Peonías impulsan auge de exportaciones de flores: envíos se quintuplicaron en diez años
Se cultiva desde la zona centro a la Patagonia y su valor aumentó en US$ 12,5 millones en la última década. Y para este año, los principales actores de la industria esperan llegar a las 20 millones de flores, aproximadamente 6 millones más que el año pasado.
L a llegada de la primavera marca el inicio de la temporada de la peonía, flor que poco a poco ha ganado terreno en la agricultura nacional. Actualmente Chile tiene entre 200 a 250 hectáreas de peonías, cuya cosecha se produce entre septiembre y enero desde la zona centro hasta la Patagonia. Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), el volumen de peonías exportadas entre 2014 y 2025 se quintuplicó, pasando de 166 a 830 toneladas.
La misma situación ocurre con su valor, que si en 2014 las exportaciones sumaban unos US$ 3,5 millones, en 2025 superaron los US$ 16 millones, representando las peonías casi el 93% del valor exportado en flores frescas chilenas. Un crecimiento que los principales productores y exportadores del país esperan que se mantenga con una producción que en los últimos dos años estuvo en torno a los 14 millones de peonías. Para 2026, esperan un aumento considerable que podría llegar a las 20 millones de varas.
"Esta temporada la veo bien, tuvimos un muy buen invierno lluvioso. La zona centro tuvo alrededor de 680 horas de frío y la zona sur sobre las 800. Eso es muy bueno para los suelos; porque los lava, los limpia y desintoxica de las sales. La planta se ve bien", dice Carlos Ariztía, gerente general de Agrícola Valle Longotoma.
"Hay más certidumbre", asegura Aníbal Gómez, gerente general de la división flores de Chilfresh, principal exportadora del país. En 2025 enfrentaron la temporada con dudas sobre cómo iba reaccionar el mercado frente al arancel del 10% aplicado por Estados Unidos, mercado que llegó a representar el 76% de las exportaciones de flores frescas chilenas. "Siento un poco más confiado el mercado, ya está más acostumbrado a esta realidad. Los aranceles, de hecho, han aumentado, subieron a 12,5%, pero los clientes están demandando, están activos", agrega.
Estados Unidos junto a Países Bajos son los principales destinos de la peonía chilena, aglutinando entre ambos en 2024 cerca del 98% de las exportaciones. El año pasado se hicieron los primeros envíos a Brasil y México, y Southern Peonies, empresa productora y exportadora, realizó en diciembre la primera exportación por vía marítima a China.
Búsqueda de cultivos alternativos
El avance de la peonía en el país se explica por diversas razones, entre ellas la búsqueda de alternativas a la fruta y a cultivos tradicionales, y de una mayor rentabilidad. Así lo identifica Martín Etcheverry, gerente general de Southern Peonies: "Esto es como cualquier otro tipo de cultivo, son una especie de moda (...) se empieza a hablar de que es algo que tiene buena rentabilidad y al final, el momento más complicado de otros cultivos, hace que la gente empiece a ver cosas nuevas".
Plantar una hectárea de peonía cuesta entre $80 millones y $100 millones, valor que se explica en gran parte por la importación de material genético desde Países Bajos para la plantación.
Las condiciones climáticas del centro y sur de Chile han permitido impulsar también el aumento de la producción, ya que la flor requiere de gran cantidad de horas de frío, durante el tiempo que está bajo tierra, lo que impide su cultivo en invernaderos y permite a Chile competir con grandes productores de la región como Ecuador y Colombia.
"El clima chileno es excelente, días calurosos y refresca mucho en la noche. Eso no lo tiene cualquier región", dice Ariztía.
A esto se suma un factor clave: la contraestación. La cosecha de la peonía calza con el otoño e invierno del hemisferio norte, donde se encuentran los principales productores e importadores de flores frescas del mundo. Eso permite un incremento de la demanda para la flor nacional, que además participa en un mercado poco competitivo con Nueva Zelanda como principal referente y Argentina, junto a Sudáfrica y Australia, en menor medida.
El desafío de mantener la calidad
A pesar del crecimiento, los principales actores del sector coinciden en que la industria aún enfrenta grandes desafíos, sobre todo en torno a la logística para exportar, al coincidir la temporada de cosecha con exportaciones de otros productos. "A principios de noviembre empezamos a hacer gallitos con los cereceros y los salmones (...) Chile no está preparado para la cantidad de productos que se sacan en esa época", sostiene Bernardita Montes, quien junto a María Inés Escalona fundó Patagonia Sun. Ambas aseguran que a pesar de las mejoras que ha tenido el aeropuerto de Santiago, el crecimiento del terminal de carga no ha sido proporcional al aumento en los envíos chilenos.
Al tratarse de flores de corte, la rapidez en la logística y el cuidado de la cadena de frío cobran mayor importancia. Por este motivo, cerca del 95% de las exportaciones son por vía aérea. "Los terminales pasan llenos, la carga y la descarga es crucial, estás siempre peleando y están súper congestionados. La cadena de frío es uno de los principales desafíos en el aeropuerto", afirma Aníbal Gómez.
A esto agregan las revisiones en San Bernardo y Teno por parte del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Si bien, la presencia de este último permite llevar a cabo la inspección fitosanitaria en territorio nacional, lo cual es una ventaja para el mercado chileno, sostienen que existe una falta de infraestructura e inspectores.
Apuntan a que debe profesionalizarse el proceso posterior a la cosecha para mantener el sello de calidad. "Hay que profesionalizar mucho (...) finalmente lo que se va a ver mal es que la flor chilena esté llegando mal a destino (...) debemos remar como industria para preocuparnos de que la calidad de Chile siga siendo buena", asegura Etcheverry.
"Las exigencias americanas y europeas están por las nubes. Al gringo no le importa si la flor va de Longotoma, Buin, Linderos o de Osorno", agrega Ariztía.
Si bien este año las exportaciones de peonías ya suman US$ 1,5 millones, se espera que el saldo final supere años anteriores y se transforme en el mejor año histórico de exportación. De la misma forma, se proyecta que el mercado y la plantación seguirán creciendo, sin embargo advierten que puede llegar a un punto de saturación. "No creo que este crecimiento de peonías sea infinito, creo que ahora estamos en el boom (...) De ahí en adelante se llega a saturar como todo, mira la cereza", dice Bernardita Montes.
Aníbal Gómez agrega: "No podemos decir cuántos millones de tallos van a ser necesarios para saturar un mercado. Pero vamos a llegar al momento en que estaremos súper llenos de flores, como está pasando con el efecto de la cereza".
Tras la apertura de los mercados brasilero y mexicano, las empresas líderes en el rubro ven oportunidades en otros países como Uruguay y Paraguay, en la región, junto a Kazajistán, Rusia, China y la India.
Además, aseguran que trabajan en tener una representación como exportadores de peonías, con el objetivo de poder impulsar el trabajo conjunto con los productores. "Hoy estamos reconocidos por tener una buena calidad y queremos ser aún mejores", sostiene Etcheverry.
Estados Unidos y los Países Bajos son los principales destinos de la peonía chilena, en 2025 se hicieron los primeros envíos a Brasil y México, y a China por vía marítima.