Domingo, 11 de Octubre de 2026

Silva: "El Partido Colorado no puede ser rehén de disputas personales" y se necesita "lógica batllista de unidad"

UruguayEl País, Uruguay 11 de octubre de 2026

El senador y expresidente de ANEP dijo que su sector, Crece, es la "mejor representación" del batllismo en la interna y remarcó su perfil "distinto" al de Andrés Ojeda.

El expresidente de la Administración Nacional de Educación Pública aseguró que los cruces entre los sectores mayoritarios liderados por Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry no deben ser la tónica del Partido Colorado.

En entrevista con El País, reivindicó su perfil "batllista" y "distinto" al del secretario general colorado. Y criticó duramente las decisiones que está llevando adelante el gobierno en materia educativa.


-¿Cómo ve la gestión del presidente y el gobierno?

-Veo que hay un gobierno sin rumbo, sin orientación, que ve dificultado su accionar por las contradicciones internas que existen. El conflicto del puerto fue un claro ejemplo de ello. Hay una mediación en el gobierno entre los sectores que dicen determinadas cosas, más radicales y ortodoxas, y aquellos que pretenden dar señales de tranquilidad en general. Eso lleva a que muchas decisiones se tarden o no se adopten. Dicho eso, tenés un presidente que no lidera, que quiso montar al principio del gobierno un personaje de un hombre bonachón, un uruguayo común, y le salió mal, porque entró en contradicciones entre lo que quería presentar y lo que efectivamente era. Vino el lío de la camioneta, el lío de la piscina no declarada, de la barbacoa, y también que él dice una cosa, pero no queda claro su mensaje, y luego tienen que salir distintos voceros del gobierno a justificar o a interpretar lo que el presidente quiso decir. Quiso montar un personaje que no le anduvo, imitó a (José) Mujica, se dio cuenta que Mujica es uno solo y que era inimitable. Luego quiso hacer aquello de la persona común y corriente, que te dice una cosa así como te dice otra, el vecino. Pero él no es el vecino, es el presidente de la República y tiene un conjunto de responsabilidades que solo él las tiene.


-Los resultados de las encuestas de opinión pública han sido parte fundamental del debate para ambos lados. ¿La oposición qué responsabilidad y autocrítica merece?

-Nosotros tenemos una autocrítica que me la hace mucha gente. ¿Sabes cuál es? 'Son tibios, son livianos, no le pegan al gobierno como hay que pegarle'. Particularmente he sido duro con que muchos actores del gobierno se paran desde el pedestal de la moral, de los defensores de los pobres, de la honestidad. No le cedo la derecha a nadie en defensa de los pobres. Yo soy batllista y mi mejor defensa del batllismo soy yo mismo, porque soy producto de eso. Vengo de una familia de trabajadores, que nos inculcaron que la educación era, como (José Pedro) Varela nos enseñó, la locomotora al progreso. 'Usted va a tener lo que estudie, plata no le vamos a dejar', me decía mi padre, 'porque no tenemos'. Siempre digo que no creo en la teoría del derrame: que vos llegás, crece la economía y derrama para todos. No, no derrama para todos, derrama para los que más tienen. La clave es tener un Estado que sea eficiente, transparente, y que desarrolle políticas públicas que le tiendan la mano al que menos tiene.

-¿Y dónde está el batllismo hoy? Incluso parte del propio Frente se lo reivindica para sí.

-El Frente Amplio nunca puede ser batllista porque muchos de sus integrantes creen en la lucha de clases y hasta encubren dictaduras. Va a las Naciones Unidas el presidente ahora y defiende al régimen cubano, al no decir nada y callar, y solo criticar el bloqueo. Ojo, yo estoy en contra del bloqueo también, pero estoy en contra de la violación de derechos humanos y lo digo. El presidente se calló la boca. Poner trabas en la OEA con Nicaragua, haber apañado la dictadura asesina de Maduro, ¿eso es ser batllista? El batllismo está en el Partido Colorado, y particularmente nosotros lo ostentamos con mucho orgullo. La lista 600, nuestro sector político, es la mejor representación. Somos disruptivos, innovadores, fuimos el sector que votó la eutanasia de la mano del legislador Ope Pasquet, que la presentó. Fui el único senador de la coalición que votó los tribunales de justicia terapéutica, porque entendemos que hay que dotar al sistema de herramientas nuevas.




-¿Falta batllismo en el resto del partido? En otros sectores como Vamos Uruguay o el de Ojeda, Unir.

-Cada uno que hable por sí, yo hablo de lo que somos nosotros, y trabajamos mucho además desde la lógica batllista por la unidad partidaria. El Partido Colorado no puede estar atado o ser rehén de disputas personales, sino que debe trabajar desde una visión de unicidad con matices. Yo tengo matices claros con otros sectores, lo hemos marcado, pero la diversidad y la pluralidad enriquece.

-¿El partido ha caído en disputas personales que han manchado su unidad?

-La gente no quiere peleas entre los políticos y yo tampoco. Tenemos que trabajar para generar acuerdos a partir de las desavenencias que podamos tener. Sin duda, hubo situaciones a mejorar. Además, las últimas historias del partido están asociadas a proyectos personales, lo cual es un grueso error. Se cayeron figuras y se desdibujó el partido. Cuando Pedro resolvió irse la vez anterior, se desdibujó su sector y al desdibujarse su sector, se desdibujó el partido. Cuando se fue (Ernesto) Talvi, pasó lo mismo.





-Entre estos roces que han habido entre Vamos Uruguay y Unir para Crecer, entre Bordaberry y Ojeda, con su talante más conciliador, ¿cómo se para en esa dinámica?

-Hemos trabajado mucho en la interna del partido para mejorar el diálogo. No creo en las confrontaciones mediáticas, sin perjuicio de que he tenido que hacerlas. Por ejemplo, cuando antes de asumir el gobierno algún compañero (Bordaberry) fue y se reunió con Orsi, yo salí y dije que no estaba de acuerdo, pues hay que trabajar en clave de partido y no por efectos y esfuerzos personales.


-¿Qué problemas advierte hoy por el escenario actual del partido, en el que un sector domina casi por completo su orgánica?

-Tenemos un problema de la participación en la orgánica y hay que reconocerlo, no todos los sectores participan como nos gustaría. Hay que desarrollar acciones y no tengo duda de que va a haber cosas que nos van a unir. Cuando celebremos en 2028 los 200 años del partido, vamos a estar todos unidos. Ahora estoy trabajando por un congreso ideológico que vamos a hacer en 2027 y ahí voy a trabajar mucho para que todo el Partido Colorado tenga esas instancias orgánicas unidas, para fundamentar nuestras bases y para mirar el futuro.

-Durante la campaña para las elecciones internas de 2024, con Ojeda tuvieron varios roces y comentarios cruzados sobre el final. ¿Esta actual alianza es transitoria o más bien definitiva?

-Falta mucho para las elecciones. Nosotros sí constituimos un espacio de coordinación que se gestó antes de las elecciones y que eso nos permitió tener la mayoría dentro del partido, en la orgánica y en la bancada del Senado, pero es un espacio de articulación. Por lo que es Ojeda y por lo que es Silva, no tengo duda que tenemos perfiles distintos. Los mostramos en nuestras campañas electorales y ahora en el accionar también. Si a futuro complementamos estos perfiles uno con otro, excelente. Pero la 600 y Crece en particular como sector político tiene su hoja de ruta, su visión de una cantidad de temas, tiene sus referentes departamentales en todo el país. Eso le hace bien al partido, reivindicando la identidad, y máxime, como dicen que el batllismo puede estar diluido, nosotros lo tomamos con orgullo.




-O sea que el futuro de Crece y la 600 no necesariamente está asociado a Unir.


-Hoy por hoy estamos en este espacio, pero falta mucho para definir. No tengo duda de que tenemos muchísimas coincidencias y avanzamos juntos, pero también reivindico la importancia de que la 600 como proyecto político batllista continúe aglutinando a personas para fortalecer al partido y resolver dentro de tres años lo que haya que resolver.



-Varias veces ha acusado que se está "desmantelando" la reforma educativa del gobierno anterior. Por otro lado, el egreso liceal y la categoría de Ciencias en las pruebas PISA mejoraron. ¿Cree que los problemas que usted advierte podrían repercutir en peores resultados a futuro?


-Todos aquellos militantes del caos, que vinieron y pronosticaron la catástrofe en la educación pública, están calladitos, porque los resultados y las evaluaciones muestran que mintieron y que anunciaron escenarios catastróficos que no se cumplieron. Dicho eso, creo que estamos en una situación problemática y que estamos en zona de riesgo de que los resultados comiencen a desvirtuarse para peor, en la medida que algunas de las cosas que nosotros establecimos se están retrocediendo. Por ejemplo, PISA evalúa las competencias que los jóvenes de 15 años tienen para la resolución de situaciones, cómo aplican lo que aprendieron. No es una prueba de conocimiento, sino de destrezas, de desarrollo de competencias. Eso era la transformación educativa. Si eso no se hace más, vamos a ver qué pasa.

-¿Cree que fue un error el cambio que introdujo la LUC sobre la obligatoriedad, tras los fallos de la Suprema Corte que avalaron el homeschooling?

-Con el respeto que le tengo a la SCJ, creo que el error es de la mayoría de la SCJ; yo estoy con la minoría de la SCJ, que señaló otras normas constitucionales que refuerzan esa asociación que históricamente el Uruguay ha tenido entre la obligatoriedad y la asistencia a clase. La obligatoriedad está consagrada en la Constitución y en el Código de la Niñez, que dice que una de las obligaciones de los padres es que los hijos concurran a los centros educativos. El ir a clase y al centro educativo no solo tiene que ver con que vos aprendas, sino que tiene que ver con aspectos vinculares, de relacionamiento y desarrollo psicosocial, y también la protección de derechos. Mi madre, maestra, en la escuela detectaba vulneración de derechos de sus niños en los propios núcleos familiares, como revelan las estadísticas, donde la mayoría de las violaciones de derechos de los gurises y la violencia que sufren están asociados a sus núcleos familiares. Los hijos no son propiedad de los padres. Los padres tenemos el deber de brindarles todos los cuidados para su desarrollo.




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