La marca desarrollada por Martín González Real Estate junto al Estudio Bornia combina una mirada integral del negocio inmobiliario con el respaldo constructivo de CSA, una empresa de amplia trayectoria en el mercado uruguayo.
Genaro parte de una premisa: un buen edificio no depende de una sola mirada. Detrás de cada desarrollo hay que saber dónde construir, qué proyectar, cómo hacerlo realidad y para quién hacerlo. Esa combinación de desarrollo, arquitectura, finanzas y construcción es la que sostiene una marca que busca posicionarse en el nivel más alto de la vivienda promovida en Uruguay.
La sociedad está integrada por Martín González Real Estate, responsable del desarrollo y la comercialización; el Estudio Bornia, a cargo de la arquitectura; y el contador Leonardo Akerman, como asesor financiero. Para la construcción de los proyectos se trabaja junto a CSA, una constructora de amplia trayectoria en Uruguay. Cada uno aporta una especialidad diferente, pero el objetivo es común: que el resultado final responda a una misma visión.
Como compañía desarrolladora, Martín González se encarga de la coordinación general, pero "cada edificio se hace en equipo", sostuvo su director. En esa función de articulador está uno de los principales diferenciales de su trabajo: conectar las distintas áreas, supervisar el proceso completo y asegurarse de que la idea inicial llegue a convertirse en un edificio concreto.
Para González, el desarrollo comienza mucho antes de la obra. Su trabajo parte de detectar lugares donde exista una demanda real de vivienda y donde un nuevo proyecto pueda generar valor. Una vez definido el lugar, comienza una cadena de decisiones: conseguir el capital, conformar el equipo profesional, definir el producto y coordinar las etapas hasta la entrega.
Ese proceso ya se refleja en el portfolio de Genaro, integrado por cuatro proyectos. Genaro Urquiza, en Tres Cruces, y Genaro Maldonado, en Barrio Sur, se encuentran actualmente en construcción, con entregas previstas para 2026 y 2027 respectivamente. A ellos se suman Genaro Chaná, en Cordón Sur, y Genaro Chucarro, en Pocitos, nuevos lanzamientos de la marca.
Pero la tarea del desarrollador no termina cuando se concreta la venta. "La mayor fortaleza nuestra es que estamos presentes en el antes, en el durante y en el después", señaló González. Ese acompañamiento incluye asesores que guían al comprador durante el proceso y servicios posteriores de alquiler y administración para quienes adquieren una unidad como inversión.
Cuando arquitectura y mercado hablan el mismo idioma
La arquitectura ocupa un lugar central dentro de esa coordinación. González y Bornia trabajan juntos desde hace dos décadas, y esa relación profesional fue el punto de partida para desarrollar una visión compartida sobre los proyectos inmobiliarios.
Para Bornia, la clave está en equilibrar dos dimensiones que muchas veces se analizan por separado: una buena arquitectura y una buena viabilidad comercial. En Genaro, ese equilibrio se busca también a través de una identidad reconocible. Los edificios comparten criterios estéticos y una misma materialidad para construir una imagen propia de la marca, sin dejar de lado la calidad de los espacios y la funcionalidad.
Los apartamentos están pensados para las necesidades actuales, pero también para adaptarse fácilmente a cambios de destino futuros. Lo mismo ocurre con los amenities. Cowork, barbacoa, lavadero y solárium forman parte de una propuesta que busca acompañar las nuevas formas de habitar pero también con espacios que puedan transformarse si las necesidades cambian. "Estamos permanentemente atentos a lo que sucede en la arquitectura y el mercado inmobiliario, tanto a nivel local, como internacional. Tratamos de interpretar esas tendencias e incorporarlas cuando entendemos realmente que aportan valor al proyecto. Entiendo que una buena arquitectura termina siendo también una buena inversión. Un edificio bien pensado, funcional con identidad y que mantiene su vigencia en el tiempo genera una mejor experiencia para quien lo habita y, al mismo tiempo contribuye a preservar y potenciar el valor de la propiedad", señaló Bornia.
Una vez que el proyecto está definido, llega el momento de llevarlo a obra. Allí entra CSA, un equipo con más de cuatro décadas de experiencia en el mercado y una amplia trayectoria en edificios de vivienda. Su participación aporta el conocimiento necesario para ejecutar los proyectos con estándares de calidad y cumplimiento de plazos. En el segmento de vivienda promovida, la empresa ya cuenta con más de 2.000 unidades entregadas, indicó su CFO, Yael Stolovas.
Ese expertise es parte del respaldo sobre el que Genaro construye su propuesta. La coordinación entre el desarrollador, el estudio de arquitectura y la constructora permite que las decisiones tomadas en cada etapa tengan en cuenta las demás variables del proyecto.
Diseñar pensando en quién vive y en quién invierte
La propuesta de Genaro apunta a quienes buscan una vivienda, pero también a quienes ven en el ladrillo una alternativa de inversión. Por eso, la elección de las ubicaciones ocupa un lugar central: se priorizan zonas con demanda sostenida de compra y alquiler.
Los proyectos se desarrollan bajo el régimen de Vivienda Promovida, que contempla beneficios fiscales de acuerdo con las condiciones de cada proyecto y operación. A la ubicación se suman apartamentos funcionales, diseño contemporáneo, amenities y tecnología aplicada a la seguridad, con el objetivo de mantener bajos los gastos comunes.
El desafío hacia adelante es crecer manteniendo esa combinación que define a Genaro: la mirada del desarrollador para detectar oportunidades, la arquitectura para transformarlas en proyectos con identidad y la experiencia constructiva para hacerlas realidad. Porque Genaro, más que una marca de edificios, es un nuevo paradigma que articula desarrollo, arquitectura, visión financiera y conocimiento del proceso constructivo para generar proyectos con identidad y respaldo.