Sábado, 26 de Septiembre de 2026

Pablo Ferrero, especialista en medicina del sueño: "Hay que probar el colchón varios minutos antes de comprarlo y elegir uno que mantenga la curvatura natural de la columna"

ArgentinaLa Nación, Argentina 24 de septiembre de 2026

Dormir suele ser lo primero que se sacrifica cuando falta tiempo

Dormir suele ser lo primero que se sacrifica cuando falta tiempo. Se estiran las horas frente a una pantalla, se compensa con café durante el día o con una siesta eterna el fin de semana. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que el descanso es uno de los hábitos con mayor impacto sobre la salud.

De eso hablará Pablo Ferrero, neurólogo, especialista en medicina del sueño y autor de Buenas noches, durante la segunda edición de Bienestar Fest, el evento de Bienestar más importante del país organizado por LA NACION y OSDE. Para acceder a más información sobre la agenda y dónde sacar las entradas hacé clic acá. Su propuesta parte de una idea simple: no alcanza con dormir muchas horas si el sueño no es de calidad.

"Cuando me preguntan cómo impacta en la salud, respondo que no hay ningún órgano que no se vea afectado por la cantidad o la calidad de horas que dormís", sostiene el especialista, conocido en redes sociales como "el doctor del sueño".

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1-Dormir bien también protege al corazón

Según explica Ferrero, mientras dormimos el organismo regula funciones esenciales que involucran al sistema cardiovascular, el metabolismo, las defensas y las hormonas. Por eso, el descanso dejó de entenderse únicamente como una necesidad biológica para convertirse en un factor de prevención.

Entre las investigaciones que suele citar aparece un estudio realizado sobre 385.000 personas, que asocia un buen descanso con un 35% menos de enfermedad cardiovascular, además de una reducción del 34% en enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares.

El impacto también alcanza al sistema inmune. En otro trabajo, realizado con 164 voluntarios, quienes dormían menos tenían cuatro veces más probabilidades de desarrollar un resfrío tras exponerse al virus que quienes descansaban adecuadamente.

Incluso el metabolismo responde a las horas de sueño. Dormir poco favorece el aumento de peso porque el organismo interpreta la falta de descanso como una situación de escasez energética y tiende a conservar las reservas de grasa. En personas jóvenes también se observaron alteraciones hormonales: en un estudio con hombres sanos de 24 años que durmieron apenas cinco horas durante varios días consecutivos, los niveles de testosterona descendieron hasta asemejarse a los de alguien diez años mayor.

2-La calidad importa tanto como la cantidad

Para los adultos, la recomendación general se ubica entre siete y nueve horas de sueño por noche, aunque Ferrero insiste en que no existe una cifra idéntica para todos. El verdadero indicador está en cómo funciona una persona al día siguiente.

"Deberías estar bien 16 horas despierto y ocho horas de descanso", resume.

Lejos de obsesionarse con el reloj, propone prestar atención a ciertas señales que pueden indicar que el sueño no está siendo reparador: despertarse cansado pese a haber dormido varias horas, quedarse dormido durante el día, roncar de manera habitual o presentar pausas respiratorias durante la noche.

En esos casos, advierte, puede tratarse de un trastorno como la apnea obstructiva del sueño, una condición que requiere evaluación médica y que también aumenta el riesgo cardiovascular.

3-Cómo construir un buen entorno para dormir

Además de los hábitos diarios, el especialista pone el foco en el ambiente donde se duerme. La temperatura del dormitorio debería mantenerse fresca, idealmente entre 19 y 21 grados, y conviene reducir al máximo la exposición a la luz, especialmente la proveniente de pantallas, ya que la luz azul interfiere con la producción de melatonina.

Cuando el ruido resulta inevitable, los llamados ruidos blancos —como el sonido constante de un ventilador o un aire acondicionado— pueden ayudar a enmascarar otros estímulos y facilitar el descanso.

El equipamiento también juega su papel. Ferrero recomienda probar un colchón durante varios minutos antes de comprarlo y elegir uno que permita mantener la curvatura natural de la columna. En el caso de la almohada, prefiere los modelos anatómicos que sostienen el cuello sin forzar la postura.

Otro de sus consejos apunta a la termorregulación del cuerpo durante la noche. Siempre que no existan contraindicaciones médicas, sugiere dormir con la menor cantidad de ropa posible y elegir sábanas confeccionadas con fibras frescas, como algodón o bambú, para favorecer la pérdida de temperatura corporal que acompaña el inicio del sueño.

Es chelista desde hace 35 años, descubrió los cuencos tibetanos hace dos décadas y ahora prepara una experiencia para miles de personas

4-La siesta, sí, pero con medida

Uno de los mitos que Ferrero suele desarmar es el de la siesta como compensación del cansancio acumulado durante toda la semana. Dormir varias horas el fin de semana, explica, no corrige la deuda de sueño y puede desordenar aún más el ritmo circadiano.

Si la siesta forma parte de la rutina, recomienda que sea breve. La referencia que utiliza proviene de investigaciones de la NASA, que ubican la duración ideal en 26 minutos, un tiempo suficiente para recuperar energía sin entrar en fases profundas del sueño que dificulten el despertar.

5-Un hábito que también puede sumar años de vida

Entre las conclusiones más llamativas que comparte el especialista aparece una vinculada con la longevidad. Un estudio realizado sobre 172.321 adultos observó que quienes mantenían un sueño saludable podían prolongar su expectativa de vida hasta 4,7 años en los hombres y 2,4 años en las mujeres.

Más allá de la cifra, Ferrero insiste en que el mensaje es otro: dormir bien no debería verse como un lujo reservado para cuando sobra tiempo, sino como un hábito cotidiano que influye en cómo funciona el cuerpo, cómo responde la mente y cómo transitamos el día siguiente. En Bienestar Fest, esa será la invitación: empezar a mirar el descanso no como tiempo perdido, sino como una de las herramientas más accesibles para cuidar la salud.
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