Viernes, 18 de Septiembre de 2026

La empleabilidad "aparente" en la oferta universitaria golpea la inserción de profesionales

ChileEl Mercurio, Chile 18 de septiembre de 2026

Con niveles de desocupación al alza, trabajadores sobrecalificados y el desafío de la IA, expertos apuntan a las instituciones educativas para "rendir cuentas" sobre las oportunidades laborales de sus carreras.

En medio de la crisis laboral de la economía chilena, con un desempleo sobre el 8% desde hace tres años y medio, los empleos mejor calificados han sacado la peor parte. En los últimos 12 meses, los únicos puestos de trabajo que han aumentado -en términos netos- son informales, y un grupo especialmente deteriorado ha sido el segmento profesional, en lo que se conoce como el "desempleo ilustrado".
A principios de año, la tasa de desempleo entre las personas con educación universitaria alcanzó un máximo de 9,5%, que se ha moderado levemente, mientras los técnico-profesionales registran una tendencia al alza desde diciembre del año pasado. El desempleo en la fuerza de trabajo que solo cuenta con educación escolar también sube, pero con un ritmo más estable, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (ver infografía).
Más allá de la capacidad de la economía para crear puestos de trabajo, los expertos están apuntando a otro factor detrás de este fenómeno: la oferta universitaria. Con carreras sobrepobladas y distintos campos profesionales siendo reemplazados, la mayoría de las fuentes estadísticas (Casen, INE o Mi Futuro) convergen en que, a la larga, las expectativas de inserción profesional son defraudadas para un grupo importante de estudiantes. "Las condiciones del mercado han cambiado. Las empresas están utilizando más inteligencia artificial, están buscando medios que optimicen los procesos productivos, y esto lo gatilló muy fuertemente la pandemia (...). Eso empezó a generar un subempleo, sobre todo profesional, pero las instituciones de educación superior han estado manteniendo básicamente la misma oferta, en algunos casos creciente", advierte Guillermo Riquelme, de la U. Autónoma.
Inserción "aparente"
El desempleo de las personas con educación superior está en sus niveles más altos del registro del INE, sin considerar el período de pandemia. Precisamente, la aparición del covid-19 fue un punto de inflexión para los indicadores, que promediaban tasas de 5,9% para los universitarios y 6,5% para los técnico-profesionales, entre 2010 y 2019.
Otros datos van más allá: dentro de aquellos profesionales que consiguen un empleo, no todos lo hacen en un puesto acorde a su formación. Según los datos de la última encuesta Casen, solo el 40,2% de los profesionales menores de 30 años se emplea en lo que la medición cataloga como trabajos de la categoría de "directores" o "profesionales", proporción que aumenta a 58,1% cuando se incluye también cargos "técnicos". El resto se incluye en categorías como personal de apoyo, operadores, ocupaciones elementales, agricultores, artesanos o vendedores, por ejemplo.
Riquelme ejemplifica con el caso de un médico. "Podría estar apoyando en algunas organizaciones sociales, en cuestiones preventivas de salud, y no está directamente trabajando en su profesión. Muy probablemente porque no ha encontrado trabajo ahí".
Para Cristián Duarte, exdirector de la Bolsa Nacional de Empleo, hay una responsabilidad del sistema educativo. "El desafío para universidades, empresas y el Estado es coordinarse, anticiparse, proyectar y realizar cambios en programas y tal vez en la duración de las carreras, con mucho mayor velocidad de la observada en el pasado, para entregar un servicio educacional que realmente tenga el efecto deseado", plantea.
La comparación internacional
En este contexto, Riquelme encabezó una investigación orientada a verificar cómo se aborda la empleabilidad en casos seleccionados: Argentina, Chile y España.
Dice que España es, probablemente, el caso que mejor funciona. "Es el que presenta una mayor coordinación, una mayor planificación estratégica, considera la empleabilidad como parte de la visión y la misión de las instituciones de educación superior a nivel estratégico". El éxito de este enfoque pasa por un modelo de "rendición de cuentas" respecto del gasto público en educación.
Argentina es un caso opuesto. "A pesar de que tienen una tasa de desempleo alta, ellos no tienen una mirada hacia rendir cuentas. Entienden que la educación es gratuita porque hay que estudiar y tener conocimiento, tiene que haber una población educada y ellos no tienen mayores dispositivos para garantizar o mejorar la empleabilidad de su titulado", expone.
Por eso, cree que Chile debería ser más exigente. "El modelo chileno es neoliberal. Entonces, dado que las instituciones prometen un perfil de egreso, el estudiante ingresa a una carrera en Chile con cierta promesa de empleo. Hay carreras en que la cantidad de profesionales que están ingresando son inmensas, como Psicología, Derecho o Ingeniería Comercial", cuestiona.
''Las condiciones del mercado han cambiado (...), pero las instituciones de educación superior han estado manteniendo básicamente la misma oferta".
GUILLERMO RIQUELME U. AUTÓNOMA
''El desafío (...) es coordinarse, anticiparse, proyectar y realizar cambios en programas y tal vez en la duración de las carreras, con mucho mayor velocidad".
CRISTIÁN DUARTE EX DIRECTOR DE LA BNE
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