El espejo
Carlos y Mariana estaban frente al espejo, uno al lado del otro
Carlos y Mariana estaban frente al espejo, uno al lado del otro. Sus ojos se cruzaban en el cristal, aunque ninguno sabía exactamente dónde terminaba el otro y dónde comenzaba su propio reflejo.
Carlos pensaba: ¿Será ella el amor de mi vida?
Mariana pensaba: ¿Será él?
Durante un largo rato, ninguno dijo nada.
Carlos recordaba lo feliz que era cuando Mariana lo miraba. Mariana recordaba cómo se sentía cuando Carlos la abrazaba.
Casi al mismo tiempo, ambos comprendieron algo incómodo: quizás no se estaban preguntando si amaban al otro, sino si amaban aquello que el otro hacía nacer en ellos.
Mariana levantó los ojos.
-¿Te amo a ti, o amo lo que soy cuando estoy contigo?
Carlos la miró.
Por primera vez, ninguno buscó su propia imagen en el espejo.
Se miraron directamente.
Y entonces ocurrió algo extraño: ya no necesitaron verse para saber que estaban allí.
El espejo dejó de servirles.