Llega a Chile Claire Keegan, la aclamada narradora irlandesa
La escritura limpia, de precisa belleza, con la que Keegan narra dramas rurales y urbanos la ha convertido en una autora celebrada por la crítica y seguida por el público. En Santiago participará en la Cátedra Bolaño de la UDP, el martes 29 de septiembre.
Wilde, Yeats, Shaw, Joyce, Stocker, Swift. El "país pelirrojo" es conocido por sus grandes escritores. Varios de ellos han cultivado el relato corto, un género muy potente en Irlanda. Esta vigorosa tradición literaria irlandesa se proyecta hasta hoy, con exponentes como Sally Rooney, Colm Toibin y John Banville. En ese universo, Claire Keegan (1968) constituye una de las voces más destacadas.
La autora llegará a Santiago antes de presentarse en Argentina, donde participará en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba). En Chile estará el martes 29 de septiembre, en el marco de la Cátedra Bolaño, en la Biblioteca Nicanor Parra de la UDP.
"El tiempo que otros se toman llenando la página de cosas, ella lo usa para observar el detalle y juzgar lo que es pertinente para lo que quiere contar. Nada es accesorio, todo cumple una función en lo que escribe". Así describió el poeta argentino Jorge Fondebrider a "El Mercurio" la prosa de la autora. Él ha traducido al castellano los cinco libros de la escritora irlandesa y será el encargado de entrevistar a Keegan en la UDP. "Es una de las escritoras irlandesas más relevantes hoy. Sus libros son breves e inolvidables. Escribe con un lenguaje preciso, agudo, que toca con inteligencia traumas sociales y violencias cotidianas. Es, además, una autora que reflexiona con lucidez sobre sus procesos creativos y sobre la literatura contemporánea. Será una oportunidad única, es una invitación que se venía gestando desde hace años", agrega Marcela Aguilar, decana de la Facultad de Comunicación y Letras de la UDP.
Claire Keegan no es amiga de las entrevistas, pero algo ha contado de su singular método de escritura. Primero escribe la historia con todos sus detalles y luego recorta el relato hasta que llega el momento en que, si corta más, la narración se cae.
La menor de seis hermanos, Keegan creció en una granja y fue la primera de su familia en estudiar en la universidad. La autora nació en una familia católica y es crítica del peso de esa institución en Irlanda. "La misoginia en Irlanda y en la Iglesia Católica ha brutalizado a muchos hombres irlandeses".
Las historias de Keegan recogen vivencias relacionadas con la falta de afecto y las pequeñas crueldades cotidianas, en las que un gesto o una sutil reacción pueden cambiarlo todo. Son relatos cortos, de entre 60 y 80 páginas. Varios han aparecido en medios como The New Yorker, Granta y The Paris Review, para después publicarse en formato libro.
Sus personajes suelen ser mujeres, pero también hay hombres. Como Bill Furlong, quien en "Cosas pequeñas como esas" enfrenta un poderoso dilema moral. La historia fue adaptada el cine por Cillian Murphy, quien encarnó al protagonista.
Entre las obras de Keegan, editadas en español por Eterna Cadencia, figuran "Antártida" (1999), "Recorre los campos azules" (2007) y "Tres luces" (2010, titulado "Foster" en inglés). Su último relato es "Bien tarde en el día" (2023), que aborda a Cathal, un típico irlandés que está en la oficina y evita revisar el celular. Experimenta una tensión incómoda, pues ese día se iba a casar con Sabine, su prometida francesa, pero descubre "que no está listo".
También el libro "Cuentos irlandeses contemporáneos", la interesante selección editada por LOM, incluye uno de los relatos más famosos de Keegan, sobre el drama de un sacerdote que tiene que casar a la mujer que ama con otro hombre, bajo el título "Recorre los campos azules".
OpinanAna María del Río
"Las mujeres que describe Keegan se mueven en el mundo y hacen moverse al mundo con su recia valentía para atreverse a meterse donde no deberían. No, no son víctimas. No huelen a víctimas, no se ven como víctimas en ningún momento (...). Todas son madres corajes, sin la arrastrada amargura del personaje brechtiano. El truco de Keegan es justamente ese: el de la sugerencia infinita, el mundo de los casi pasa algo. Es un mundo riquísimo, donde los ademanes están hinchados de significado y están a punto de valer más que las palabras. Diría que el denominador común de los cuentos de Keegan es el encabritamiento contra la tragedia. Y esta revolución no se vocea, sino que se sugiere, se susurra (...)".
María José Navia
"En el universo de Keegan abundan los malentendidos. Los intentos por relacionarse de hombres y mujeres, las pequeñas violencias cotidianas y también la maravilla que se esconde en lo breve. La de Keegan es otro ejemplo de literatura en la que deslumbra la ambición de lo breve, de lo justo. La pincelada precisa, el intercambio sutil, los gestos. Sus personajes siempre están sopesando si vale la pena abrir la boca. Como la niña protagonista de 'Tres luces' (adaptada al cine como 'The Quiet Girl') que ha aprendido a no decir, en una casa de muchos hermanos y poca atención, y que llega a entender que en el silencio también puede esconderse un tesoro y que una sola palabra puede cambiar el mundo de alguien para siempre. Keegan narra lo cotidiano e íntimo con reverencia. Con tacto. Desde la denuncia y el desgarro, pero, también, desde la maravilla. Algo que aparece tanto en sus novelas como en los relatos recogidos en dos brillantes libros: 'Antártida' (mi favorito de ella) y 'Recorre los campos azules'".