Martes, 06 de Octubre de 2026

La Compañía de Indias Orientales

UruguayEl País, Uruguay 6 de octubre de 2026

Como decía Paul Johnson: "Burke entendía que el Imperio se sostenía en ideas más que en la ocupación militar".

Para Edmund Burke el Imperio británico debía representar una influencia benéfica en aquellos lugares del mundo dónde estuviera presente y, por lo tanto, debía reformarse dónde no lo fuese. Pese a las dificultades de gobernar la India Burke afirma: "Pero allí estamos; allí nos ha colocado la Soberana Providencia de todas las cosas: y debemos obrar lo mejor que podamos en nuestra situación. La situación del hombre es el preceptor de su deber".

Como comenta Paul Johnson: "Burke entendía que el Imperio se sostenía en ideas más que en la ocupación militar". El asunto era como mejorar la suerte de los habitantes del subcontinente que estaban sometidos a un trato despiadado y como evitar que los recursos obtenidos de esa forma tuvieran un efecto corruptor en la política británica, especialmente en el Parlamento. En el centro del asunto estaba la Compañía de las Indias Orientales, creada por decreto real de Isabel I en 1600 y encargada del monopolio del comercio entre Inglaterra y Asia, pero que "se había comenzado a comportar como un poder territorial desde antes de la guerra de los Siete Años" como apunta Andrew Roberts.

En su célebre Discurso sobre el East India Bill de Fox, que él mismo había ayudado a redactar, Burke señala: "Estoy seguro de que todo medio eficaz para preservar a la India de la opresión es una salvaguardia para preservar a la Constitución británica de su peor corrupción". El proyecto de ley procuraba reemplazar al directorio de la compañía por una comisión gubernamental, idea a la que previamente se había opuesto, pero la gravedad de la situación lo llevó a cambiar de opinión.

En ese Discurso argumenta: "Los derechos de los hombres -es decir, los derechos naturales de la humanidad- son, en verdad, cosas sagradas; y si se prueba que alguna medida pública los afecta de manera perniciosa, la objeción debería ser fatal para esa medida, aun cuando no pudiera invocarse en su contra carta alguna". Y contrasta las clásicas libertades inglesas con la carta de la Compañía: "La Carta Magna es una carta para restringir el poder y destruir el monopolio. La carta de la Compañía de las Indias Orientales es una carta para establecer el monopolio y crear poder".

Pese a que, como señala Burke, "los abusos. eran regulares, permanentes y sistemáticos" el proyecto de ley fracasó bajo la enorme presión de la Compañía sobre la Cámara de los Lores, luego de que fuera aprobado en la Cámara de los Comunes, campaña de la que participó activa e inconstitucionalmente el propio Rey, que envió un inequívoco mensaje a los lores: "Consideraré a quienes apoyen el proyecto de ley no solo no como amigos míos, sino como mis enemigos declarados". El poder corruptor que Burke temía sobre el Parlamento se manifestó con claridad precisamente en un proyecto sobre la propia compañía, que logró mantener sus privilegios frente a toda evidencia, gracias a sus enormes recursos e influencia.

Con el fracaso de la ley cayó el gobierno encabezado por el Duque de Portland -más conocido como la coalición de Charles James Fox y Lord North- dando paso a la primera administración de William Pitt el joven. Pero el asunto de la India no había quedado resuelto para el empecinado Burke, que volvería sobre la carga unos años después encabezando el célebre impeachment contra Warren Hastings.
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