Viernes, 09 de Octubre de 2026

Margara Shaw, una marca de autor liderada por mujeres que hace 40 años apuesta por la industria nacional

UruguayEl País, Uruguay 9 de octubre de 2026

Inés Arrosa, directora de la empresa de moda uruguaya, repasó las claves del crecimiento de la firma en el mercado local durante cuatro décadas, su desembarco en EE.UU. y su visión del negocio.

Inés Arrosa nació en Montevideo, tiene 55 años y dirige la marca de moda que su madre fundó en Carrasco cuando ella era adolescente. Está casada, es madre de tres hijos y disfruta jugar al tenis. Antes de sumarse a Margara Shaw tuvo su propia experiencia emprendedora vendiendo accesorios producidos por ella misma. Hace varios años que se sumó al negocio familiar, que sostiene con los valores que su madre le enseñó, destaca. Valora que la empresa, hoy integrada únicamente por mujeres, «es como una gran familia» y asegura que estar atentos al mercado, así como escuchar siempre a las clientas les ha permitido mantenerse por cuatro décadas e incluso dar el salto al exterior, donde apuestan a continuar creciendo.

Margara Shaw nació en 1986. ¿Cuál ha sido la clave para perdurar?
No creo que sea una clave, sino varias. Una súper importante es haber estado siempre atentas al mercado y a lo que está pasando a nivel social, económico y de la moda. Esto es un negocio y, como en todos los negocios, hay que estar en constante movimiento para tomar decisiones a tiempo. Algo muy importante ha sido adaptarnos a los cambios sin perder nuestra esencia, mantenernos fieles a lo que somos. Margara Shaw nació hace 40 años y el mercado cambió mucho, pero siempre tuvimos claro quiénes somos, qué queremos ofrecer y quién es nuestra clienta. Algo que no hemos cambiado es buscar la excelencia, la calidad de las prendas y de la atención, el diseño de prendas atemporales, el no seguir modas pasajeras y sorprender, para mantener a nuestra clienta enamorada. También fue fundamental la cercanía con la clienta. Muchas nos acompañan desde hace muchísimos años y eso genera un vínculo que va más allá de comprar ropa. Hemos tenido momentos de crecimiento, cambios y también de replantearnos el camino, pero siempre tratando de escuchar y entender qué necesitaban nuestras clientas porque son nuestra fuente de inspiración, las que nos compran y las que hacen que estemos cumpliendo 40 años y qué era lo mejor para nuestro equipo y para la empresa. Tenemos clientas que vinieron como nietas con su abuela y hoy vienen con sus hijas, eso es divino. Además, haber formado un excelente equipo es importante para haber llegado a los 40 años de la empresa; hay gente que me acompaña desde hace más de 20 años, y sin ellos, esta historia no se estaría contando.

¿A qué cambios está atenta?
El cambio es permanente, porque este rubro es muy dinámico. Antes había dos zafras. Ahora, con el cambio de negocio, las redes y la web, es un negocio de 365 días y 24 horas. También ha cambiado mucho la forma de consumo; la mujer de 40 de hoy no es la de 40 de hace 30 años, entonces hay que ir adaptándose. Nuestras clientas son mujeres activas, informadas, que saben lo que quieren y buscan prendas que puedan usar durante mucho tiempo. Y hoy existe una mayor conciencia sobre lo que compramos. Hay una búsqueda de calidad por encima de cantidad, y eso está muy alineado con nuestra manera de trabajar. Cambió todo y cada vez cambia más rápido.Estamos muy en contacto con la clienta e intentamos acompañarla de la manera más cercana. A lo largo de los años hemos incorporado mejoras a nivel de comunicación, como un podcast. No solo vendemos ropa; tratamos de pensar en el universo de nuestra clienta y brindarle más que moda.

Dirige la empresa que fundó su madre. ¿Qué prácticas que ella le enseñó mantiene?
Mi madre me enseñó con el ejemplo a siempre estar cerca de la empresa y de las personas, mirar los detalles, escuchar a los clientes, cuidar mucho el producto y pensar que siempre se pueden hacer las cosas de una mejor manera. También me enseñó el valor del trabajo, la responsabilidad y el compromiso. No hacer las cosas porque todos lo hacen, sino mirar para adentro y hacer nuestro propio camino; que las decisiones que tomemos siempre sean coherentes con lo que somos y que las podamos sostener en el tiempo. Cuando tengo que tomar decisiones importantes, no soy impulsiva, me gusta tomarme mi tiempo para pensarlo, para sentirlo y en base a lo que mi cuerpo, mi mente y mi corazón me digan avanzo o no. Hablo mucho con el equipo y cuando algo no me convence, lo hablo con mi marido o mis hermanos.


¿Cuál fue el mejor consejo de negocio que su madre le dio?
Cuando empezamos era todo muy amateur. Cambiamos un montón de cosas, pero nunca cambió nuestra esencia. Quizás a veces volver a las raíces, al boca a boca, a que la clienta tenga una experiencia increíble y lo cuente, eso es lo más rico. Siempre manteniéndonos fieles a lo que nos trajo hasta acá, acompañando el gusto de la clienta, tratando de siempre estar un pasito más adelante. Porque también es un gran desafío para nosotros, que hacemos productos atemporales. Vienen clientas con prendas de hace 15, 20 o 30 años y ese es el mejor halago que nos pueden hacer, porque la prenda está divina y para eso trabajamos. Hacemos prendas de buena calidad, de buena confección, con buenas telas, un diseño que tiene algún detalle que hizo que la quisiera comprar, pero a su vez que trascienda temporadas. Aprendimos que crecer no necesariamente significa tener más locales o producir más, sino construir un negocio que sea sostenible, que siga representándonos y que sea compatible con lo que queremos para nuestra vida personal. Tener una empresa que compatibilice el trabajo y la familia, lograr mantener ese equilibrio, es algo en lo que trabajo a diario. A veces crecer también significa aprender a elegir, a decir que no y a entender qué queremos conservar.

¿Cómo está integrado el equipo de Margara Shaw?
Hace unos cuantos años somos solo mujeres. El equipo, de 13 personas, está conformado con las chicas de ventas, administración, la gente que se ocupa de la web, de la internacionalización y el equipo de producción y diseño. Producimos todo en Uruguay. El vínculo con los talleres, preparar las telas, botones y cierres, nos encanta. Es bien cercano. Está bueno tener la producción acá. Esa cercanía de llegar al taller y trabajar con ellos nos hace diferenciarnos. Tratamos de encontrar juntos la manera de que sean viables los diseños que pensamos, no solo a nivel de producción, sino también económico.

¿Cómo era el mercado de la moda cuando comenzó la empresa y cómo es ahora?
Hoy es un mercado completamente diferente. Cuando Margara Shaw comenzó, la moda tenía otros tiempos y ritmos. Las colecciones estaban marcadas por las temporadas. Hacíamos dos campañas de fotos al año: primavera-verano y otoño-invierno, y ahora hacemos una por mes para tener la web actualizada. Hacemos más de 100 modelos por temporada y todo eso va entrando de manera escalonada, porque tenemos cierta cantidad de talleres y queremos que tengan trabajo todo el año. Es nuestro modelo de negocio: todas las semanas venís y hay algo nuevo. Una vez por mes, más o menos, tenemos que sacar fotos, porque entraron modelos nuevos y hay que subirlos a la web y a las redes. Eso implica ir a un estudio (y contratar) modelo, fotógrafa, iluminador, make-up y productora de moda. Además, la clienta cambió mucho y la forma de consumo también. Hoy todo sucede mucho más rápido y las consumidoras tienen acceso a información, tendencias y marcas de todo el mundo. Nosotras no queremos promover ese consumo rápido e impulsivo. Pero no solo compran mucho online, sino que la gran mayoría entra al local ya con la foto en el celular de lo que está buscando. Antes venían a ver qué había. Otra cosa que cambió muchísimo es que hace 40 años éramos nosotras, las marcas locales y ocho o 10 más. Hoy es impresionante la cantidad de diseñadoras jóvenes que hay y de marcas que han surgido. Eso realmente nos encanta, porque la competencia hace que todas tengamos que elevar nuestros estándares para poder sorprender. Y ni que hablar del desembarco de marcas internacionales. Cambió todo y hay que ir adaptándose.

¿Cuán importante es para su negocio seguir las tendencias?
Antes de comenzar a diseñar nos sumergimos en las páginas de tendencias. Hay empresas que se dedican a vaticinar lo que se viene y nos sumergimos en eso: miramos revistas y hacemos investigación de mercado, porque la moda está acompañada de lo que pasa. La moda es una respuesta a cosas que están sucediendo a nivel social y económico. Miramos eso y después lo bajamos a tierra pensando en cuál es el perfil de nuestra clienta, cuál es el producto que más se vende y qué analizamos de los productos más vendidos. Generalmente partimos a diseñar la nueva colección en base a nuestros archivos de moldería, a los que les damos un giro.


¿En qué se inspiran a la hora de crear?
Nos inspira muchísimo la mujer para la que diseñamos: cómo vive, qué necesita, cómo se mueve y cómo quiere sentirse. También nos inspiran los viajes, el arte, la arquitectura, la naturaleza, los materiales y los colores. Pero siempre volvemos a la misma pregunta: ¿esto tiene sentido dentro del universo de Margara Shaw? Esa pregunta nos ayuda a mantener una identidad, incluso cuando estamos buscando cosas nuevas. También es importante el aprendizaje que obtenemos temporada tras temporada. Siempre pensamos en qué le gusta a nuestra clienta y en qué cambios está teniendo. Permanentemente la tenemos en mente, porque ella es la que va a comprar. Además, le damos mucha importancia a la exclusividad; diseñamos pocas cantidades de cada modelo y cuidamos exhaustivamente cada detalle para que las piezas sean tesoros que las acompañen durante años.

Margara Shaw ha realizado diversas colaboraciones con marcas uruguayas. ¿Cómo potencian a la empresa esas alianzas?
Las colaboraciones nos permiten sorprender a nuestras clientas y, al mismo tiempo, acercarnos a otros proyectos uruguayos que admiramos. Hacer sentir bien a las clientas nos encanta y es algo que ha caracterizado nuestro recorrido. Nuestras clientas confían en la marca, entonces si Margara propone que se mezclen las rayas con los cuadros, como hicimos ahora en una colección, se animan. Con las colaboraciones sentimos que al unir nuestro universo con el de una marca que esté alineada, no solo en el diseño, sino en los valores y principios, podemos hacer algo único. Para celebrar los 40 años armamos un equipo con la diseñadora Camila Galfione para lanzar cada mes una cápsula con otra marca, de 40 unidades, algo súper exclusivo en honor a los 40 años de Margara Shaw. El primero de cada mes lanzamos una cápsula diferente, con una consigna especial: que fueran productos que no existieran en Margara ni en la otra marca y tratar de hacer algo realmente único. Lanzamos un juego de cartas, llamado «Charlemos de la vida misma», con Pachu Bonasso; con Srta Peel lanzamos un conjunto de ropa interior; también unos sombreros pintados a mano por la artista Camila Lacroze; y creamos cápsulas con Manos del Uruguay y con Sinfonía Blends de Mónica Devoto, entre otras. Los 40 años vinieron con mucho trabajo.

Margara Shaw tiene presencia en Estados Unidos. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
Estamos en EE.UU. desde hace cuatro años y ha sido una experiencia increíble que nos ha dejado muchísimo aprendizaje. Empezamos de la mano de Uruguay XXI, que nos llamó hace cinco años. Fue cuando comenzamos a pensar en la internacionalización. Nos asesoramos durante un año y ahora vamos dos veces al año. Por suerte, las ventas siempre van en crecimiento. Es un nuevo canal de negocio porque es muy distinto. Llegamos a una boutique multimarca y quien viaja a comprar es la dueña, entonces está buenísimo porque hablamos de igual a igual. Trabajamos con negocios que conocen mucho a sus clientas, que seleccionan personalmente las marcas que quieren tener y que valoran una propuesta diferente. Tienen la misma clienta que nosotros, entonces sentimos que logramos internacionalizar sin perder lo que somos. Estamos en 30 tiendas multimarca en EE.UU. desde la costa oeste hasta la costa este.

¿Tienen planes de continuar la expansión hacia otros mercados?
Sí, nos interesa seguir desarrollando el mercado internacional, pero queremos hacerlo de una manera cuidada y orgánica. No tenemos como objetivo crecer por crecer. Queremos encontrar mercados y socios que entiendan nuestra propuesta y con quienes podamos construir relaciones a largo plazo. Después de 40 años, creo que nuestro gran desafío es justamente ese: seguir creciendo y evolucionando sin perder lo que somos. Me encantaría el mercado europeo. Tenemos un montón de clientes que nos compran a través de la web y enviamos a España. Pero hay que esperar el momento, ahora queremos seguir afianzándonos en EE.UU.

«Nosotros apostamos a la industria nacional»

¿Cuál es el principal desafío para una marca de moda uruguaya hoy: costos, escala, competencia internacional o consumo?
Todos juntos, porque tenemos una escala pequeña y producir localmente implica costos importantes. Pero al mismo tiempo es lo que somos, y mantener el vínculo cercano con los proveedores es lo que sabemos hacer. Muchos nos acompañan desde nuestros inicios y eso es impagable, porque la confianza es muy cómoda para trabajar. Siempre producimos en Uruguay y apostamos a la industria nacional. Quiero destacar el excelente nivel de mano de obra que sigue habiendo en nuestro país, por eso nos parece súper importante seguir trabajando con ellos. Ahora, en este mundo globalizado, están en tendencia las tiendas de autor, las tiendas de barrio que te sorprenden, que descubrís, y eso es todo lo que somos nosotras ahora y desde hace 40 años. Nos encanta mostrar el proceso detrás de cada prenda, para que también se valore el trabajo que tiene y que se pueda ver la dedicación. También nos da un orgullo enorme poder dar trabajo, en su gran mayoría a mujeres, porque en este rubro mayoritariamente son mujeres. Damos trabajo a más de 200 personas en los talleres.


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