Casi un tercio del agua potable se "pierde" y las sanitarias y autoridades buscan fórmulas de solución
La meta a largo plazo es reducirlas al 25%, para lo cual las empresas deben realizar nuevas inversiones y medidas de gestión. Los países más eficientes en esta materia muestran cifras de 5% a 10%.
Desde hace al menos una década, cerca de un tercio de las aguas que producen las sanitarias no se factura por diversos motivos. En un escenario de escasez hídrica, esta situación preocupa a las autoridades y a la industria, que hoy también está inquieta por la disposición de reconexión de clientes morosos en las zonas de catástrofe, medida dispuesta en la Ley de Reconstrucción y que intenta se derogue ante el Tribunal Constitucional.
La Superintendencia de Servicios Sanitarias (SISS) y las compañías del sector están trabajando en un plan a largo plazo, a través del cual se busca reducir a 25% las aguas no facturadas (ANF).
Las ANF corresponden a la diferencia entre el agua que ingresa a los sistemas de distribución y aquella que finalmente es registrada y facturada. La SISS explicó que estas mermas pueden agruparse en pérdidas reales, que están asociadas a fugas en las redes, arranques y estanques; y pérdidas aparentes, vinculadas a errores de medición, subregistro de consumos, conexiones irregulares (como campamentos) u otros factores.
A fines de agosto, la SISS y la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios (Andess), gremio que reúne a 22 compañías, se reunieron para avanzar en la implementación de la "Hoja de Ruta" para la reducción de las ANF y en la preparación de los antecedentes técnicos para evaluar las alternativas para lograr las metas, que serán fiscalizables. Esto involucrará nuevas inversiones de las empresas, que se verían reflejadas en alzas de las tarifas.
Pasos e impacto de los campamentos
Un primer objetivo visible recién se estaría concretando en 2033, cuando se prevé que las aguas no facturadas bajen al 29%. El año pasado, este indicador se situó en 31,1%, cayendo desde el 32,3% de 2024, según datos de la superintendencia. En los ejercicios previos, desde 2016, estuvo más cerca del 33%.
La meta del 29% para dentro de siete años "se considera un objetivo realista y desafiante, mientras que avanzar hacia niveles cercanos al 25% representa una aspiración de largo plazo", comentó la SISS.
Para concretar los objetivos, las empresas deben identificar las causas de sus pérdidas, proponer planes con medidas de mitigación y definir inversiones, "con plazos e indicadores de seguimiento", señaló el regulador.
Desde Andess afirmaron que "reducir las aguas no facturadas es una prioridad para la industria y la seguridad hídrica del país". El gremio sostuvo que "las conexiones irregulares o clandestinas, principalmente asociadas a campamentos y asentamientos informales pueden incidir de manera relevante, aunque su peso varía mucho entre empresas, sistemas y territorios. En algunas localidades, este tipo de consumo tiene un impacto significativo y puede representar hasta 20% del ANF total".
Para la SISS, un "factor determinante es el nivel de presión de las redes", lo que incrementa las pérdidas.
Si bien el promedio de las ANF en la industria está en poco más del 30%, la situación en cada compañía es distinta. La sanitaria de Maipú, Smapa, registró 43,6% de ANF en 2025, la cifra más alta del país.
Tarifas e inversiones
La reducción de aguas no facturadas requerirá la mantención y renovación de la infraestructura existente, anticipó la autoridad sectorial. Espera que se avance en un "mejor control de presiones, sensorización para detectar y reparar oportunamente las fallas y medición digital para un registro más preciso de los consumos".
La SISS indicó que "también existirán ahorros producto de menores costos de lectura, reducción de fallas y costo de producción, por lo que si bien se estima que pudiese haber un aumento acotado en la tarifa, debiera ser menor considerando los beneficios que se logran y que su aplicación será gradual dependiendo de la puesta en servicio de estas inversiones y el cumplimiento de las metas".
Las sanitarias esperan avanzar en "consensos técnicos" para que las inversiones se reconozcan en las tarifas.
Según Andess, la reducción de las aguas no facturadas de los últimos tres años demandó recursos superiores a los $60 mil millones. Para el período 2026-2033 estima un compromiso de recursos cercano a $180 mil millones. Esto incluye, entre otros, control de fugas y su reparación, gestiones operacionales e instalación de dispositivos para sensorizar las redes.
Otros países
Entre los países con mejores indicadores de ANF están Singapur, Países Bajos, Alemania y Japón, "cuyos niveles de aguas no facturadas se sitúan aproximadamente entre 5% y 10%, gracias a décadas de inversión en renovación de infraestructura, detección temprana de fugas, control de presiones y sistemas avanzados de medición, lo que se complementa con un estándar distinto de materiales utilizados tanto en arranques como redes de agua potable", señaló la SISS.
Andess advirtió que las comparaciones con otros países, basadas en porcentajes, deben realizarse "con cautela". Esto, porque se deben considerar condiciones propias de cada mercado, como la disponibilidad hídrica, sismicidad, topografía, antigüedad y materiales de las redes, entre otros. "Tokio ha requerido más de 75 años para alcanzar niveles de excelencia y hoy cuenta con cerca del 99% de sus redes en hierro dúctil", detalló.
El gremio agregó que Chile está entre los países con tarifas de agua potable y saneamiento más bajas a nivel internacional, "mientras varios de los sistemas que exhiben menores niveles de ANF han sostenido durante décadas mayores inversiones, respaldados por tarifas superiores".