Miércoles, 23 de Septiembre de 2026

Una población saludable es más productiva: Carlos de la Riva

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de septiembre de 2026

Para Carlos de la Riva, gerente general de Eli Lilly Colombia, hablar de salud implica mirar más allá de la atención de una enfermedad

Para Carlos de la Riva, gerente general de Eli Lilly Colombia, hablar de salud implica mirar más allá de la atención de una enfermedad. Con 150 años de trayectoria mundial y 70 años de presencia en Colombia, la compañía plantea que la prevención, el diagnóstico oportuno, la educación, la corresponsabilidad y el acceso seguro a los tratamientos deben entenderse como una inversión que beneficia al paciente, las familias, las empresas y al sistema de salud. ¿Por qué es necesario cambiar la manera en que entendemos la salud y pasar de verla como un gasto a una inversión? Hace 150 años, cuando se fundó Lilly, ya se hablaba de que lo importante era la salud no solo en el momento, sino a largo plazo. 150 años después creemos exactamente lo mismo. La prevención es donde empieza absolutamente todo. Si las personas están educadas y les importa su salud, pueden tomar medidas para no llegar a desarrollar o a tener una enfermedad más compleja. No solo se siente mejor la persona y está mejor su familia, cuando se mira desde la costo-efectividad y desde el sistema de salud, también se contribuye a que este funcione mejor. Una población saludable es una población más productiva. Cuando las personas no se incapacitan, pueden trabajar, descansar y desarrollar sus actividades en mejores condiciones. La enfermedad también tiene efectos sobre quienes cuidan a un paciente, por lo que el impacto no se limita a quien tiene el diagnóstico. ¿Qué costos puede evitar un país cuando apuesta por la prevención y la atención oportuna? Por ejemplo, la diabetes tipo 2 se ha vuelto tan común que existe el riesgo de que se le reste importancia. Pero, ¿qué calidad de vida tiene una persona y cuál es el costo de esa enfermedad cuando no está controlada? Estudios han señalado el peso económico y social de esta enfermedad en Colombia; puede generar complicaciones cardiovasculares y otras afectaciones que terminan aumentando la presión sobre el sistema de salud. Además, cuando una persona requiere hospitalización o pierde capacidades, también puede afectar a los familiares que deben asumir labores de cuidado. En cáncer ocurre algo similar. Detectar una enfermedad en una etapa temprana permite actuar antes de que llegue a una condición más compleja. También hay que trabajar contra el miedo de consultar al médico bajo la idea de que "si voy, me van a encontrar algo". Precisamente, acudir oportunamente permite tomar decisiones a tiempo. ¿Cuáles son los principales desafíos para avanzar hacia esa cultura de prevención? Yo los resumiría en cuatro: educación, autocuidado, consulta médica oportuna y uso responsable de los medicamentos. Primero está educar al paciente. Existe una corresponsabilidad entre diferentes actores para que la información llegue de manera clara y adecuada. Segundo, construir una cultura de autocuidado. Una buena alimentación y la actividad física no necesariamente requieren grandes inversiones. Hay distintas maneras de mantenerse activo. Tercero, acudir al médico oportunamente. En nuestra cultura latinoamericana todavía existe el temor de que ir al médico significa necesariamente encontrar una enfermedad.Hay que cambiar esa percepción. Y cuarto, utilizar los medicamentos que han sido recomendados y formulados por un profesional. No por alguien conocido que diga que funciona, ni porque una persona lo consiga fácilmente sin fórmula. Ese último punto conlleva otro problema: la comercialización ilegal y falsificación de medicamentos. ¿Qué riesgos representa? Es probablemente uno de los temas más importantes para cualquier persona que trabaje en una compañía farmacéutica. Si esto se mira solamente como un asunto de negocio, estamos perdiendo de vista lo fundamental: la seguridad del paciente. El problema es que una persona puede adquirir un producto del que no conoce su origen, cómo fue fabricado, qué contiene o bajo qué condiciones fue manipulado. Puede ocurrir que no produzca ningún efecto y, por tanto, la persona crea que un tratamiento no funciona. Pero también puede contener una cantidad diferente del principio activo, estar contaminado o presentar problemas de esterilidad. El riesgo puede ir desde no controlar una enfermedad hasta sufrir una infección u otras complicaciones. Por eso es tan importante diferenciar un medicamento estudiado y autorizado de un producto que simplemente utiliza el nombre de una molécula o incluso imita la presentación de una marca. ¿Qué recomendaciones debería seguir una persona antes de adquirir un medicamento? Lo primero es acudir al médico. Si se tiene un problema de obesidad, cardiovascular, diabetes o cualquier otra condición, hay que consultar oportunamente. Después viene la responsabilidad del paciente: seguir la fórmula y adquirir el medicamento en establecimientos reconocidos. También puede verificar que el producto tenga el registro correspondiente y consultar información oficial sobre el medicamento. Esto es especialmente importante con los productos para bajar de peso que circulan en redes sociales. Cada cuerpo es diferente y una recomendación de un influencer, un entrenador o una persona conocida no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Las redes sociales también pueden ser un espacio para educar. Hay influenciadores y profesionales que realizan contenidos responsables sobre salud, pero la información debe diferenciarse de una recomendación personalizada de tratamiento. ¿Qué papel tienen los distintos actores para construir esa cultura de corresponsabilidad? Nos tiene que importar el paciente y la salud por encima de todas las cosas. La industria farmacéutica tiene una responsabilidad en la calidad de sus productos y en la educación. Los médicos tienen un papel fundamental en la orientación y la prescripción. Las farmacias también tienen responsabilidad sobre los canales de comercialización. Las autoridades deben participar en la vigilancia y el control, y los ciudadanos tienen la responsabilidad de informarse, consultar y utilizar canales seguros. La corresponsabilidad significa que todos pongamos una parte. Desde Lilly estamos trabajando en iniciativas de educación que no necesariamente están vinculadas a un producto, sino a hablar de salud, autocuidado, detección temprana y consulta médica. Al final, invertir en salud también significa invertir en información.
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