Sábado, 03 de Octubre de 2026

Problemas en el laboratorio de Colombia: falló contra Paraguay

ColombiaEl Tiempo, Colombia 3 de octubre de 2026

La Selección Colombia cayó por 0-1 contra Paraguay en un partido amistoso disputado en New Jersey (Estados Unidos), segundo ensayo en la actual fecha Fifa que marcó un cambio táctico con dudas y un juego más complicado para los hombres de Néstor Lorenzo en ataque y en defensa, que solía ser su línea más sólida

La Selección Colombia cayó por 0-1 contra Paraguay en un partido amistoso disputado en New Jersey (Estados Unidos), segundo ensayo en la actual fecha Fifa que marcó un cambio táctico con dudas y un juego más complicado para los hombres de Néstor Lorenzo en ataque y en defensa, que solía ser su línea más sólida. Nuevo módulo táctico El técnico Lorenzo estrenó un esquema táctico con tres centrales, buscando igualar en los duelos a los potentes atacantes del rival, experto en el juego aéreo ofensivo. Sus elegidos fueron Dávinson Sánchez, Jhon Lucumí y Kevin Andrade, el ‘palo’ de la nómina titular. El plan era que Álvaro Angulo y Edier Ocampo estuvieran muy activos en la salida y el retroceso, lo que en realidad no ocurrió al inicio, precisamente porque los paraguayos vieron, a espaldas de ambos, el callejón para atacar. Paraguay intentó dos veces en esa primera etapa, poco para el manejo total del balón que tenía en la primera hora. Enciso y Almirón eran los más inquietos, con Benítez, quien chocaba con los centrales y debilitaba la barrera. Y a los 26 minutos era cuando peor lo pasaba, pues, sin marca, Cáceres superaba fácilmente a Angulo para que apareciera en el centro, otra vez muy solo, Enciso, quien tiró la pelota por arriba y perdonó a Colombia. El equipo nacional solo se acordaba de la portería a los 28 minutos, un inofensivo intento de Suárez que llegaba libre pero terminaba pateando fácil para el arquero Gill. Pasó por fin la pelota por Arias y entonces Colombia empezó a desarmar a su rival, recuperando la pelota y neutralizando el ataque del rival, que ya sin el útil perdió capacidad para hacer daño. La mejor ocasión sería la de Yaser Asprilla, a los 43, cuando se la rebuscó solo el atacante y metió un remate al cuerpo del portero. Un mal complemento Dos cambios llegarían en Colombia: Luis Suárez y Álvaro Angulo cedían sus lugares a Kevin Vieros y Jaminton Campaz, una movida para generar más peligro que, sin embargo, no tuvo efecto inmediato. A los 46 dio el primer susto Paraguay con un remate frontal que no podía obstaculizar Dávinson, otra ocasión en la que un paraguayo aparecía sin ninguna marca para rematar. Hasta que cayó la débil resistencia nacional: a los 55 minutos, Benítez apareció con fortaleza llevándose la marca de Lucumí y Dávinson, rematando primero y tomando él mismo el rebote cuando Kevin Andrade no aparecía para bloquearlo. En una sola jugada explotó el laboratorio de los tres centrales y hubo que volver a los cuatro en el fondo. Intentaba reaccionar el elenco nacional cuando por fin se activaba Ocampo en la proyección ofensiva por la banda derecha y, sobre los 68 minutos, se juntaba con Asprilla para meter un balón al área, que terminaba en un improductivo tiro de esquina. Se desaprovechaban todas esas pelotas paradas en Colombia, unas veces por falta de precisión del cobrador (casi siempre Arias) y otras por la muy poca movilidad de los hombres de Lorenzo, que no atinaban a desmarcarse a tiempo. Es verdad que se inclinaba un poco el campo hacia la portería paraguaya, pero, como ocurrió contra México, el sacrificio físico para correr y correr no tenía premio por la falta de claridad en los extremos y en el 9, y por la desconexión de Yaser y Arias, quienes en el primer episodio ofrecían lo mejor del repertorio nacional. El ensayo del inesperado módulo 3-4-3 no pareció fluido por fallas, no solo en los tres del fondo, que no parecieron tan articulados sin sus dos hombres fijos en los laterales, sino por el medio campo, donde no hubo filtro con Ríos y Puerta, y así el equipo lució partido e inconexo. Sería Orozco el que vendría a aclarar un poco las ideas en el equipo nacional con su personalidad, su inteligencia para cometer faltas cuando era necesario y conectarse con lo que pedía el juego, y con él, ese módulo improvisado volvía a ser el tradicional 4-2-3-1, más equilibrado, más confiable. El final del duelo daba alas al equipo nacional, urgido por buscar el empate, con Campaz muy abierto y Arias más libre por todo el frente de ataque. La mejor ocasión era de Daniel Muñoz, a pase de Asprilla dentro del área, remate que sorprendió a Muñoz, quien definió mal. preocupación Lamentablemente, hubo poco tiempo para que las caras nuevas, que fueron varias, sobresalieran, pues sobre el final entraron también Solís, Durán y Velásquez. Pero quedaron lecciones importantes. El ensayo es solo eso: los tres centrales no dan certezas, pero había que probar; Orozco da la sensación de ser el conector que se extraña en el medio campo y es bueno darle socios distintos a Puerta y Ríos, que no están en el nivel de antaño; Arias todavía debe creerse el rol de nuevo líder ofensivo y encontrar el lugar en el campo donde su velocidad y pegada hagan más diferencia; Asprilla tiene todo el perfil de un extremo por derecha que por mucho tiempo no tuvo el equipo y arriba es claro que Suárez es el favorito, pero hay que saber si Durán y Viveros tienen algo más que ofrecer con tiempo y con confianza. Viene Perú, última opción para ensayar. Caer podía pasar, pero no es sano dramatizar. Lo que queda es solo trabajar, corregir y levantarse. Hay tiempo para hacerlo.
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