Domingo, 27 de Septiembre de 2026

Una biografía llena de ficción

ChileEl Mercurio, Chile 27 de septiembre de 2026

Una voz al teléfono

Una voz al teléfono. Una titiritera invisible cuyos hilos se extendían por diarios y revistas españolas regalando ideas e intentando convencer a todo el mundo de seguir sus planes. Fue el cerebro inicial detrás de Jot Down, una revista cultural sofisticada y algo pretenciosa que nació en 2011, en medio de una crisis política y económica que golpeaba fuertemente a España y, en especial, al periodismo. Mientras avisadores y lectores dejaban los diarios en pos de las redes y el mundo digital, ella consolidó un sitio vibrante. Al poco andar, logró también publicar una versión impresa y algo lujosa, cerrar acuerdos de distribución con El País y ganarse un lugar en las mesas de escritores, periodistas y artistas. Todo esto lo dirigió Mar de Marchis, una figura misteriosa que decía ser una abogada residente en Londres y que nadie, o casi nadie, había visto nunca.
Ella es la protagonista de La bola , crónica biográfica de Daniel Verdú, y su vida llena de ficción nos invita a preguntarnos si es posible dibujar una línea que separe los hechos de nuestras vidas de la narración que hacemos de ellos. Este es un relato fascinante sobre una mujer que, sin salir de su casa, inventó su propia biografía y convenció a todo su entorno de seguirle el cuento. Separada y con tres hijos, depresiva y agorafóbica, pasaría los primeros años de los dos mil encerrada en su departamento en la costa de Murcia, navegando por internet y formando parte de foros y comunidades digitales escondida detrás de un seudónimo japonés. Sin alejarse de los hechos y sus fuentes, pero haciendo gala de una escritura tan viva como su protagonista, el autor explora cómo una mujer sin contactos con el endogámico mundo del periodismo español persuade a las más prestigiosas plumas para que colaboren -muchas veces de manera gratuita- con una revista nueva e independiente, de largas entrevistas y fotografías en blanco y negro. ¿Qué tenía Mar de Marchis, esta insistente abogada de antecedentes inverosímiles, para conseguir embarcar en su proyecto a autores o entrevistados como Muñoz Molina, Savater, Javier Marías o Pérez Reverte? ¿O para rechazar artículos de Vargas Llosa o Cercas?
Así como la ficción busca ordenar una realidad que se nos aparece de manera menos lineal y coherente, el relato de Verdú intenta encontrar la lógica detrás del enorme juego de prestidigitación que montó Mar de Marchis. Su experiencia en foros virtuales le permitió moldear un pasado y encontrar estrategias de seducción que utilizó para posicionarse en el mundo de los medios. "Era divertida, compulsiva, agotadoramente insistente, irónica, descarada y sorprendente. Y si algo sonaba a trola, ah, era una broma. Pero todo aquello era el relleno del pavo, la cháchara. La especialidad era hurgar ahí dentro. Detectar con precisión la fragilidad, las debilidades o el miedo específico. El trato era ese. Se lo entregabas y pedías a cambio", dice el autor. Adulaba, seducía, daba espaldarazos en el ego de hombres vanidosos; pedía favores y empujaba proyectos con un tesón que sorprendía a sus colaboradores, que nunca la veían allí donde sucedían las cosas.
El ícono que encabezó el perfil de Twitter de Jot Down fue una negra bola de billar, y era Marchis quien administraba la cuenta dándole una voz aguda, divertida y veloz a la revista. Y mientras el ecosistema de medios tradicionales veía derrumbarse su modelo de negocios, las redes sociales le permitieron hacerse un lugar. La década de 2010 fue una donde Twitter llevaba la batuta entre el mundo político y cultural, y la Bola -como llamaban a la publicación y, por extensión, a su directora- supo aprovecharlo. Solía escribirles directamente a escritores y colaboradores, estableciendo una complicidad con ellos que se convertía en fiel fanaticada cuando las dinámicas de las redes sociales exigían apoyar o condenar alguna moda de turno.
Quizás la mayor dificultad de La bola sea querer dar cuenta, desde los hechos, de un personaje que fue prácticamente una ficción. A pesar de todo, lo sortea con talento y una historia entrañable. Mar de Marchis no fue la exitosa abogada que decía ser, sino la dueña de inseguridades y patologías que le impidieron darse a conocer al mundo con su biografía original; sin embargo su proyecto cultural sí prosperó, y fue un hito originalísimo en la cultura española de las últimas décadas. Con el tiempo, la historia de María Jesús Marhuenda Irastorza, su nombre real, salió a la luz: su difícil infancia en Santa Pola, la muerte trágica de su padre y la infelicidad en su propio matrimonio. Lo que quedará, sin embargo, es un proyecto con identidad, amistades y una biografía desde la que el autor retrata, de paso, toda una época. De Mar o María Jesús, muerta en 2022 después de un ACV, quedará, por sobre todo, su fascinación y dedicación a la belleza, pues como dice Verdú: "Si algo era bonito y lograba dar respuesta a muchas inquietudes, qué importancia tendría que hubiera ocurrido realmente".
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