Sábado, 12 de Septiembre de 2026

Desierto florido: el fenómeno natural que este año sorprenderá como nunca

ArgentinaLa Nación, Argentina 28 de agosto de 2026

Son espectáculos que regala la naturaleza, muy efímeros, de apenas unos meses; quizás por eso se esperan, se disfrutan, se visitan y quedan indelebles, grabados en la memoria

Son espectáculos que regala la naturaleza, muy efímeros, de apenas unos meses; quizás por eso se esperan, se disfrutan, se visitan y quedan indelebles, grabados en la memoria.

La selecta lista incluye los millones de tulipanes del Parque Keukenhof, cercano a Ámsterdam, que estallan cada primavera; los cerezos en flor que tiñen la ciudad japonesa de Kioto o los campos de lavanda que pintan la Provenza francesa de lila.

De este lado del mundo, cuando septiembre está en su apogeo, el desierto florido hace olvidar que Atacama, en el norte chileno, es una de las zonas más áridas del mundo. Por arte de la naturaleza, se puede llenar con más de 200 tipos de flores endémicas, de colores variados durante la primavera: amarillas, fucsias, rosadas, blancas y rojas. Una gran alfombra colorida que cubre la arena que se cree yerma.

No todos los años florece o a veces es muy escaso. Pero este 2026 en particular se espera un desierto florido histórico por las lluvias inusualmente intensas que se registraron durante agosto. "Realizamos un monitoreo permanente del fenómeno al interior de los parques nacionales, considerando las precipitaciones y otras condiciones ambientales que influyen en su desarrollo, como la humedad del suelo, las temperaturas y la disponibilidad de luz. De acuerdo con las condiciones observadas este año, proyectamos una floración importante a partir de la segunda quincena de septiembre, que debiera alcanzar su mayor expresión durante octubre", confirma Mauricio Sepúlveda Marklein, director regional de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) de Atacama. También agrega que este inusual jardín, que podría extenderse hasta noviembre, ocupará un área de hasta 15.000 km².

Las proyecciones de la Conaf estiman que la floración de este año podría ser comparable con la registrada en 1997, una de las más importantes que se recuerdan en la Región de Atacama.

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Algunas zonas del desierto de Atacama ya están adornadas con las primeras añañucas, huillis y suspiros desde mediados de agosto. Estas floraciones fueron registradas en la zona costera de Copiapó, específicamente en el camino a Totoral, por la Ruta C-10.

La floración puede manifestarse en distintas comunas de la Región de Atacama. Para esta temporada se espera en sectores de Huasco, Freirina, Vallenar, Caldera, Copiapó y Chañaral. La ubicación y extensión de la floración pueden variar según la distribución de las precipitaciones y las condiciones de cada sector.

Dónde verlo

Los puntos imperdibles para acercarse a las flores son el Parque Nacional Llanos de Challe, a 90 kilómetros al noroeste de Vallenar; el Parque Nacional Desierto Florido, a 30 kilómetros hacia el sur de Copiapó; la Caleta Chañaral de Aceituno y sectores de Totoral.

Desde Sernatur, el Servicio Nacional de Turismo, recomiendan recorrer el territorio junto a guías u operadores turísticos locales registrados, ya que conocen las características de la zona. "No obstante, puede ser visitado de manera individual, pero es fundamental recorrerlo responsablemente. El cuidado de este fenómeno excepcional es responsabilidad de todos", enfatiza Alejandro Martín Caro, director de Sernatur Atacama.

Sepúlveda Marklein, por su parte, recuerda que no se debe ingresar con vehículos a las zonas de floración, hay que evitar transitar fuera de los senderos y huellas habilitadas y no está permitido cortar ni extraer flores. "El desierto florido es parte del patrimonio natural de Atacama y entre todos debemos contribuir a su cuidado", agrega.

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Este particular fenómeno se produce principalmente gracias a una combinación de temperatura y lluvias. El factor decisivo para que ocurra es el nivel de precipitaciones que se registran en las zonas áridas del norte chileno: deben caer entre 15 y 30 milímetros de agua, principalmente entre junio y julio. También es clave el frío, necesario para despertar las semillas dormidas bajo el árido suelo.

En años con precipitaciones invernales suficientes, las semillas que están en el suelo del desierto reciben el agua necesaria para que surjan las más de 200 especies de flores, entre ellas añañucas, suspiros, patas de guanaco y la mítica garra de león.

Para la región, es el gran momento turístico. Según datos de Sernatur Atacama, suelen recibir entre 200.000 y 250.000 viajeros cada año. Para esta temporada esperan que las cifras se superen, considerando las proyecciones existentes respecto de la magnitud que alcanzará el fenómeno durante los próximos meses.

"Estamos frente a una temporada muy especial para la Región de Atacama. Queremos que quienes nos visiten no solo vengan a contemplar las flores, sino también a descubrir nuestros destinos, conocer las comunidades y disfrutar de toda la oferta turística que existe en el territorio. El desierto florido es una invitación a vivir la región de una manera distinta y a valorar nuestro patrimonio natural", concluye Cano.
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