El carrilero de 26 años llegó desde Racing con 24 días de inactividad y seis suplencias de siete posibles, pero desde su debut en el clásico viene siendo decisivo para el tricolor en el Clausura.
Gastón Martirena viene teniendo un rol decisivo en la era de Daniel Carreño en Nacional y lo volvió a demostrar en la contundente victoria 2-0 ante Montevideo City Torque como local. El carrilero de 26 años colocó un centro preciso para Tomás Viera, el autor del 1-0 parcial de palomita, y volvió a dar muestras de su faceta como asistidor. Es la cuarta en los seis partidos que estuvo disponible en el marco del Torneo Clausura. Antes le cedió el gol a Tiziano Correa para el 1-0 parcial contra Cerro Largo en el Ubilla y frente a Defensor Sporting resultó determinante para la remontada. En el tercer minuto de adición levantó otro centro que derivó en el 3-2 definitivo de Francisco Calvo.
Una vez más asistió al costarricense con el tiro de esquina que terminó en el 2-1 parcial ante Juventud. Y, aunque no cuenta como pase gol, participó de la jugada que le dio el triunfo ante Peñarol con un centro desde la izquierda que provocó el cabezazo de Luciano Boggio y la definición de lujo del Tico. "Carreño me pide que juegue y que disfrute", reveló Martirena en conferencia. El envión que ha tenido bajo su mando es notorio. De hecho, cuando arribó desde Racing hacía 24 días que no jugaba y había sido suplente en siete de los últimos ocho partidos en el equipo que por ese entonces lideraba el argentino Juan Pablo Vojvoda. Por más que llegaba sin ritmo de juego, saltó a la cancha de titular y cumplió con creces en su estreno clásico. Fue el punto de partida para llegar a la actualidad, donde tiene presencia perfecta: jugó todos los minutos posibles en el Clausura. "Es eso lo que quería: agarrar continuidad, agarrar físico, que era lo que a mí me faltaba. Hoy en día me siento muy bien y eso me deja muy tranquilo", reconoció con una evidente sonrisa.
Más allá de lo estadístico, donde tiene incidencia en el resultado final de cinco de los seis partidos, el fichaje de Martirena le solucionó a Nacional uno de los grandes inconvenientes que arrastraba desde principio de año: el juego por las bandas. Su posición fue rotando a lo largo de los partidos: por momentos fue carrilero, lateral o extremo, pero siempre le aportó al equipo el desequilibrio que tanto buscaban. "Siempre me gusta ir de atrás y de sorpresa, que es el fuerte mío", dijo sin revelar ninguna preferencia entre ser lateral o carrilero. Cada vez que Nacional optó por la línea de tres zagueros su rendimiento se potenció en ataque, pero también colaboró con el retroceso. Al igual que Carreño, Martirena está invicto desde su llegada al club, pero hizo un llamado de atención para que el Bolso evite excederse de confianza. "No quiero que se corte eso, tenemos que seguir por este camino, somos un equipo muy humilde que va siempre al frente. Vamos muy bien, pero no nos podemos quedar, que tenemos varias finales por delante".
Ni Jadson Viera ni Jorge Bava pudieron asentar futbolistas que sacaran ventajas con sus desbordes y le dieran profundidad al equipo, pero Carreño lo hizo amparándose en el refuerzo estrella del mercado de pases del Bolso. Además, potenció al plantel en un rubro donde estaba sediento de calidad: la pelota parada. Se convirtió en una pieza irremplazable y ahora pretende liderar, junto con varios referentes como Maxi Gómez y Sebastián Coates, a un equipo que está obligado a ganar las seis fechas restantes para ilusionarse.