Martes, 15 de Septiembre de 2026

Cambios en Dirección de Presupuestos

ChileEl Mercurio, Chile 15 de septiembre de 2026

Su papel dentro del Estado exige un funcionamiento impecable. De allí la importancia de las medidas que se impulsan.

En enero de 2025, una misión especializada del Fondo Monetario Internacional visitó Chile para revisar la metodología con la que el país proyectaba sus ingresos tributarios. Esto, después de los reparos que dicho organismo había planteado a los continuos errores que se estaban produciendo en esas estimaciones. En marzo pasado, las autoridades salientes de la Dirección de Presupuestos presentaron un documento con una actualización metodológica para dichas proyecciones. Se planteaban allí cambios interesantes, como el desarrollo de un marco metodológico único para estimaciones de corto y mediano plazo, una mayor trazabilidad de los pasos realizados para llegar a dichas estimaciones (incluyendo los códigos utilizados en los cálculos), el apoyo en datos microtributarios para entender mejor la evolución de los ingresos del fisco, nuevos modelos de series de tiempo y correcciones estadísticas más robustas, entre otros aspectos.
Con todo, no está claro que esas modificaciones sean suficientes para darles más certeza a dichas proyecciones. Desde luego, una construcción de escenarios plausibles más sofisticados parece indispensable, de forma de ir corrigiendo sobre la marcha las estimaciones y no cuando el error se manifiesta con fuerza. Además, se requiere una gobernanza más robusta para una institución que es clave no solo en la definición del marco presupuestario del país, sino también en el devenir de todas las agencias y servicios públicos. Asimismo, su elevada autonomía para evaluar la gran mayoría de los programas e iniciativas de cargo de los distintos ministerios le agrega un poder difícil de contrarrestar, de modo tal que su influencia en el funcionamiento del Estado es enorme (y no siempre tiene la deferencia esperada). Pero esa influencia exige una operación impecable y en el último tiempo ello ha dejado mucho que desear.
Por eso, es interesante la profundización y mejoramiento de la gestión de este importante órgano que quiere desarrollar la nueva administración, responsabilidad que ha recaído en el director de Presupuestos, quien tiene una larga experiencia en esta repartición, pero también en otras funciones públicas, lo que le permite una mirada amplia no solo sobre la operación de esta dirección, sino además de sus alcances para el resto del sector público. La revisión del cálculo de los pasivos y, por tanto, de la deuda es un aspecto valioso de esta nueva gestión. Había dudas respecto de cómo ellos se estimaban y una mayor claridad era indispensable. Ahora habrá, entonces, esa mayor claridad respecto de operaciones que se contabilizan habitualmente bajo la línea y que no entran en los cálculos de déficit fiscal. Es importante, además, que se resguarde la idoneidad técnica del organismo y se recojan los cambios pensados por la anterior gestión que estuvieron apoyados en el FMI. Al mismo tiempo, hay una mayor conciencia de la importancia de tener una dirección superior robusta, con responsables claros de las distintas áreas.
Precisamente, el nombramiento de una responsable de la programación presupuestaria de mediano plazo reafirma esa orientación. Con ello se evita que, más allá del desarrollo de un marco metodológico unificado, el énfasis quede demasiado determinado por el corto plazo, algo que ha sido habitual en la gestión presupuestaria del país; de ahí, por ejemplo, las sorpresas en las cuentas fiscales que han generado brechas significativas entre las promesas de déficits estructurales en los informes de finanzas públicas y los efectivamente ocurridos, lo que hizo crisis en los últimos tres años. Esta mejoría en la organización de la Dipres viene además acompañada de una necesaria modernización tecnológica que aportará a la transparencia y credibilidad de la información.
Por cierto, gran parte de los resultados de estos cambios se comprobarán durante la gestión de este gobierno. Algunos expertos han hablado de una tendencia a sobreestimar los impactos en crecimiento y recaudación tributaria de los proyectos aprobados y en desarrollo. Al mismo tiempo, la subejecución de la inversión pública, que se aspira a revertir en la segunda parte del año también constituye un desafío para esta repartición. Ella puede contribuir a gestionar y apurar esos desembolsos. La gestión de la Dipres, sin duda, va a estar sometida a un elevado escrutinio público. Es un interesante test para los responsables de dirigirla.
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