallanes, que será el número 18 de la red de parques patagónicos.
Kristine Tompkins vive hoy en Santa Paula, California y desde allí sigue trabajando intensamente para "proteger los paisajes y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad". A sus 76 años, afirma que se mantendrá firme en esta causa "hasta el último de mis días".
Ella fue la primera conservacionista en recibir la Medalla Carnegie de Filantropía y, entre 2018 y 2022, se desempeñó como Patrona de Áreas Protegidas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
-¿Qué la inspira hoy?
"Creo que tenemos una tarea enorme por delante. Hemos hecho un desastre absoluto con el planeta, y tanto los seres humanos como la biodiversidad estamos sufriendo las consecuencias. A los humanos no nos resulta fácil enfrentar la realidad. Pero yo sí creo en los cisnes negros, así que me levanto cada mañana y me entrego por completo, junto a estos tremendos equipos en Chile y Argentina, para cambiar el final de esta historia".
Se refiere al trabajo incansable que hizo junto a Douglas Tompkins y al equipo de Tompkins Conservation, que en esta parte del mundo dio origen a dos organizaciones legado: Rewilding Chile y Rewilding Argentina. Rewilding significa en español "reintroducción de especies silvestres", pues estas fundaciones se han propuesto restaurar los ecosistemas de esos territorios con un trabajo activo de recuperación de fauna y flora en peligro.
"Pastizales que estaban diezmados han vuelto a la vida, al igual que humedales y ríos. Y esto sucede gracias a las decisiones que toman muchas personas: hacer voluntariados en su comunidad, realizar censos de anfibios, trabajar para retirar cercos", dice sobre el trabajo de la fundación que preside.
-Han pasado más de 30 años desde que vino a Chile, ¿cómo ha visto cambiar a la sociedad chilena en relación al cuidado del medio ambiente?
"El cambio ha sido profundo. Cuando Doug y yo llegamos, despertábamos mucha desconfianza. Había resistencia frente a nuestras ideas, y con justa razón, ya que en esa época no era común que privados, y menos de otros países, compraran grandes extensiones de tierra para conservar. Después de que empezamos a donar las tierras para la creación de nuevos parques nacionales, hemos visto surgir muchos otros proyectos de conservación privada. Hoy, la sociedad chilena ha sido testigo de la destrucción en muchos lugares y valora enormemente su increíble patrimonio natural".
-¿Se ha producido un cambio cultural en relación a esto?
"Se ha avanzado, pero el verdadero cambio cultural es complejo y aún estamos lejos de la meta. Lamentablemente, las presiones económicas llevan a los países a priorizar el desarrollo económico a cualquier costo, en lugar de aprovechar la oportunidad para diseñar sistemas de desarrollo que garanticen el bienestar de todas las formas de vida. Así que, si bien hay mayor conciencia de la importancia de cuidar nuestro patrimonio natural, nuestros hábitos destructivos también están profundamente arraigados".
-Sobre el tema ambiental, usted ha dicho que la cultura siempre termina ganando frente al sentido común. ¿Qué significa esto? ¿Está ocurriendo ahora y en qué se refleja?
"Significa que los seres humanos estamos dispuestos a arriesgar casi nuestra propia existencia con tal de mantener nuestras normas culturales y de consumo, incluso cuando la evidencia demuestra que nuestra forma de vida ha generado estas crisis climáticas, extinciones y desigualdades. Está ocurriendo ahora mismo cuando, por pura comodidad o inercia, tomamos el camino más fácil y seguimos ignorando el colapso ambiental que ya afecta a cientos de millones de personas".
-Usted estudió historia y, según ha dicho, siempre ha estado atenta a los procesos por los cuales colapsan las civilizaciones. ¿Cómo ve el futuro de la nuestra?
"Siempre me ha interesado este tema y lo he estudiado de cerca, y lamentablemente no veo ninguna señal clara de que las cosas vayan a mejorar rápidamente a nivel global. El sistema actual se está derrumbando. Hay verdades que no podemos evitar: hay límites en este planeta. Si no repensamos urgentemente nuestra relación con la naturaleza y no aceptamos que nuestra vida depende de la naturaleza, enfrentamos un futuro negativo. Por eso es urgente actuar ahora, sin tiempo que perder".
-Con los años, ¿se siente igualmente esperanzada con esta causa?
"Personalmente, no creo en la esperanza. Cada día me levanto y me muevo para aportar mi granito de arena por la naturaleza, que es más de una causa, es la base de todo. Para serte sincera, la esperanza tiene que estar ligada a la acción, no solo mía, sino de todos. Es una responsabilidad colectiva, este planeta y su bienestar".
-¿Con el tiempo, cambia la forma de enfrentar estas grandes tareas? ¿Qué se gana y qué se pierde?
"Con el tiempo aprendes a delegar y a empoderar a las próximas generaciones. Por ejemplo, me he distanciado un poco del trabajo diario en Chile porque comprendí que no puedes formar equipos independientes si no les das espacio para crecer, para tomar sus propias decisiones o cometer sus propios errores. Y el resultado es que tenemos una gran líder en Chile, Carolina Morgado, quien ha estado con nosotros desde el comienzo y nos está guiando hacia la próxima generación de conservación. Eso es tremendamente apasionante".
-Con el paso del tiempo, ¿ha cambiado el significado que tiene para usted la naturaleza?
"Mi visión se ha hecho más urgente. En el pasado tal vez uno se maravillaba más desde la exploración y la contemplación. Hoy, desde la urgencia. El bienestar de la humanidad depende de que mantengamos el equilibrio en el planeta".
-¿Por qué es tan importante hoy proteger a las especies animales dentro de los ecosistemas?
"Desde 1970, la biodiversidad en América Latina se ha reducido en un 94%. En ninguna parte del mundo las cifras son tan desoladoras. Pensemos en eso. La extinción es para siempre. ¿Qué clase de planeta le queremos dejar a nuestros hijos?"
"Cualquier área protegida necesita todas sus especies para cumplir su rol ecológico. Por eso nuestro trabajo en Rewilding Chile se enfoca en asegurar un manejo activo a gran escala de especies amenazadas, como el huemul, para así lograr ecosistemas completos".
-¿Siente que el sueño que se propusieron con Douglas Tompkins en los 90 ya es una misión cumplida, al menos en esta parte del mundo?
"Estamos muy orgullosos de lo que se ha hecho durante estas tres décadas, gracias al trabajo junto a los equipos locales, gobiernos y comunidades. Pero esto es solo la base, los cimientos. La creación de los parques nacionales fue el comienzo de una época y nosotros queremos que vengan varias más. Ahora hay nuevos desafíos: la conectividad a escala continental (impulsar el rewilding desde la Patagonia hacia el norte, a lo largo de los Andes), la protección de los océanos. El trabajo nunca puede darse por terminado en el lapso de una sola vida".
-¿De qué forma Douglas Tompkins sigue presente en su vida?
"Doug está presente en cada decisión y en cada especie o territorio que logramos proteger. Unirme a él en este propósito fue la mejor decisión de mi vida, y su visión audaz se mantiene conmigo y también con el equipo de Rewilding Chile, día a día".
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