Viernes, 11 de Septiembre de 2026

A repensar en los partidos políticos

ColombiaEl Tiempo, Colombia 11 de septiembre de 2026


María Sol Navia V


María Sol Navia V.
Las elecciones parlamentarias las ganaron dos partidos nuevos: el pacto histórico y el centro democrático. Las presidenciales no las gano ningún partido, sino un outsider, o mejor, una persona independiente que creó un movimiento con una campaña política y de mercadeo muy novedosas y exitosas, que supo entender los principales dolores de la gente y proponer respuestas a las esperanzas. ¿Qué pasa con los partidos tradicionales, que se han convertido en lo que llaman partidos bisagras, que no están marcando posiciones fuertes desde el punto de vista de ideología, propuestas y programas, sino que vienen acomodándose a lo que les conviene burocráticamente y esas mismas razones los han ido llevando a perder independencia, confianza y personas que se identifican con ellos? Refresquemos qué son, cómo surgieron y qué funciones desempeñan en una democracia y veremos en qué están fallando. Los partidos políticos modernos surgieron después de la revolución inglesa, la independencia de EE. UU. y la revolución francesa, cuando se formaron las democracias modernas y se organizó la participación ciudadana, integrando grupos con ideales similares que querían influir en los parlamentos y el manejo del estado, representando las diferentes ideas, intereses y sectores sociales. Los partidos, por tanto, son los representantes de la ciudadanía, y en el gobierno que forman con sus miembros, mediante el sistema electoral o la militancia política, permiten que haya diversidad de opiniones tanto en el ejecutivo como en los distintos órganos e instituciones de una democracia. Si representar una ideología, intereses, formas de gobierno, dejan de ser los objetivos y prioridades de los partidos, dejan de cumplir sus funciones y la razón de su existencia, perdiendo su fuerza como organizadores de las actividades políticas y de las agendas de gobierno y legislativas. De la misma manera al funcionar, como han funcionado en muchos momentos los partidos tradicionales colombianos, como simples agencias electorales, y como negociadores con los gobiernos de burocracias, gajes y prebendas, sacrificaron sus principios y la aglutinación de participantes que profesaran ideologías por las cuales combatir y luchar, las que se deben reflejar en las estrategias y planes de gobierno. Lo mismo pasó con su papel de oposición consistente, vigilante y de control político que está atenta a la transparencia y evita los abusos de poder. Los partidos están llamados a promover la educación política y a promover sus principios, ideas y programas, lo cual se ha perdido en nuestros partidos tradicionales. En todo esto influyó la constitución del 91, que por acabar con la hegemonía de los dos partidos tradicionales y buscar apertura política, lo que logró fue la creación de las microempresas electorales, que borraron las bases de la estructura política democrática en Colombia, y si bien permitió la formalización de otros partidos que de hecho existían incipientemente, contribuyó a la desorganización total de nuestro sistema político.
Exministra.
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