Domingo, 13 de Septiembre de 2026

Los reyes son los padres

UruguayEl País, Uruguay 13 de septiembre de 2026

El principal difusor de la fábula del Brasil protector del Uruguay fue Mujica.

Entre cierta prensa y ciertos opinadores se llenan páginas y páginas todos los días sobre las próximas elecciones de Brasil. Lo curioso del caso es que enfatizan y dan vueltas y vueltas sobre la importancia y las consecuencias de esas elecciones. para el Uruguay. Como las encuestas muestran un puntaje bastante parejo entre Bolsonaro y Lula, todos los días hay nuevas especulaciones y alborozos y tristezas pasajeros.

Ni la eventual reelección de Lula ni el triunfo de Bolsonaro van a significar nada, ni bueno ni malo, para Uruguay. En el pequeño mundo intelectual frenteamplista esto que se toma con alarma y angustia es un asunto de mitología, un cuento como el de Blanca Nieves y los siete enanitos, de la confraternidad y solidaridad de los gobiernos progresistas, de la que se esperó y prometió una transformación popular de todo el continente. Lula ya va por su tercera presidencia ¿de qué favores particulares tiene el Uruguay que agradecerle o estarle reconocido?

El principal difusor de la fábula del Brasil protector del Uruguay fue Mujica. El que se la creyó ha sido Orsi. Vayamos a lo serio: aquello de que no deberíamos esperar nada sino de nosotros mismos.

En los espacios intelectuales y/o políticos de izquierda se ha producido una especie de pasmo: ¡todo el continente se está volcando hacia la derecha! Si en las próximas elecciones termina volcándose también Brasil nos quedamos solos (¡con Cuba!). Interpretan mal: lo que está sucediendo es que los países han huido, uno tras otro, de la temporada progresista, de Evo, Petro, Chávez-Maduro, Correa, Kirchner. y quizás Lula. Hay una fuga de la izquierda más que una atracción por la derecha.

La perspectiva que hoy tiene por delante Brasil con sus próximas elecciones es desoladora. Pero eso es problema de los brasileros. Bolsonaro es candidato por defecto, por compromiso, porque el verdadero candidato, su padre, está en prisión domiciliaria. Lula, por su parte, es una sombra de lo que fue, y su Partido, el P.T. es más sombra aún: ese partido ha perdido el gobierno de todos los estados importantes y lleva la mancha de los negociados colosales urdidos con Oderbrecht que llevaron a la cárcel a buena parte de su dirigencia (y a Lula por casi dos años).

En estos días ha detonado un escándalo mayúsculo en un lugar donde siempre debería haber armonía: la suprema corte de justicia (en Brasil: Supremo Tribunal Federal, S.T.F.). Un juez integrante, Mendonca, acusa a De Moraes, otro integrante de ese mismo cuerpo y que se sienta a su lado, de estar implicado en el colosal fraude del banquero Vorcaro, dueño del clausurado Banco Master (un buraco de 2.300 millones de dólares: en Brasil todo es tamaño Brasil). Ese es allí el ambiente pre electoral.

Uruguay tiene que mirar por sí mismo y cuidarse a sí mismo. En buenas relaciones con todos, cultivando una política internacional cuidadosa, sin candideces, sin concesiones ideológicas y, más aún, sin concesiones a las fábulas ni a los cuentos de hadas. Los reyes son los padres.
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