Indignante
Por Valentina Arbaiza Peñaranda
¿En qué estamos como sociedad para que un ser humano ataque así a otro? ¿Qué estamos haciendo mal para que adolescentes lleguen a cometer actos tan graves? La denuncia por presunta violencia sexual a alumnos del Liceo Naval Almirante Guise nos obliga a hacernos estas preguntas para mirar una realidad que seguimos evitando
Por Valentina Arbaiza Peñaranda
¿En qué estamos como sociedad para que un ser humano ataque así a otro? ¿Qué estamos haciendo mal para que adolescentes lleguen a cometer actos tan graves? La denuncia por presunta violencia sexual a alumnos del Liceo Naval Almirante Guise nos obliga a hacernos estas preguntas para mirar una realidad que seguimos evitando. Hablamos de una institución vinculada a la Marina, donde se forman jóvenes bajo valores: disciplina, honor y respeto. ¿De qué sirve exigir la excelencia académica si no enseñamos a nuestros hijos a respetar la dignidad de los demás?La educación sexual integral sigue siendo incómoda para las familias. Todavía hay quienes creen que hablar de consentimiento, límites y sexualidad es inapropiado. Sin embargo, el silencio no educa. Los jóvenes necesitan comprender que nadie tiene derecho a invadir el cuerpo de alguien, humillarla o ejercer violencia. Debemos hablar también de salud mental. No para justificar conductas violentas, sino para preguntarnos qué herramientas brindamos a los adolescentes para manejar emociones, presión del grupo y conflictos. La formación no puede limitarse a calificaciones, rendimiento deportivo u obediencia.La investigación debe determinar responsabilidades pero la reflexión no puede esperar. Estamos mal como sociedad cuando creemos que educar es preparar para el éxito. Educar también es enseñar a convivir, respetar y reconocer los límites del otro.La educación sexual integral y la salud mental son parte de la formación para prevenir la violencia y construir una sociedad donde el respeto no sea un discurso.