Domingo, 13 de Septiembre de 2026

ESTUDIO DE EXMINISTRO....

ChileEl Mercurio, Chile 13 de septiembre de 2026

nos mentales disminuyen la capacidad productiva de trabajadores que permanecen formalmente activos", añaden los autores

nos mentales disminuyen la capacidad productiva de trabajadores que permanecen formalmente activos", añaden los autores. Y subrayan que no es casualidad que estos diagnósticos lideren el ausentismo, pues son condiciones que no se resuelven con un reposo de una semana, sino que persisten, reaparecen y con frecuencia terminan sacando definitivamente a las personas del mercado laboral.
Lo anterior tiene consecuencias directas sobre el mercado laboral. Si en el trimestre marzo-mayo de 2010 la inactividad laboral por razones de salud comprendía al 9,5% de las personas que estaba fuera de la fuerza laboral, en el trimestre marzo-mayo de 2026 ese porcentaje escaló al 13%, concentrado en el tramo de 35 a 65 años, los años de mayor experiencia y capital humano acumulado.
"En términos absolutos, entre 2010 y 2026 la inactividad por motivos de salud permanentes acumuló aproximadamente 510 mil personas adicionales, siendo superada solo por la jubilación en magnitud de crecimiento (+555 mil)", precisa el informe.
"Mientras el ausentismo reduce temporalmente la productividad de quienes permanecen ocupados, la inactividad por salud los extrae del mercado laboral de forma permanente. Por lo tanto, la evidencia sugiere que extender la vida laboral activa -objetivo tanto económico como demográfico- requiere como condición previa mejorar la capacidad funcional de los trabajadores", enfatiza Cifuentes.
Las propuestas
El informe propone cinco líneas de acción. Una de ellas es incorporar la salud de la fuerza laboral en la institucionalidad de productividad.
"Actualmente, el diagnóstico de productividad -liderado por la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad- y la política sanitaria operan en circuitos institucionales separados. Se propone incorporar de manera explícita indicadores de salud de la fuerza laboral como ausentismo por diagnóstico, inactividad por salud, y participación laboral por estado funcional, en el seguimiento de la agenda de productividad".
Adicionalmente, los autores sugieren que las evaluaciones de gasto en salud incorporen sus retornos laborales esperados y no solo sus resultados en términos sanitarios. "Sin esta articulación institucional, la lógica de 'salud como inversión' difícilmente se traducirá en decisiones presupuestarias concretas".
La segunda recomendación apunta a focalizar recursos en la prevención y manejo temprano, con especial énfasis en el primer nivel de atención y en el entorno laboral. El criterio rector es desplazar el gasto desde su forma actual -reactiva y materializada en subsidios una vez que la pérdida de productividad ya ocurrió- hacia intervenciones preventivas de retorno potencialmente mayor.
"La evidencia internacional muestre que por cada dólar invertido en prevención, el rédito financiero para el país es de US$ 4", subraya Mañalich. Y por eso, dice, "las empresas tienen que pensar no solo en la salud laboral protegida por las mutuales, sino en la enfermedad crónica, y generar políticas proactivas para proteger el capital de salud de sus trabajadores".
También proponen desarrollar mecanismos que eviten que un problema de salud de un trabajador se transforme en una salida definitiva del mercado laboral. Entre ellos, esquemas de reincorporación gradual tras licencias prolongadas, adaptación de puestos de trabajo y acompañamiento a trabajadores con condiciones crónicas, orientados a preservar el vínculo laboral.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela