Escrito en piedra
Fue necesario un conflicto de cuatro meses para que la empresa de la terminal de contenedores y su sindicato llegasen a un acuerdo.
El acuerdo colectivo entre la empresa Terminal Cuenca del Plata y el sindicato de sus trabajadores cierra un conflicto gremial de cuatro meses que tuvo fuertes impactos, directos e indirectos, sobre el puerto, la economía y el escenario político. La ministra de Transporte y Obras Públicas, entrevistada por En Clave País opinó: "Haber alcanzado como país una proyección de previsibilidad a cinco años es muy importante". Pero, cuando los periodistas le preguntaron si no existía la posibilidad de un conflicto similar en el futuro respondió: "Ojalá no pudiera tener las cosas escritas en piedra". Inmediatamente recordó, "Hay acuerdos firmados que se han cumplido siempre". No dio la impresión de estar muy segura.
Cuando termina una crisis, la primera reacción, muy humana, es pasar la página lo más rápido posible. Pero, es importante analizar lo sucedido y extraer lecciones para el futuro. Se llama aprendizaje.
Algunas propuestas.
La primera podría ser que existen diferendos que tienen un impacto de tanta relevancia sobre la actividad económica que exceden ampliamente la relación empresa-trabajadores. Estas crisis producen daños colaterales - para utilizar una frase acuñada en la época de Vietnam- para terceros o, incluso, consecuencias estratégicas de largo plazo. La Resolución del Poder Ejecutivo del 11 de septiembre reconoce la necesidad de encontrar un equilibrio entre las medidas gremiales y "el inminente riesgo a un servicio de importancia trascendental, en atención a la afectación que provoca en la producción nacional y en el comercio exterior del país".
Una segunda lección sería que es necesario para el bien común que se respeten los principios en la Ley de Puertos de que la prestación de servicios portuarios eficientes es un "objetivo prioritario para el desarrollo del país" y que los servicios portuarios se presten "durante las veinticuatro horas del día y todos los días del año cuando lo demanda así lo requiera". Y ello es por varios motivos: primero, porque los puertos son un eslabón fundamental en la cadena logística transnacional de la cual depende el desarrollo económica y social de nuestro país; segundo porque la actividad portuaria es, en si misma, una fuente de empleo y riqueza; y, finalmente, por la trascendencia de las comunicaciones marítimas para el Uruguay.
La tercera sería que estas situaciones existen dentro de un mercado transnacional.
Las medidas impactaron los servicios de transporte marítimo que hacen escala en la Terminal. Estas actividades son transnacionales. Es importante recordar que cinco de las principales compañías dedicadas al transporte de contenedores mundiales tomaron el paso poco frecuente, de advertir al gobierno sobre los resultados de largo plazo de la situación.
Los cuatro meses de problemas perjudicaron la posición del puerto en la región. Montevideo depende de las exportaciones de servicios. El movimiento de contenedores en transbordo cayó sustancialmente en los dos últimos años. La tendencia seguramente se mantendrá este año. Nuestros competidores también juegan.
No hemos aprendido que el puerto, para ofrecer servicios adecuados al comercio exterior uruguayo, debe competir para exportar servicios al resto de la región. Las dos actividades son interdependientes.