Lunes, 28 de Septiembre de 2026

La FED sube tasas: implicancias para Uruguay

UruguayEl País, Uruguay 28 de septiembre de 2026

La Reserva Federal retomó el endurecimiento monetario en un contexto de inflación persistente. ¿Cómo afecta esta decisión al costo de financiamiento y al tipo de cambio en nuestro país?

El pasado 16 de septiembre, la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió de forma unánime un incremento de 25 puntos básicos en las tasas de interés de referencia, estableciendo el rango objetivo entre 3,75% y 4%. Esta medida era ampliamente anticipada por el mercado, que previo a la reunión asignaba una probabilidad del 90% a dicho aumento.
Esta decisión se produce tras tres años de política monetaria expansiva caracterizada por recortes de tasas, marcando un punto de inflexión en el rumbo de la política monetaria y la economía, no solo estadounidense sino a nivel mundial.

Asimismo, esta situación evidencia una divergencia entre los intereses del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien continúa reclamando tasas más bajas (incluso del 1%), y los del presidente de la FED, Kevin Warsh, quien se mantiene firme en el cumplimiento del objetivo dual del organismo: inflación y desempleo. En este contexto, el dato de inflación de agosto, que se ubicó en 3,4% en términos interanuales, resultó determinante en la decisión del comité. Cabe señalar que el incremento en los tipos de interés no se deriva directamente del aumento de precios, sino que depende de las causas que impiden que la inflación alcance el nivel objetivo del 2% y de la velocidad con la que la FED estima que esto pueda ocurrir.

La economía estadounidense enfrenta actualmente dos shocks de oferta agregada que impulsan los precios al alza. Por un lado, el aumento de los aranceles a los productos importados y, por otro, el incremento del costo energético derivado de la situación en Medio Oriente y su efecto en el precio internacional del petróleo.

En primer lugar, el shock tarifario impacta negativamente en la oferta agregada de bienes y servicios al encarecer los insumos provenientes del exterior utilizados en la producción local, lo que repercute directamente en el precio final de los productos.

Asimismo, este shock puede generar un impacto positivo en la demanda agregada a través de un mayor ingreso disponible, un aumento de la demanda de insumos locales y una reducción de las importaciones, lo que, de acuerdo con la teoría económica, implicaría un incremento adicional de precios. No obstante, este canal opera con mayor lentitud y está sujeto a fluctuaciones macroeconómicas de largo plazo.

En segundo lugar, se encuentra el shock derivado del aumento en el precio del petróleo, el cual impacta de forma similar a las tarifas mediante un incremento directo en los costos de producción de los bienes, además de su efecto directo en el índice de precios debido a la participación del combustible en la canasta de consumo de los estadounidenses.
En este sentido, como se observa en el gráfico anterior, el precio internacional del Petróleo Crudo Brent (referencia internacional para el precio del petróleo) no solo ha aumentado significativamente, sino que lo ha hecho de forma muy volátil, situándose recientemente en el entorno de los 100 US$/barril.

De esta manera, el shock energético, que en algún momento se consideró transitorio, ha permanecido por más tiempo del esperado, impactando negativamente en la velocidad de convergencia de la inflación hacia el 2% e impulsando a la FED a incrementar las tasas.

En lo que respecta a las expectativas de la tasa de interés, junto con la decisión de política monetaria se dieron a conocer las proyecciones económicas del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). 16 de los 18 participantes proyectan al menos un incremento adicional de tasas de interés durante este año, lo que resulta razonable dada la tendencia de la FED a realizar ajustes graduales, es decir, aumentos consecutivos y de menor magnitud. Desde que la FED fija su objetivo de tasa de interés de referencia, solo en una ocasión realizó un único ajuste (en 1997), por lo que resulta previsible un nuevo aumento de tasas en la próxima reunión. Sin embargo, esto dependerá de la evolución de los shocks mencionados y de la trayectoria de la inflación.

¿Cómo se traslada esto a Uruguay?

Dada la relevancia de Estados Unidos en la economía mundial, así como de su moneda y la naturaleza bimonetaria de la economía uruguaya, la decisión de incrementar las tasas impacta directamente en nuestro país. Este vínculo se manifiesta a través de múltiples canales de transmisión que afectan tanto al sector público como al privado.

En primer lugar, el impacto más directo se produce a través del aumento en el costo de financiamiento tanto para las empresas como para el Estado, dado que la tasa de la FED se utiliza como referencia para definir otras tasas de interés. Es importante señalar que el costo de financiamiento para Uruguay depende, por un lado, de las tasas vigentes y, por otro, del Riesgo País.
En este sentido, como se observa en el gráfico anterior, el Riesgo País de Uruguay ha mantenido una trayectoria descendente durante los últimos años, llegando a ubicarse de forma sostenida en el entorno de los 70 puntos básicos (equivalente a un 0,7% por encima del costo de financiamiento de un instrumento libre de riesgo). Así, Uruguay se posiciona como el país de Latinoamérica con el Riesgo País más bajo, lo que contribuye a amortiguar el impacto del alza de tasas en nuestra economía.

En segundo lugar, se encuentra el canal del tipo de cambio, cuyo comportamiento resulta de particular interés para una economía pequeña y abierta como la uruguaya. La teoría económica predice que, frente a un aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, el dólar se aprecia a nivel mundial (es decir, el tipo de cambio sube en Uruguay) y se deprecia ante una baja de tasas. Esto se debe a que la variación de tasas incentiva o desincentiva la inversión en instrumentos de deuda de Estados Unidos, lo que aumenta o reduce la demanda de dólares para invertir en dicho mercado.
Sin embargo, como se observa en el gráfico, esta relación no ha sido constante en el caso uruguayo. Durante el fuerte endurecimiento monetario de la FED iniciado en 2022, se observó una caída en el tipo de cambio local, aunque con cierto retardo; este factor pudo haber sido uno de los que impulsaron al alza el dólar durante 2024. No obstante, en el último tiempo se observa una tendencia más marcada, con una reducción de las tasas de interés acompañada de una caída en el tipo de cambio local. Esta aparente desconexión entre la teoría y la evidencia empírica puede explicarse por la presencia de otros factores que inciden en la determinación del tipo de cambio en Uruguay, tales como los flujos de inversión extranjera directa y las expectativas de los agentes.

En definitiva, tanto la próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal como su eventual impacto sobre el tipo de cambio nominal en Uruguay permanecen sujetos a un elevado grado de incertidumbre. La trayectoria futura de las tasas de interés dependerá de la evolución de los shocks de oferta, la dinámica inflacionaria y las condiciones del mercado laboral estadounidense. Del mismo modo, el traslado de estas decisiones al tipo de cambio local estará condicionado por factores coyunturales, tanto externos como domésticos, que dificultan anticipar un desenlace concreto. En este contexto, resulta prudente mantener una postura de cautela y seguir de cerca los indicadores macroeconómicos relevantes.

- Juan Carlos Oehler y Sofía Pereira. Consultoría Económica de Grant Thornton Uruguay y Paraguay.
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