El 75% de los analfabetas en Colombia se reconoce campesino
El analfabetismo en Colombia afecta al 4% de la población de 10 años o más, una cifra que equivale a 1
El analfabetismo en Colombia afecta al 4% de la población de 10 años o más, una cifra que equivale a 1.817.393 personas que no saben leer ni escribir, según el informe No. 137 del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, elaborado con datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) 2025 del Dane. El documento advierte que el país "se enfrenta a un núcleo duro de analfabetismo estructural", concentrado en poblaciones que las estrategias convencionales no logran alcanzar. Aunque la cifra representa un avance histórico frente al 27,1% registrado en 1964, la velocidad de reducción se ha desacelerado en los últimos años. La magnitud absoluta del problema, señala el Laboratorio de Economía de la Educación, es comparable a la población total de un departamento como Norte de Santander. La Guajira La desagregación territorial expone la primera brecha. Mientras el analfabetismo urbano nacional se ubica en 2,6%, en las zonas rurales asciende a 9,3%, una diferencia que el informe describe como "casi cuadruplica" el indicador de las ciudades. Esa distancia se agudiza en departamentos como La Guajira encabeza el listado nacional, con una tasa de 13,4% frente al 0,7% de San Andrés, el registro más bajo del país. La brecha interna de La Guajira es la más pronunciada de Colombia. En sus zonas rurales, el analfabetismo llega a 21,7%, frente a apenas 5,1% en las cabeceras municipales, una diferencia de 16,6 puntos porcentuales. Le siguen Chocó, con 16,7% rural frente a 6,9% urbano, y Sucre, con 14,7% frente a 7%. El informe atribuye este patrón a "décadas de subinversión en infraestructura educativa rural" y a la dificultad histórica para retener docentes en zonas de difícil acceso. La geografía del analfabetismo, insiste el laboratorio, reproduce la geografía de la pobreza. Los departamentos con mayor rezago —La Guajira, Chocó, Sucre, Córdoba y Nariño— comparten una alta proporción de población rural dispersa, comunidades étnicas con menor acceso histórico al sistema educativo formal y elevados índices de pobreza multidimensional. El documento recomienda planes territoriales específicos, con metas y recursos diferenciados, en lugar de estrategias homogéneas para todo el país. adultos mayores La segunda brecha tiene rostro generacional. El estudio muestra que la tasa de analfabetismo crece de manera sostenida con la edad, desde apenas 0,8% en el rango de 10 a 14 años hasta 35% entre las personas de 95 a 100 años. Los grupos entre 15 y 34 años, formados en un país con mayor cobertura escolar, registran tasas inferiores al 2%, mientras que a partir de los 65 años el indicador se dispara. En el rango de 65 a 69 años el analfabetismo alcanza 9,4%; entre los 75 y 79 años sube a 16,1%, y supera el 24% entre los octogenarios y nonagenarios. El informe explica que esta progresión "no es un fenómeno biológico ni cognitivo", sino el registro estadístico de una historia educativa desigual. Ese hallazgo tiene consecuencias directas para el diseño de política pública. El 96,3% de la población analfabeta del país no cuenta con ningún nivel educativo aprobado, lo que descarta estrategias de reincorporación pensadas para quienes abandonaron el colegio. El Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad JaverianaLEE plantea que los programas dirigidos a los adultos mayores deben tener "enfoques pedagógicos, ritmos y formatos radicalmente distintos" a los diseñados para la población joven, con horarios compatibles con las labores del campo y validación de saberes previos. dificultad visual La tercera brecha conecta el analfabetismo con la discapacidad, un cruce que el informe describe como poco frecuente en el debate público pero determinante en la práctica. Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares del 2025, solo el 73,4% de las personas analfabetas declara no tener ninguna dificultad para ver, lo que implica que el 26,6% enfrenta algún grado de limitación visual, entre quienes el 6,3% la padece con mucha dificultad y el 1,2% no puede ver en absoluto. La dificultad para aprender es la segunda más extendida, con un 22,3% de la población analfabeta que reporta algún nivel de limitación, incluido un 6,5% que declara no poder hacerlo. Las dificultades para oír, con 16,7%, y para hablar, con 15,7%, completan un panorama en el que el analfabetismo "raramente se presenta como una condición aislada", según el documento. Esta combinación se concentra en departamentos periféricos. Amazonas registra los valores más altos del país en dificultad para ver, con 57,3%, y para hablar, con 52,5%, seguido de Putumayo y San Andrés. El informe distingue este perfil del de departamentos como La Guajira y Cesar, donde el analfabetismo respondería más a barreras de acceso educativo que a condiciones de discapacidad asociada, una diferencia que exige, según el LEE, intervenciones diseñadas caso por caso. El informe cierra con un llamado a que la estrategia nacional de alfabetización incorpore un componente explícito de atención a la discapacidad, diferenciado por territorio, y que priorice a los departamentos donde la coexistencia de analfabetismo y limitación funcional es más intensa. La ausencia de servicios de salud y rehabilitación en esas zonas, advierte el documento, agrava adicionalmente las condiciones de vida de esta población. Para el LEE, el desafío de fondo es que Colombia ya superó la fase de reducción acelerada del analfabetismo y ahora enfrenta un núcleo residual mucho más difícil de remover. Cerrarlo, concluye el informe, exigirá una combinación de estrategias universales con programas diferenciados por territorio, edad y condición de discapacidad, en lugar de continuar dependiendo de un indicador nacional que, leído de manera aislada, "podría parecer residual".