SNCI: nueva arquitectura y más ejecución
Daniel Gómez Gaviria
Colombia necesita volver a priorizar la competitividad y reactivar las instituciones para impulsarla
Daniel Gómez Gaviria
Colombia necesita volver a priorizar la competitividad y reactivar las instituciones para impulsarla. El Sistema Nacional de Competitividad e Innovación (SNCI) lleva 20 años reuniendo al Gobierno, regiones, empresas y academia alrededor de una pregunta fundamental: cómo elevar la productividad y transformar la estructura productiva. El problema es que se volvió demasiado complejo y el gobierno Petro lo entregó postrado y paralizado. Colombia construyó capacidades importantes. Creó el SNCI y su componente privado, el Consejo Privado de Competitividad. Impulsó políticas como los Conpes 3956 de Formalización y 3866 de Desarrollo Productivo. Desarrolló instrumentos para coordinar productividad, innovación y desarrollo empresarial. Pero los resultados siguen siendo decepcionantes. La productividad crece poco y la sofisticación productiva avanza lentamente. El problema es menos de diagnóstico que de gobernanza. Durante años agregamos comités, consejos, mesas, actores y funciones. Cada incorporación parecía razonable. En conjunto produjeron una arquitectura difícil de gobernar. El gobierno Petro profundizó el problema con objetivos y estructuras aún más confusos. El SNCI debe rediseñarse alrededor de cuatro principios: 1 Recuperar liderazgo desde el centro de Gobierno. La competitividad no es un sector. Depende de comercio, educación, infraestructura, ciencia y tecnología, regulación, energía, financiamiento y mercado laboral. El SNCI debe priorizar las principales acciones para elevar la productividad y convertirlas en mandatos de obligatorio cumplimiento. Coordinar sin capacidad para exigir decisiones es inefectivo. 2 Coordinar dirección estratégica de coordinación técnica. La Presidencia debe concentrarse en pocas prioridades, exigir resultados y destrabar decisiones. El DNP debe ejercer la secretaría técnica y conectarlas con el Plan Nacional de Desarrollo, presupuesto, documentos Conpes y evaluación. Coordinar, priorizar y evaluar son funciones que debe recuperar el DNP como cerebro estratégico del Estado. ArCo debe integrar la caja de herramientas del Sistema. 3 Simplificar y potenciar. El éxito no puede medirse por reuniones, comités o documentos. Necesitamos menos instancias permanentes y más equipos temporales para resolver problemas concretos, experimentar y aprender. Cada prioridad debe tener responsable, metas, cronograma, recursos e indicadores. Resuelto el problema, desaparece la mesa. Los Proyectos Nacionales de Interés Estratégico (PINES) pueden ser el núcleo de esta función. 4 Conectar Nación y territorio. La productividad ocurre en empresas y regiones, no en organigramas en Bogotá. Las Comisiones Regionales de Competitividad e Innovación deben articular apuestas territoriales con políticas nacionales, reconociendo capacidades, vocaciones y restricciones diferentes. Esta discusión puede parecer burocrática. No lo es. Detrás están decisiones sobre infraestructura, formación para el trabajo, innovación, internacionalización, regulación y desarrollo empresarial. Colombia necesita una arquitectura más simple, con liderazgo, responsabilidades claras, capacidad vinculante y seguimiento a resultados. El indicador de éxito será que dentro de cuatro años hablemos menos del SNCI y más de los problemas de productividad que logró resolver.
Economista, Ph.D. y MBA de la Universidad de Chicago.