No hay vida fácil
Decía un autor que "nadie tiene una vida fácil", pues al ser humano le son inevitables los contratiempos y la incertidumbre, amén de otras situaciones negativas
Decía un autor que "nadie tiene una vida fácil", pues al ser humano le son inevitables los contratiempos y la incertidumbre, amén de otras situaciones negativas. Dicho de otra manera: incluso una persona feliz está sujeta a adversidades, sufrimientos y a imponderables que no puede manejar. A mi juicio, es importante tener presente que la biografía de cada cual es un entramado de luces alegres y de sombras tristes, ya que algunos infortunios alcanzan también a los más dichosos en este mundo temporal y contingente. La bienaventuranza como felicidad perfecta es algo que solo podrá ser conocido y vivenciado en el cielo.
Cualquiera que imagine que todo debiera ir "miel sobre hojuelas" se equivoca y pone sobre los hombros de su propia historia una expectativa desmedida y contraproducente. En efecto, si nada malo aconteciera a los individuos, estaríamos literalmente desde ya en el paraíso. Sin embargo, y precisamente por estar de camino hacia allí, pero sin aún haber llegado, es que todos reciben su cuota de cruz en este tiempo. Si el Resucitado tuvo su Gólgota, cuánto más un individuo común y silvestre, además de finito e imperfecto.
Una vida hermosa y plena no es la que carece de pesares, sino la que supo integrar sus aflicciones respondiendo a ellas con esperanza y perseverando con bondad en sus distintos desafíos existenciales.