Martes, 22 de Septiembre de 2026

Cuando pase el temblor

ColombiaEl Tiempo, Colombia 10 de septiembre de 2026


Margarita Bernal
En Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Antioquia y Chocó, las paredes de las fincas cafeteras todavía tienen las grietas del temblor


Margarita Bernal
En Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Antioquia y Chocó, las paredes de las fincas cafeteras todavía tienen las grietas del temblor. Ha pasado un mes desde el devastador terremoto que sacudió al país. El café también tembló: La Federación Nacional de Cafeteros reportó las cifras: 8.070 viviendas resultaron afectadas y 4.713 beneficiaderos sufrieron daños. En estos, es donde se transforman los frutos recién cosechados y se convierten en café pergamino seco, listo para trillar, comercializar y tostar. El sismo no causó daños directos importantes a los cultivos, pero sí alteró la recolección, el funcionamiento de las fincas, la infraestructura y la logística. Los derrumbes en las vías secundarias también dificultan el desplazamiento diario de los trabajadores y el traslado de la carga hacia los centros de acopio. Además, el bloqueo de las rutas hacia Buenaventura interrumpió temporalmente la salida del grano hacia los mercados internacionales. No es la primera vez que un terremoto golpea a la caficultura del país. En 1999 otro sismo también afectó seriamente a la zona cafetera. Volver a esa historia no debería quedarse en comparar cifras. Debe recordarnos el poder de levantarse que tiene este sector, una y otra vez, frente a la fuerza implacable de la naturaleza y frente a las dificultades económicas de siempre. Un golpe más para los caficultores, en un año que ya carga con una cosecha menor y costos que siguen presionando la rentabilidad. Y cuando todavía se sienten las consecuencias de las lluvias de los primeros meses, aparece una nueva amenaza: El Niño, que podría complicar aún más lo que queda de 2026. La Federación lanzó la campaña ‘Súmate a la Causa’ para acompañar a las familias afectadas y respaldar la reconstrucción. En su página web se pueden hacer donaciones directas. Mientras tanto, el café, sigue en la vida de todos los días. Llega con el desayuno, apenas despertamos. Acompaña las visitas, cierra la comida, se queda en la sobremesa. Decimos con orgullo que tenemos uno de los mejores del mundo. Fácil de sentir por los premios, la calidad y el reconocimiento internacional. Pero se pone a prueba cuando debemos reconstruir, pagar precios justos y elegir siempre el café colombiano. Apoyar al sector importa tanto como celebrarlo. Un mes después, la reconstrucción apenas comienza. Muchas familias siguen esperando ayuda para levantarse. El café es nuestro producto insignia. Pero decirlo significa mucho más que reconocer su calidad y valor. También implica preguntarnos cómo apoyamos y agradecemos a quienes lo siembran y producen. La historia de este país está marcada por un espíritu resiliente, valiente y echado pa’lante. Y así, ahora que pasó el temblor, este sector que le aporta al país en imagen, desarrollo y economía, necesita de todos. Buen café.
Comunicadora y consultora gastronómica.
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