La película dirigida por Jorge Pérez Rivero, rodada en pocos días y sin recibir incentivos para su producción, pasó por festivales, recibió premios y hoy llega a la pantalla grande uruguaya.
¿Qué puede salir mal cuando un grupo de jóvenes se mete con rituales, invocaciones y prácticas de ocultismo? En ¿Qué pasó con Nath_666?, la respuesta llega en forma de thriller sobrenatural, con Montevideo como escenario y una presencia que se vuelve difícil de ignorar.
El primer largometraje de Jorge Pérez Rivero y la productora KNHO llega hoy a Sala B del auditorio Nelly Goitiño del Sodre, después de años de espera, un rodaje extenuante, festivales y premios.
La historia sigue a Natalia (Anahí Lúgaro), una influencer montevideana y a un grupo de jóvenes que se involucra con prácticas vinculadas a ocultismo. Juegos de la copa, invocaciones, símbolos y rituales forman parte de una trama que comienza en un territorio reconocible y va incorporando progresivamente elementos sobrenaturales.
El también guionista prefiere definirla como un thriller sobrenatural antes que una película de terror basada exclusivamente en sobresaltos. Una de sus apuestas fue construir primero a los personajes y después llevarlos hacia lo fantástico. También dejó escondidos algunos detalles para quienes miren con atención: sombras que siguen moviéndose, apariciones fugaces y símbolos que pueden pasar inadvertidos. "Me gusta mucho cuando alguien lo descubre", cuenta.
https://www.youtube.com/watch?v=f_Uqds_hVRw La película se rodó en apenas 13 días, principalmente de noche y durante los fines de semana, sin haber conseguido fondos de producción. Pérez Rivero trabajaba durante la semana y filmaba cuando podía, mientras el equipo crecía hasta unas 40 personas.
¿Qué pasó con Nath_666? nació pensada como serie web, y la historia quedó guardada un tiempo. Al retomarlo, el director encontró en el found footage como El proyecto Blair Witch o Cloverfield una forma de concretar el largometraje con lo disponible.
La falta de recursos incluso modificó la historia: durante el rodaje se cambió el final para evitar dos jornadas adicionales. La apuesta funcionó: en los festivales, el público destacó el desenlace y también la forma en que están recitadas las invocaciones a Hécate y Astaroth. La película tendrá una función especial el 19 de setiembre, en coincidencia con el equinoccio de primavera. Están avisados.
La Intendencia de Montevideo colaboró con locaciones y el resto se construyó con aportes del equipo: trabajo, objetos, vestuario, equipamiento y contactos. "Más que ganas es hambre", resume el director sobre el impulso que permitió terminar la película.
En Montevideo Fantástico recibió los premios a Mejor Elenco y del Público; además obtuvo una mención de honor en un festival de terror de Los Ángeles y el premio a Mejor Película en un festival fantástico de Venecia.
Ahora, con la película finalmente en salas, Pérez Rivero mira hacia atrás para repasar cómo fue hacer un largometraje con recursos mínimos, qué encontró en el camino y qué haría distinto en una próxima película.
¿En qué momento te diste cuenta de que estaban las ganas como para hacer la película con los recursos que tenían? Más que ganas es hambre. La película empezó como un proyecto para una serie web y quedó guardada. Después volvimos sobre la idea y empezamos a buscar la manera de hacerla con lo que teníamos. Éramos conscientes de que no había dinero, pero también de que teníamos gente con muchas ganas de trabajar. La producción fue creciendo y terminamos siendo unas 40 personas. Cada uno aportaba desde su lugar: trabajo, contactos, objetos, equipos, comida. Para hacer una película se necesita la sensibilidad del artista, pero también la resistencia del boxeador. Y hacer una película sin recursos es como mover una piedra enorme sin tecnología: tenés que hacerlo con voluntad e ingenio.
¿Qué aprendiste de hacer un largometraje de esta manera para hacer distinto en el próximo? Aprendí muchísimo. Sobre todo, que hay cosas que uno puede resolver y otras que es mejor preverlas antes. El ritmo de rodaje fue muy exigente y trabajamos muchas noches y fines de semana. Incluso tuvimos que cambiar el final porque la versión original necesitaba dos días más de rodaje y ya no teníamos ni los recursos ni la energía para hacerlo. Para la próxima quiero bajar el ritmo, trabajar más la composición y tener mayor control sobre el montaje. Nath_666 fue una escuela enorme porque tuvimos que aprender haciendo.
La película tiene muchos elementos de ocultismo y rituales. ¿Cuánto hubo de investigación detrás de esas escenas? Hubo bastante investigación. No queríamos inventar todo desde cero, sino trabajar con elementos que tuvieran un origen real. Investigamos mitologías, rituales, símbolos e invocaciones. Por ejemplo, las invocaciones a Astaroth y Hécate están basadas en textos reales. Incluso consultamos a una persona que estudia latín para trabajar correctamente algunas de esas partes. Después hay pequeños detalles que fuimos escondiendo en la película: símbolos, objetos, una sombra que sigue moviéndose cuando el personaje ya se detuvo o una entidad que aparece apenas un segundo. Me gusta que alguien pueda descubrir esas cosas después de ver la película.
Después de Nath_666, ¿qué proyectos tiene la productora y qué lugar querés que ocupe el cine fantástico en Uruguay? Tenemos varios proyectos en desarrollo, entre ellos una serie y nuevos largometrajes de género fantástico. Después de esta experiencia también entendimos que queremos buscar otras formas de financiación y trabajar con alianzas más convencionales. Creo que el fantástico tiene mucho para crecer en Uruguay y en Latinoamérica. Hay público para este tipo de películas y además el género permite contar historias con una identidad propia sin necesitar necesariamente grandes estrellas. Nath_666 nos demostró que se puede hacer y que hay gente interesada en ver este tipo de cine.