Daniel Tangona, coach profesional: "La salud es el nuevo lujo y no se compra. Se construye todos los días"
Vivimos corriendo detrás de cosas que creemos que necesitamos, mientras muchas veces dejamos de lado lo único que realmente necesitamos para disfrutarlas: la salud
Vivimos corriendo detrás de cosas que creemos que necesitamos, mientras muchas veces dejamos de lado lo único que realmente necesitamos para disfrutarlas: la salud.
Por eso hace un año nació el Bienestar Fest. Para detenernos un rato. Para preguntarnos cómo estamos viviendo y, sobre todo, cómo queremos vivir los años que tenemos por delante.
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Porque la salud no es solamente no estar enfermo. Salud es poder levantarte de una silla, caminar, subir una escalera, dormir bien, respirar profundo, tener amigos, reírte, comer conscientemente, tener proyectos y volver a tu casa sintiendo que tu vida tiene sentido.
La salud es el nuevo lujo.
Y ese lujo no se compra. Se construye todos los días.
Empieza por hacerte los chequeos. Por conocer tu cuerpo. Por prevenir. Por escuchar esas señales que muchas veces tapamos hasta que se convierten en un problema.
Sigue con el movimiento. Con entrenar, caminar, fortalecer el cuerpo, salir al sol, respirar. No para tener un cuerpo perfecto, sino para tener un cuerpo que te permita seguir viviendo tu vida.
Y acá aparece una palabra que a veces no nos gusta: disciplina.
Porque no siempre vas a estar motivado.
Hay días en los que no vas a tener ganas de entrenar, de cocinar saludable, de salir a caminar o de acostarte temprano. Y está bien. La motivación te puede iniciar; la disciplina te ayuda a sostenerte.
No necesitás hacerlo perfecto. Necesitás hacerlo posible.
También necesitamos aprender a parar.
Meditar. Respirar. Respetar el silencio. Apagar un rato el teléfono. Estar solos sin sentirnos solos. Bajar las revoluciones. Porque una cabeza que nunca se detiene termina pagando un precio.
Hoy necesitamos aprender a manejar el estrés. No podemos eliminar todas las situaciones que nos estresan, pero sí podemos aprender a relacionarnos de otra manera con ellas.
Y tenemos que hablar de salud mental.
La caminata que fortalece brazos, piernas y abdomen y exige fuerza
Porque podés tener una casa hermosa, dinero, trabajo, familia y muchas cosas resueltas… y aun así sentirte vacío.
Cuidar la cabeza también es salud.
Pedir ayuda es salud. Hablar es salud. Poner límites es salud. Decir que no es salud. Perdonar es salud. Alejarte de lo que te hace daño también puede ser salud.
Y hay algo más que muchas veces olvidamos: elegir con quién tomamos café.
Los vínculos también alimentan.
Hay personas que después de verlas te dejan en paz. Y hay otras que te dejan agotado, preocupado, inseguro.
No todo el mundo merece entrar en tu vida.
Así como elegís qué comés, también tenés que aprender a elegir qué personas consumís.
Porque la nutrición no está solamente en el plato.
También está en lo que escuchás, en lo que pensás, en lo que mirás y en las personas con las que compartís tus días.
Y después está el sueño.
Dormir no es perder tiempo. Dormir es reparar. Es recuperar. Es darle al cuerpo y a la mente la posibilidad de empezar nuevamente.
Entonces aparece una pregunta incómoda:
Si sé que todo esto me hace bien, ¿por qué no lo hago?
¿Por qué sé que necesito moverme y no me muevo?
¿Por qué sé que tengo que descansar y sigo corriendo?
¿Por qué sé que debería comer mejor y elijo aquello que sé que después me hace sentir mal?
¿Por qué trato a los demás con tanta paciencia y a mí mismo con tanta crueldad?
Quizás muchas veces no nos falta información.
Nos falta priorizarnos.
Y ahí aparecen las excusas.
Sidy Diallo, médico francés: "El cuerpo humano es una máquina perfecta para correr y caminar descalzo".
"No tengo tiempo."
"Estoy cansado."
"Empiezo el lunes."
"Ahora tengo mucho trabajo."
"Cuando tenga menos problemas."
Pero las excusas, igual que los malos hábitos, se acumulan.
Las excusas engordan, enferman y nos alejan de la vida que queremos vivir.
No se trata de cambiar tu vida de un día para el otro.
Se trata de levantarte cada mañana y preguntarte:
¿Qué puedo hacer hoy por mí?
Una caminata.
Una comida mejor.
Un entrenamiento.
Un chequeo.
Una hora más de sueño.
Una respiración profunda.
Una conversación pendiente.
Un límite.
Un momento de silencio.
Un café con alguien que te haga bien.
Pequeñas decisiones que, repetidas durante años, terminan construyendo una vida completamente diferente.
Porque tener propósito no significa necesariamente hacer algo extraordinario.
A veces el propósito es simplemente estar bien para poder seguir estando.
Estar para tus hijos. Para tus nietos. Para tus amigos. Para quien amás. Pero, fundamentalmente, estar para vos.
No esperes a enfermarte para empezar a cuidar tu salud.
No esperes a perder algo para descubrir cuánto valía.
No esperes a tener tiempo.
Hacete tiempo.
Porque la vida no te está esperando.
La vida está pasando ahora.
Y el verdadero lujo no es tener más.
Es poder disfrutar lo que tenés.
Con salud. Con autonomía. Con energía. Con paz. Con propósito.
La salud es el nuevo lujo.
Y cuidarte no es egoísmo.
Es amor propio. Es responsabilidad. Es vida.