Miércoles, 07 de Octubre de 2026

Aprendizaje y salario integral

ColombiaEl Tiempo, Colombia 6 de octubre de 2026


Stefano Farné
Al hablar de Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA), viene a la mente la aparente incompatibilidad entre las cifras de formalidad de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales, que utiliza sus registros, y las del Dane, que se fundamentan en las encuestas de hogares


Stefano Farné
Al hablar de Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA), viene a la mente la aparente incompatibilidad entre las cifras de formalidad de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales, que utiliza sus registros, y las del Dane, que se fundamentan en las encuestas de hogares. La PILA puede tener otros usos: recabar información sobre fenómenos laborales que las encuestas del Dane no investigan o que investigan de forma insuficiente. Este es el caso del aprendizaje y del salario integral. El salario integral es una modalidad de contratación que aplica solo para los trabajadores que devengan más de 13 salarios mínimos mensuales vigentes. Al estar fijado en múltiplos del salario mínimo, todos los años su valor crece automáticamente en la misma proporción que este último. Los registros de la PILA muestran constantes aumentos del número de trabajadores con salario integral hasta el primer trimestre de 2023. A partir de ese año, el salario mínimo experimentó aumentos muy elevados: 16% en 2023, 12,1% en 2024, 9,5% en 2025. Lo anterior provocó un cambio de tendencia y, durante estos tres años, el número de trabajadores con salario integral disminuyó todos los meses. Con el aumento del salario mínimo de 23% que decretó el Gobierno en 2026, esta disminución se aceleró considerablemente, hasta alcanzar una tasa de 30% interanual. Así, se pasó de unos 130 mil trabajadores con salario integral a principios de 2023 a menos de 70 mil a mediados de 2026. Por su lado, la reforma laboral, aprobada en junio de 2025, transformó el contrato de aprendizaje: de una forma especial dentro del derecho laboral, en virtud de la cual el aprendiz recibía como remuneración una beca, a un contrato laboral (especial). Este cambio elevó los costos de contratación de un aprendiz, como mínimo, entre un 30 y un 40%, dependiendo de si el joven se encuentra en la fase lectiva o en la productiva. Dado que, desde la reforma laboral, los aprendices del Sena en fase productiva se clasifican como trabajadores dependientes para todos los efectos, los registros de la PILA permiten identificar solamente a aquellos que cursan la etapa lectiva. Su número viene disminuyendo constantemente desde diciembre de 2025, a tasas cada vez más negativas. Se ha pasado de 77 mil aprendices inscritos en la PILA en agosto de 2025 a 54 mil en agosto de 2026. Esta evolución, además, es consistente con información del propio Sena que ya desde los primeros meses posteriores a la aprobación de la reforma había constatado un notable aumento de las empresas que pagan la multa por no contratar aprendices, de 5.796 en 2024 a 8.048 en 2025. Estas cifras de la PILA sugieren dos cosas: que los costos laborales son importantes y que la PILA proporciona un aporte complementario a las cifras laborales del Dane.
Observatorio del Mercado Laboral, U. Externado de Colombia.
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