Erupciones cutáneas y acné: El cambio climático también está dejando su huella en la piel
El aumento de las temperaturas, la humedad y la expansión de vectores generan nuevas amenazas para la salud cutánea. Especialistas llaman a reforzar la prevención en el país.
El calentamiento global no solo se traduce en olas de calor, sequías o eventos meteorológicos extremos. También está modificando la frecuencia y gravedad de algunas enfermedades de la piel, según un informe presentado recientemente en el Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, realizado en Viena, que recogió información de 136 países, incluido Chile.
Según la investigación, el 42,6% de las naciones reportó cambios en la prevalencia o gravedad de enfermedades dermatológicas asociadas a fenómenos climáticos.
El impacto, además, no es homogéneo: mientras el 55,6% de los países de bajos ingresos informó estos problemas, la cifra llegó al 28,3% en las economías de altos ingresos.
Las erupciones cutáneas vinculadas al calor fueron el problema más reportado (81%); les siguieron las enfermedades inflamatorias de la piel (75,9%) y las infecciones (62,1%). En la mitad de los casos también se observaron cambios en patologías transmitidas por vectores, como mosquitos y garrapatas.
"La piel es nuestra primera línea de defensa contra el cambio climático", dijo Esther Freeman, autora principal del estudio.
A su juicio, el hallazgo central es que el cambio climático "ya está asociado con impactos negativos en las enfermedades de la piel". Por eso, plantea que la salud dermatológica debería incorporarse a la preparación frente al cambio climático.
El dermatólogo Nelson Lobos, de Clínica Alemana y miembro de la Comisión Nacional del Cáncer del Ministerio de Salud (Minsal), explica que el aumento de temperatura y humedad favorece la sudoración, la maceración y la irritación, lo que puede descompensar patologías como dermatitis atópica y eczemas.
El calor tampoco actúa solo: "La contaminación atmosférica puede desencadenar o agravar la inflamación cutánea", señala. Las partículas contaminantes pueden depositarse en los poros y favorecer, por ejemplo, exacerbaciones del acné y de enfermedades como la psoriasis.
A esto se suma el componente infeccioso. El cambio de temperatura y humedad puede favorecer la expansión territorial de mosquitos y garrapatas, llevando enfermedades a lugares donde antes eran poco frecuentes.
Carolina Gómez, dermatóloga del Hospital Clínico U. de Chile, precisa que si bien el estudio se basa en encuestas a dermatólogos y no en un seguimiento de pacientes, "es una señal consistente de que hay un cambio de la piel con este factor climático. Es biológicamente posible, pero es una evidencia preliminar", precisa.
Lo que sí cuenta con cifras locales es el cáncer de piel, el que tiene como causa la mayor exposición a rayos UV, algo que puede ocurrir si hay aumento de temperaturas y menos días con lluvias. Según datos del Minsal citados por Gómez, en 2024 murieron 624 personas por esta causa, la cifra más alta en 20 años, mientras que las muertes aumentaron cerca de 60% durante la última década. Su principal factor de riesgo sigue siendo la radiación ultravioleta, sobre todo en exposiciones laborales.
También existen señales relacionadas con enfermedades transmitidas por vectores. Gómez señala que el mosquito Aedes aegypti , transmisor del dengue y erradicado de Chile continental décadas atrás, actualmente está presente en Arica e Iquique. Por ahora, los casos continentales son importados, pero la expansión de estos vectores es un fenómeno que requiere vigilancia.
El Niño
Asimismo, eventos climáticos como el fenómeno de El Niño -que este año ha sido particularmente intenso- pueden potenciar estos problemas. "El fenómeno de El Niño modifica y amplifica de forma pasajera la temperatura, las precipitaciones y la humedad. Por tanto, puede descompensar afecciones cutáneas que se modifican con el calor y la humedad, como rosácea y dermatitis", precisa Lobos.
Frente a este escenario, la prevención es fundamental. Gómez recomienda protección solar diaria, evitar las horas de mayor radiación y controlar periódicamente los lunares. Durante olas de calor, aconseja "usar ropa liviana, evitar permanecer húmedo por períodos prolongados y mantener una buena hidratación", en especial en niños y adultos mayores.
Lobos agrega medidas para preservar la barrera cutánea, como "duchas cortas con agua tibia, hidratar la piel inmediatamente después del baño y utilizar productos con ingredientes como ceramidas o urea". También recomienda ropa que facilite la absorción de la humedad y un sombrero que proteja rostro y orejas.
Más allá de las medidas individuales, los especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer la vigilancia. "Deberíamos hacer más vigilancia epidemiológica y estudios para poder reportar los casos en Chile", puntualiza Gómez.