Lunes, 05 de Octubre de 2026

"Me siento una privilegiada, porque recibo mucho cariño de los jóvenes"

ChileEl Mercurio, Chile 5 de octubre de 2026

Sigue innovando en su trayectoria musical, de la mano de artistas jóvenes a quienes comparte su experiencia. Aquí cuenta cómo ha salido adelante después de duros momentos y cómo la Casa de la Cueca está más viva que nunca.

U na cueca y un bolero cantará María Esther Zamora el 3 de noviembre en la ceremonia de los 100 Líderes Mayores 2026, de Conecta Mayor UC, "El Mercurio" y la UC. Es una de las tantas actividades que tiene programadas para las próximas semanas y que la mantienen en contacto con artistas jóvenes e incursionando en distintos géneros musicales.
Nos recibe en la Casa de la Cueca, en el segundo piso de una casona antigua de Avenida Matta, lugar donde se hacen clases del baile nacional y donde todos los primeros domingos del mes se ofrece música chilena en vivo y almuerzos preparados por la propia María Esther y su familia, una tradición que hace décadas congrega a más de 100 personas.
El lugar está lleno de recuerdos y fotografías antiguas donde se ve a sus visitantes ilustres, como la coreógrafa y bailarina Pina Bausch o los mexicanos de Café Tacuba, y a artistas chilenos de distintas épocas y a los de la familia, como Pepe Fuentes, marido de María Esther, quien murió en 2020, o su padre, Segundo Zamora, fallecido en 1968 y creador de "Adiós, Santiago querido", entre más de un centenar de conocidas cuecas y tonadas.
En ese amplio comedor, decorado con guirnaldas tricolores, María Esther (79) nos cuenta de los planes que tiene para las próximas semanas. "Vamos a grabar unos foxtrots antiguos con unas chicas jóvenes, vamos a mostrar una faceta nueva, con jazz y foxtrot. Tenemos unos proyectos muy lindos con un grupo de chicas que se llaman The Carmeners. Y quiero grabar tropical también, con La Sonora de Todos".
-Tal como lo hizo hace 30 años Pepe Fuentes con Los Tres, usted mantiene la tradición trabajar con jóvenes.
"Sí, tengo la suerte de estar rodeada de jóvenes. Y estoy feliz porque ellos están rescatando la música antigua, la música del recuerdo. Hay jóvenes que están cantando boleros, tangos; están innovando en las cuecas, haciendo arreglos novedosos. Eso para mí es muy enriquecedor porque es dejar una huella bonita, y que los chiquillos sigan haciéndolo cada vez mejor".
María Esther Zamora cuenta que hace más de 20 años que trabaja con un grupo estable, al que han ido incorporando jóvenes, pues han tenido lamentables pérdidas entre los músicos con los que se presentaba habitualmente. Ella va nombrando uno a uno a los que se han ido: Héctor "Parquímetro" Briceño, David Castañeda, Rubén Gaete y, por supuesto, su marido, Pepe Fuentes. Y nombra también a los nuevos, entre los que figuran Claudia Mena y su nieto Óscar Molinari, cuequero y percusionista, hijo del músico y acordeonista Hernán Molinari, entre muchos otros.
Ella cree que es "la folclorista más antigua que va quedando en Santiago". Nació en el barrio Independencia. Su madre, Ana Irma Valenzuela, era dueña de casa y su padre, Segundo Zamora, un músico destacado del folclore nacional, integrante del Trío Añoranzas.
Ella fue la única de las tres hermanas que cantó desde niña. Incluso grabó un primer disco a los 13 años: en el long play bailable de su padre "De farra con el Guatón Zamora", interpretó el tango "Devuélveme el corazón". Esa edad tenía cuando pololeó con Pepe Fuentes, un músico 16 años mayor que ella. "Fue mi primer pololo. Me dijo que iba a ir por 20 días a Argentina... Y volvió a los 20 años", se ríe. Pero en ese tiempo, lloró.
Pepe Fuentes era entonces un músico consagrado en Chile, integrante del conjunto Fiesta Linda, junto a Carmencita Ruiz y a Luis Bahamonde. Se fue de gira a Argentina y después recorrió varios países y otros continentes. María Esther relata que, cuando cumplió 15 años y dejó de recibir sus cartas, dio por terminada la relación. Al salir del liceo, ella estudió redacción comercial y dactilografía en una academia del barrio Independencia.
Cuenta que en ese tiempo no se casó, pero sí se emparejó con el padre de sus hijos, que no era músico sino comerciante. Entre los 17 y los 20 años, Zamora tuvo cuatro hijos: tres niños y una niña. En el tiempo en que se dedicó a criar a su prole, se alejó un poco de la música.
Recuerda que ella tenía unos 36 o 37 años, y ya se había separado, cuando un día estaba en una Quinta de Recreo que su hermano tenía en Toesca con Bascuñán. "Yo le ayudaba a atender al público y, de repente, canturreaba un poco, pero más que nada, atendía. Y un día, de improviso, llegó el Pepe Fuentes. Nos abrazamos. Y me preguntó: '¿Te casaste?'. 'No', le dije, '¿y tú?'. 'Tampoco', respondió. Y así fue como empezamos a vernos, a visitarnos".
"Y me di cuenta de que no lo había olvidado, que nunca dejé de amarlo". Se fueron a vivir juntos y, al poco tiempo, decidieron casarse. Lo hicieron por el civil en abril de 1989 y, después de la ceremonia, él le dedicó el tango "La última". En este punto del relato, María Esther toma su celular y muestra un video en el que Pepe Fuentes interpreta este tango: "Ya no puedo equivocarme, sos la última en mi vida, es la última moneda que me queda por jugar", canta él con los ojos cerrados y la guitarra en las manos.
Pocos meses después fue el matrimonio religioso. "Yo le dije al Pepe: quiero casarme por la Iglesia. Quiero ser novia, el sueño de toda mujer". Fueron a charlas matrimoniales, donde eran los mayores entre varias parejas de novios. Se casaron en julio, un domingo de lluvia, en la Iglesia de San Pancracio, en el barrio Rondizzoni, donde oficiaba el padre Juan Suárez, el párroco de los artistas. El cantante Arturo Gatica interpretó el "Ave María" y "Tendrás un altar". "Cuando salimos de la iglesia, todo era cueca. No bailamos el vals, sino cueca. Estaban todos los cuequeros, todos los folcloristas", relata.
María Esther Zamora dice que Pepe Fuentes la hizo pulirse y cultivarse como artista. "Yo nací con buena voz y mi papá me decía que era entonada. Pero faltaba esa parte artística, la expresión, esa interpretación que llegue al corazón de la persona que escucha. Y eso me lo enseñó el Pepe Fuentes, de una forma drástica porque era tremendamente exigente. Cuando ensayábamos, me decía: 'No me convences'. Y yo lo quería matar. Pero me enseñó a llegar al público".
La Yein Fonda
Pepe Fuentes fue uno de los cuequeros invitados por Los Tres a la primera Yein Fonda, en septiembre de 1996. Para celebrar el éxito de ese evento, se hizo un almuerzo en la casa de ambos, la Casa de la Cueca. En esa oportunidad, Álvaro Henríquez conoció a María Esther y quedó asombrado cuando supo que ella era hija de Segundo Zamora. "Me contó que él era admirador de su música y que buscaba sus long plays en el Persa".
Álvaro Henríquez la invitó a cantar en la siguiente versión de la Yein Fonda, donde interpretó el tango "Los mareados". "Fue increíble la recepción de los jóvenes. Y así empezamos a hacer el espectáculo: tangos, boleros, chachachá, foxtrot, de todo. Es como la marca de mi show hasta el día de hoy".
Entonces, vino un período muy fructífero en que animaron la noche santiaguina por años en el bar Liguria y en otros lugares, con sus cuecas y música con tradición. "Inclusive, Álvarito Henríquez nos llevó a México a cantar ", relata.
El año de la pandemia, vivieron momentos difíciles. La Casa de la Cueca debió cerrar sus puertas y, durante meses, no hubo espectáculos en vivo. Pepe Fuentes enfermó y murió en diciembre de 2020, a los 89 años, y 17 días después falleció Henry, el hijo mayor de María Esther. Ella recuerda, con dolor, que en esos meses ni siquiera se podía despedir en forma presencial a los familiares que partían.
-¿Dónde encontró la fuerza para sobrellevar momentos tan duros?
"No sé. Me imagino que en el espíritu que una tiene. Y en la confianza en Dios y la Virgen, que para mí son lo más grande. También el pensar en mis seres queridos. El Pepe me habría dicho: 'Siga, siga, usted puede'. Y mi papá también".
En 2021, María Esther Zamora se encontró con que no tenía recursos para la mantención de la Casa de la Cueca, pues ya no contaba con la pensión de gracia de Pepe Fuentes, quien en 2014 había recibido el Premio a la Música Nacional Presidente de la República. Fue un nuevo momento de desesperación.
-¿Cómo lograron superar ese problema?
"Un día llegó a esta casa un joven que venía del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Y nos dijo que nos querían ayudar por intermedio de la Universidad Andrés Bello, porque esto no se podía perder. Ellos sabían todo lo que habíamos hecho en la Casa de la Cueca, que es todo un patrimonio nacional. Y eso a mí me alegró el alma, porque me sentía totalmente desvalida".
La artista cuenta que la Universidad Andrés Bello les ayuda a financiar el arriendo de la casa y ellos les retribuyen con clases y tocatas de cueca, en los momentos en que sea necesario.
-Usted mantiene esa cercanía con los artistas más jóvenes, ¿cómo se logra eso?
"Yo me siento una privilegiada, porque recibo mucho cariño de los jóvenes; es algo que me emociona hasta las lágrimas. Hoy en día, los jóvenes tienen cariño y respeto por nosotros, los grandes, los viejos".
-¿En la sociedad chilena se les da espacio a las personas mayores?
"Yo creo que sí porque, por ejemplo, una artista como Lucy Briceño, la cantora más querida y popular del puerto de Valparaíso, está vigente. Tiene 95 años y está todos los fines de semana trabajando, cantando cuecas y cantando de todo. Y los jóvenes la idolatran. Yo me siento honrada de ser su amiga. El año pasado grabamos un disco las dos, lo produjo Álvaro Henríquez".
-¿Cuál cree usted que es la clave para tener esa llegada con las nuevas generaciones?
"Más que nada, debe ser la sencillez. Los jóvenes se acercaron a nosotros. Pepe Fuentes siempre fue muy generoso, cuando veía a un chico que tenía aptitudes, le conversaba y le decía que insistiera (en la música). Y empezaron a llegar todos estos jóvenes aquí a la casa. Y nosotros decíamos 'misión cumplida' porque logramos hacer renacer la música más antigua y, sobre todo, la cueca".
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela