Director- Colsubsidio
Luis Carlos Arango V
Luis Carlos Arango V.
"El Gobierno tiene un gran reto fiscal, pero vemos que esta buscando cómo optimizar el gasto. Colombia necesita una regla de impacto fiscal. Las decisiones de gasto deben ligarse a resultados verificables y metas definidas. Así , la política fiscal será una herramienta para impulsar el crecimiento".
CEO Latam Airlines
Erika Zarante
"Como mínimo, es necesario controlar el gasto público improductivo, desarrollar palancas para atraer inversión, y garantizar el manejo de la deuda. Será necesaria una reforma tributaria equitativa que abra espacios para potenciar sectores como el turismo y el transporte de pasajeros y carga".
Dtor. Fun. Santa Fe
Henry Gallardo
"Sin duda, Colombia necesita tener no solo más disciplina fiscal sino más eficiencia en el manejo de sus recursos. Sin embargo, no se puede olvidar que invertir en salud no es realmente un costo: es invertir tanto en el bienestar y la productividad, como en la equidad y la estabilidad del país".
Pte. Drummond Ltd.
Jose M. Linares
"Para mejorar el panorama fiscal, Colombia debe ordenar sus finanzas públicas sin frenar el crecimiento: hacer eficiente el gasto, recuperar e impulsar la inversión y evitar excesivas cargas a las empresas. Menos trámites, reglas estables y tributación competitiva para crecer, recaudar y crear empleo"
Dtra. país de Veolia Colombia-Panamá
Judith Buelvas
"La inversión privada debe ser motor de la productividad y de los ingresos para contribuir a reducir el déficit fiscal. Para atraer esa inversión, Colombia necesita reglas claras, estabilidad regulatoria, seguridad jurídica, visión de largo plazo y fortaleza institucional".
El ajuste fiscal, clave para lograr más crecimiento
Colombia necesita crecer mucho más, porque con niveles de crecimiento promedio de 1,1%, como el del periodo 2015-2025, no va resolver sus problemas de pobreza y desigualdad. Este fue el primer mensaje de Marcela Meléndez, la directora ejecutiva del centro de pensamiento e investigación Fedesarrollo, en su exposición en la segunda sesión de la mesa de "Líderes y empresas que construyen país" 2026, convocada por EL TIEMPO Casa Editorial. El segundo mensaje fue que "para prender los motores del crecimiento, se necesita, en primer lugar, ordenar las finanzas públicas". El desajuste actual en las cuentas del Gobierno le está haciendo pagar un costo de financiamiento muy alto y las tasas de interés más elevadas dificultan la inversión privada, esencial para el crecimiento. Para Meléndez, el origen de este desajuste está en el "descalce sistemático" entre ingresos y gastos surgido con la Constitución de 1991, agudizado por la pandemia y la falta de recuperación en los años posteriores. El nivel de endeudamiento ha alcanzado una dimensión crítica. La deuda del gobierno central roza hoy el 60% del PIB, superando el ancla del 55% fijada por la Regla Fiscal. Según Meléndez, de no adoptarse medidas de fondo, el déficit primario de la nación -diferencia entre ingresos y gastos, sin costos de deuda- escalaría de 3,3% del PIB (2025) al 4,5% (2026), lo que llevaría el déficit total al 9,4% del PIB. El nuevo Gobierno planteó reducir ese déficit primario en 2,2 puntos del PIB en un año con una 'ley de rescate económico' centrada en el recorte de gasto. Sin embargo, Fedesarrollo considera que un ajuste de tal magnitud en tan corto plazo resulta difícil de concretar, más con los imprevistos del terremoto de agosto y las deudas en salud y energía. Los planes del Gobierno con respecto a la política fiscal "son ambiciosos, deseables y van en la dirección correcta, pero aún falta claridad en la estrategia", según Meléndez. Un obstáculo para corregir el rumbo fiscal radica en la rigidez presupuestal. Alrededor del 55% del gasto público es intocable a corto plazo sin grandes reformas legales en sectores como pensiones, salud y transferencias territoriales. Solo entre 2022 y 2025 se adicionó una carga de 52,4 billones de pesos en gasto estructural. Por otra parte, solo el 35% del gasto es susceptible de modificación a corto plazo vía transferencias y subsidios. Debates pendientes Si bien el Gobierno dice que el ajuste se hará por el lado del gasto, no del ingreso, Fedesarrollo cree que el momento exige debates que tocan este rubro. Uno es sobre el IVA. Las exenciones le cuestan al país un 5,8% del PIB en recaudo perdido (hasta 9 puntos con exenciones a personas naturales y jurídicas). La propuesta es aplanar la base eliminando beneficios a altos ingresos y haciendo devoluciones a hogares vulnerables. Igualmente, insiste en la necesidad de recuperar el motor fiscal de los combustibles fósiles. Y un tercer punto es la reforma al Sistema General de Participaciones, que eleva las transferencias a las regiones del 26% al 39%. Esto generaría, según Meléndez, un desbalance fiscal insostenible si no se traslada una cifra equivalente de competencias. Al cierre de su exposición, la economista proyectó una hoja de ruta de ajuste fiscal progresivo. En el corto plazo, sería para hacer recortes de gastos, inversión y subsidios; saldar deudas no explícitas de alto costo; levantar barreras para el crecimiento y formalizar el acuerdo con el Fondo Monetario, "que es una señal muy positiva de disciplina fiscal", según Meléndez. El mediano plazo llevaría a tramitar reformas en exenciones del IVA, redefinir relaciones con las regiones, acotar las presiones de gasto en salud y profundizar cambios regulatorios para alcanzar el equilibrio primario en 2030. Y para el largo plazo, se plantea consolidar un superávit primario de entre 0,5% y 1% del PIB, manteniendo el crecimiento del gasto corriente por debajo del crecimiento del PIB. Meléndez expresó que la solución al laberinto fiscal exige pragmatismo, pero también prudencia monetaria, contención en el ajuste del salario mínimo y "una preferencia decidida por el crecimiento económico".