Recordación: el verdadero reto
Por Milagros Muñozanalista Política
A diferencia del primer debate, esta vez se percibió una mejor oratoria entre los participantes
Por Milagros Muñozanalista Política
A diferencia del primer debate, esta vez se percibió una mejor oratoria entre los participantes. La mayoría logró cohesionar sus ideas y transmitirlas con claridad, pero pocos consiguieron evidenciar una personalidad propia y aprovechar la confrontación para instalar un mensaje o momento recordable. El debate es, en el fondo, una competencia por recordación; todo lo demás debió trabajarse durante los últimos tres meses.Samuel Daza fue un buen ejemplo. Enfrentó audazmente a López Aliaga y aprovechó ese espacio para decir con claridad quién es, a quién se enfrenta y, sobre todo, a quiénes representa: esa ?Lima olvidada? que convirtió en el eje de su confrontación. Más allá del contenido, construyó un lugar reconocible desde el cual hablar. Tal vez sea quien mejor coseche de este debate sumándose puntos o restándoselos al líder de Renovación Popular.López Aliaga, cuya fortaleza nunca ha sido la oratoria, se limitó a hablar de aquello que puede impulsar desde una posición de continuidad y poder, incluso llevando al debate municipal propuestas que requieren intervención legislativa, entiendo, en alusión a que ?él tiene con qué hacer más? por contar con bancada. Ahora, ¿cuánto puede mover realmente un debate como este? Después de un año electoral largo, con tal cantidad de candidaturas, quizá el ciudadano esté saturado. Por eso, a diferencia de otros debates municipales, este difícilmente será suficiente para revertir tendencias.