Miércoles, 23 de Septiembre de 2026

Los relatos de niñas víctimas de violencia sexual que enredan a Sandra Ramírez

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de septiembre de 2026

JUAN DIEGO TORRES LASSO - REDACCIÓN JUSTICIA
"Nos dice ‘Griselda Lobo’: ‘Tienen que empezar

JUAN DIEGO TORRES LASSO - REDACCIÓN JUSTICIA
"Nos dice ‘Griselda Lobo’: ‘Tienen que empezar... desfilen enfrente de ellos, pero no caminen así como si... no, tienen que modelar’. Y nosotros empezamos a modelar. Ahí era por sorteo o al que el comandante eligiera con qué niña iba a pasar esa noche. Y esa mujer se reía. Griselda se reía. Entonces ella dijo: ‘bueno, me voy, que disfruten’, y salió y se fue. Y nosotros nos quedamos ahí". Este es uno de los crudos relatos ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de una de las mujeres -reclutada a la fuerza siendo menor de edad- en el momento en que Sandra Ramírez Lobo habría facilitado la violencia sexual contra menores recién reclutadas por las extintas Farc. Ese testimonio es uno de los pilares sobre los que el tribunal de paz construyó la citación a la exsenadora Ramírez, compañera sentimental de ‘Manuel Marulanda Vélez’ o ‘Tirofijo’ durante casi 24 años, y conocida en la clandestinidad como ‘Griselda Lobo’. La decisión, avalada el pasado 17 de septiembre por la Sala de Reconocimiento de Verdad, la obliga a comparecer a las 8:30 de la mañana del próximo 4 de noviembre para contrastar si Ramírez, sin mando militar formal, tuvo capacidad efectiva para facilitar, tolerar o incluso ordenar prácticas de un patrón sistemático de violencia reproductiva contra niñas reclutadas por las antiguas Farc. Antes de abordar los abortos, una de las víctimas describió ante el tribunal el tipo de autoridad que ejercía Ramírez sobre la tropa, una autoridad que, señala, no provenía de un cargo formal, sino de su cercanía con ‘Tirofijo’. "Si bien Griselda Lobo no hizo parte del secretariado, ella tenía mucha influencia porque ella era la mujer del comandante general de las Farc. Entonces todos los comandantes y toda la guerrillerada la veían a ella con respeto, con miedo, porque ella ejercía una influencia muy grande sobre la tropa. Y además, ella era enfermera, era la radista, ella era la que comunicaba, la que daba órdenes, la que decía sí o no", relató. En los campamentos, la mujer contó una advertencia que le transmitió directamente otra compañera cuando fue reclutada. "Alexandra nos dijo que teníamos que hacerle caso a Griselda Lobo; nos dijo: ‘Si ustedes no le hacen caso, ella les ordena un consejo de guerra, así que tienen que hacer lo que ella les diga’. Cuando ella nos dijo eso, pues, es porque tienen totalmente control de eso, ¿no? Dar órdenes, y ella tenía mucho poder. Así como lo tiene ahora. Poder", contó. Para la JEP, este relato es clave porque sostiene la hipótesis central de la investigación: que la cercanía personal de Ramírez con ‘Marulanda’, sumada a sus funciones de radiooperación y enfermería, pudo haberle dado una capacidad de mando de facto -sin ostentar nunca un cargo militar formal- suficiente para incidir en la aplicación del régimen disciplinario interno. La magistrada Lily Rueda, ponente de la decisión, interrogó a otra de las víctimas sobre si tuvo conocimiento de abortos practicados a otras mujeres de la tropa. Aunque a ella no le hubieran practicado uno, respondió sin rodeos que Ramírez oficiaba como una suerte de enfermera general encargada de estos procedimientos e incluso de formar a otras personas para realizarlos. "Yo tengo el caso de una niña que me contó eso: ‘esa fue la que me hizo un aborto’; y la otra, ‘ay, a mí también’, ‘ay, a mí también’. Así, o sea, comentaban (...) sí, ella es la enfermera, ella es la que... y la que enseña los abortos, la enfermera, la enfermera general, prácticamente era la enfermera general porque era la mujer del comandante general de las Farc", relató. Y añadió: "Allá decían: esa señora es la que viene acá y nos practica los abortos. (...) Ella (Ramírez) directamente los practicaba. Y ella a veces cogía una niña y le hacía los abortos y las otras (...) estaban viendo ahí". Al preguntarle explícitamente si estos procedimientos se practicaban con el consentimiento de las niñas, la víctima señaló: "En las Farc nunca le piden a uno consentimiento (...). Dentro del reglamento de las Farc decía que uno no podía acabar en un embarazo porque la que quedaba en embarazo, aparte de que lo hacían a uno abortar, eso se llevaba una sanción bien grande". Y añadió un detalle que ilustra el alcance de la política de control reproductivo dentro de la guerrilla. "Muchas guerrilleras quedaron en embarazo, que yo las veía en nueve meses, ocho meses, y ya cuando ellas avisaban, ya las tenían que mandar a atender sus bebés o se los quitaban", señaló. Otro testimonio aporta el relato de una compañera que intentó evadir esa norma ocultando un embarazo avanzado y pidiendo, de rodillas, que se le permitiera conservarlo. Según le fue narrado a la víctima, la mujer acudió directamente ante Ramírez y ‘Tirofijo’. "Como estaba el comandante allá, ‘Tirofijo’, y Sandra Ramírez, de pronto me dejan tener mi bebé", había dicho. La respuesta llegó y la orden, transmitida hacia el ‘Paisa’, fue "que a las Farc no venían a parir, que eso era lo que le habían dicho a ella y que le hicieran el aborto (...), que no le dejaran tener ese chino y que se lo sacaran de una vez". Después de la versión libre, la JEP contrastará el testimonio de Ramírez con el de la Fiscalía y las víctimas del Caso 07. Si reconoce toda la verdad, recibiría una sanción propia de 5 a 8 años con restricción de libertad y trabajo comunitario; si oculta información, iría a juicio ordinario con penas de hasta 20 años de cárcel.
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