Miércoles, 23 de Septiembre de 2026

Biografía de Zalo Reyes incluye parte de las memorias inconclusas que escribió el cantante

ChileEl Mercurio, Chile 23 de septiembre de 2026

"Una lágrima y un recuerdo", del periodista Lucho Hernández, se suma a la docuserie "Zalo, mi última canción" y a un disco póstumo.

"Una lágrima y un recuerdo", como uno de sus éxitos discográficos se titula la primera biografía del "gorrión de Conchalí", Boris Leonardo González, más conocido como Zalo Reyes.
A poco más de cuatro años de su muerte, el periodista radial Lucho Hernández, quien lo conoció al vivir en el mismo pasaje en la comuna de Conchalí, lanzó este libro con más de 30 entrevistas a familiares, amigos y colegas del medio artístico, además de fuentes de archivo, y parte de las memorias del cantante, que este alcanzó a escribir antes de su muerte.
"Él quería trascender, de todas maneras. Una forma de trascender era tener su libro, porque es una forma de estar en las estanterías, que pudieran conocerlo distintas generaciones", afirma Hernández. Desde hace años tenía la idea de hacerlo, y, con el apoyo de la Editorial Abejorros, este deseo se concretó en un texto que abarca episodios como sus esfuerzos iniciales antes del reconocimiento masivo, su consagración nacional, su proyección al extranjero y las dificultades profesionales y personales que sufrió en los años 90.
De su puño y letra
Estas memorias inconclusas ayudaron a darle intimidad y más precisión al relato: "Conozco a la familia desde los ocho años, con su hijo tenemos la misma edad, somos amigos desde chicos. Cuando comienzo la investigación, buscar archivos de prensa, todas las entrevistas posibles, su nieto Boris me dice que Zalo siempre quiso tener su libro, que era un tema pendiente porque él intentó varias veces iniciar su manuscrito y me entrega alrededor de 20 páginas que hablan de su inicio; de su nacimiento, él nació en su casa, en calle Roma de Conchalí; de su infancia; de su juventud y de sus primeros pasos en la música", explica el periodista.
A Hernández le pareció muy orgánico incluir estos escritos y "comenzar el libro como él hubiese querido". Reyes los redactó durante la pandemia, momento en que, plantea, "se aisló del público, no pudo cantar, no podía salir, se deprimió mucho y entró en su mundo interior. Es un Zalo prácticamente desconocido a través de su puño y letra, muy personal, hasta tierno, frente al personaje tan fuerte que uno podría recordar más recientemente. El relato personal del niño Boris que nació en 1952 en Conchalí es muy íntimo".
Algo que le sorprendió al periodista al leer estos textos es la imagen de haber sido un niño muy tímido y que se sentía muy cercano a Dios. "Siempre fue muy católico, en su primera infancia había una virgencita, una gruta, en su casa. Tenía esa fe tan grande que pensaba, por ejemplo, que podría ser sacerdote. Pero también sentía mucho amor por los animales y tal vez desarrollar una carrera como veterinario era algo que podía apasionarle", indica.
A pesar de que la imagen pública de Reyes, en que se mostraba como un tipo carismático, gracioso y sin pelos en la lengua, en sus memorias sale a la luz su lado más sensorial y nostálgico, con pasajes como "Amor: Roma al revés. 2264 era el número de la casa, en la vieja calle de Conchalí. Santiago. En mucho contacto con Dios y con la naturaleza".
Aunque habían pasado décadas de esos acontecimientos, no fallaba en los detalles. "Es muy descriptivo en la forma en que señala la cantidad de plantas, la cantidad de animales que había en su casa, y su entorno familiar", destaca Hernández.
El periodista lo recuerda como una persona muy cercana con sus vecinos. "Me acuerdo perfectamente de la popularidad y de la cantidad de gente que se juntaba fuera de su casa. Él tenía un espíritu muy amistoso, muy cercano, e intentó siempre ser buen vecino. También lo escuchaba ensayar, cómo se coordinaba con sus músicos. Era importante y también novedoso tener a alguien tan popular tan cerca", indica.
La biografía contempla también testimonios de artistas que lo admiran como Mon Laferte, quien recordó cómo escuchaba a Zalo Reyes cuando era niña, y Leo Rey, quien reveló uno de los consejos que el "gorrión" le había dado.
También aparece Tommy Rey, quien contó cómo hicieron el disco póstumo "Mi última canción", proyecto que nació cuando el cantante aún estaba vivo y quería celebrar sus 50 años de carrera con un álbum de colaboraciones.
Los demás homenajes
En este disco, publicado en noviembre de 2023, también participan Quique Neira, Leo Rey, Natalino, Denisse Malebrán y Ángelo Pierattini, quienes grabaron con Reyes sus mayores éxitos en el estudio de su casa de Conchalí con su nieto, Boris González, como director musical.
Ese mismo mes se estrenó en TVN la docuserie "Zalo, mi última canción", producción de cuatro capítulos con testimonios de su familia y entrevistas que no se conocían.
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