Cuidar las instituciones
La Dra. Ferrero ha demostrado no dejarse intimidar ni por bombas ni por la histeria de algunas figuras del gobierno.
En nuestro país se ha instalado un problema político. No ocupa todos los días los titulares de prensa pero no se desvanece, está en un background, como un telón de fondo. Es un problema artificial, fabricado, pero el Frente Amplio lo trae recurrentemente al centro del escenario. Me refiero a la insistencia en sustituir a la Dra. Mónica Ferrero en la Fiscalía.
Este asunto no es un tema que figure entre las preocupaciones de la gente, como puede ser el precio de los combustibles, la inseguridad pública, el despotismo sindical o los paros en la enseñanza. Pero es de suma importancia para nuestro país. Puesto en lenguaje crudo y sin ambages, se trata del propósito o el designio del partido político más numeroso y ahora en el gobierno, de remover, por vía de la presión política, a la Dra. Ferrero de su cargo como Fiscal de Corte. Muy grave.
La Fiscalía no está vacante, no está ocupada por un usurpador, está cubierta de acuerdo a los procedimientos que señala la Constitución a esos efectos. El Frente Amplio, o algunos de sus integrantes, arguye que debería haber un Fiscal elegido como Dios manda, o sea, votado con venia del Senado. Sucede que la actual Fiscal es tan como Dios manda como lo sería con la aprobación del Senado, ya que si allí no hubo acuerdo -como no lo hubo- el mecanismo para cubrir el cargo vacante en función de la antigüedad es tan como Dios manda como el otro, porque ambos son igualmente constitucionales. Fiscal de Corte Subrogante cumple las mismas funciones y merece el mismo respeto institucional.
La verdadera razón para hacer de este asunto un problema recurrente es que el Frente Amplio (más bien algunas figuras del Frente) no le tienen confianza a la Dra. Ferrero. Así lo ha dicho un integrante de la bancada de gobierno en el Senado (sin advertir la monstruosidad de sus palabras). Si el Frente Amplio hubiese encontrado una causal sustantiva para la destitución de la Fiscal ya lo habría hecho. Peo no, es una cuestión de confianza. De confianza partidaria. Y esto es grave.
Por suerte la Dra. Ferrero es una mujer de fierro que ha demostrado no dejarse intimidar ni por bombas en su domicilio ni por la histeria de algunas figuras del gobierno que le tienen tirria. Las cosas que están pasando en Argentina y en Brasil en referencia a la captura del Poder Judicial por parte de los gobiernos deberían abrirnos los ojos. En ambos países los partidos de gobierno han maniobrado para conseguir, y han conseguido, jueces y fiscales de su confianza. De confianza quiere decir sin independencia.
En política las cosas hay que explicarlas, las decisiones hay que fundamentarlas; de lo contrario se abre camino a la sospecha y se desacredita la democracia. El Frente Amplio no puede explicar abiertamente por qué razones o motivos quiere sacar a la Dra. Mónica Ferrero. No puede porque los motivos que tiene son impresentables.
En términos generales en esta tierra oriental no ha habido intentos de usar los jueces o la Justicia para librar batallas políticas o electorales. Hubo casos excepcionales, como la infamia cometida en Soriano contra el Intendente Besozzi. Pero les salió mal y los que lo perpetraron quedaron en ridículo. No debe aceptarse ningún hostigamiento ni puesta en duda respecto a la actual Fiscal de Corte: y menos por motivos que ni siquiera pueden ser formulados abiertamente.