El escocés Fraser Doherty dejó los estudios para apostar por su línea de dulces de frutas caseros. Su marca, SuperJam, se vende en tiendas premium de Reino Unido y varios países alrededor del mundo.
El delicioso sabor de las mermeladas que hacía su abuela cuando él era niño se convirtió, para el escocés Fraser Doherty (37), en una pasión que luego se transformó en un exitoso emprendimiento. En su caso, aquella receta familiar para preparar dulces de frutas terminó convirtiéndose también en la fórmula que lo hizo millonario antes de cumplir 20 años.
El emprendedor nació y se crió en Edimburgo, la capital de Escocia. Allí demostró desde niño su interés en el comercio: a los 10 años ya vendía huevos frescos en su casa a los vecinos. Pero fue otro alimento -la mermelada- el que lo motivó a emprender.
«Cuando tenía 14 años, mi abuela me enseñó a hacer mermelada en su cocina. Ella había crecido en una granja en Irlanda y había hecho mermelada durante toda su vida, perfeccionando su receta a lo largo de los años. Me fascinó y pronto comencé a hacerla yo mismo, vendiendo frascos puerta a puerta en el barrio», cuenta Doherty en el sitio web de SuperJam, la marca que creó en 2003 y que hoy tiene presencia en tiendas de Reino Unido y varios países del mundo.
Con la cocina de la casa de sus padres como centro de producción, el emprendedor siguió la receta de su abuela -mermelada casera elaborada con frutas frescas y jugo natural, sin azúcar ni conservantes- para crear su producto, el que salía a vender a amigos y vecinos. «Al poco tiempo, tenía un puesto en el mercado de productores de Edimburgo y comencé a hacer entregas a comercios de la zona en mi bicicleta», relata Doherty.
A los 16, decidió abandonar sus estudios para dedicarse completamente al emprendimiento. Por entonces, alquilaba algunos días al mes -con ayuda de sus padres- una planta para cubrir la creciente demanda. Los pedidos y la calidad de la mermelada lo convencieron de que su marca podría venderse en los supermercados de lujo Waitrose. Tras algunas negativas, ese objetivo se concretó en 2007, cuando Doherty tenía 18 años. Ese logro le valió premios empresariales y, años más tarde, la concesión de la Orden del Imperio Británico. Además, antes de cumplir 20 años ya se había convertido en millonario.
Abastecer a 184 sucursales de Waitrose hizo que el emprendedor pidiera un préstamo para aumentar la cantidad de días de producción en la fábrica y, además, elaborar nuevos sabores. Hoy, la marca ofrece las variedades arándano y grosella negra; ruibarbo y jengibre; arándano rojo y frambuesa; naranja y maracuyá; y frutilla.
La marca también desarrolló temporalmente SuperHoney, una miel natural, y SuperJam Jr., mermeladas para bebés. Su portafolio actual incluye además SuperNuts, una crema de mantequilla de maní 100% natural.
Café, cerveza y pasión
Waitrose fue una vidriera para SuperJam, que atrajo el interés de otros grandes retailers como Tesco, Asda WalMart y Morrisons.
Sin embargo, con el tiempo, esas cadenas dejaron de comprarle mermelada a Doherty, excepto Waitrose, que continúa como cliente hasta hoy. La marca también despacha cientos de miles de frascos a supermercados premium y tiendas de alimentos en Asia y Europa.
El emprendedor, bautizado «jam boy» («el chico mermelada») se mantiene al frente del negocio, aunque eso no lo ha privado de volver a emprender. Así creó la empresa Envelope Coffe, que vende café de productores a 10.000 clientes en Reino Unido, y cofundó Beer52, un negocio de cerveza artesanal.
Ya sea mermelada, café o cerveza, Doherty le pone el corazón a cada proyecto que impulsa. Como confiesa en su libro SuperBusiness: «Si vas a dedicarle horas interminables a un proyecto, tiene que ser algo que realmente te apasione».