La IA entra en un nuevo terreno en la vida escolar: conversar y pedir consejos
Aunque las tareas y el estudio suponen buena parte de su uso, un tercio de los menores encuestados declara recurrir a estas herramientas con ese fin. Especialistas advierten sobre la importancia de potenciar el pensamiento crítico y los vínculos personales.
Cuando Macarena Álvarez habla de educar en tiempos de inteligencia artificial, su preocupación ya no pasa por si los escolares a los que enseña usan o no estas herramientas, sino por cómo lo están haciendo. "Lo fundamental es entregarles herramientas para crear, para preguntar, para ser parte de la sociedad", comentó esta profesora -quien enseña Biología en el Liceo Bicentenario de Excelencia Polivalente San Nicolás- durante uno de los paneles del Summit para el Futuro de la Educación, parte del Summit País Digital 2026 que se realizó la semana pasada.
Hasta allí llegó tras haber sido destacada junto a sus alumnos en distintos concursos centrados en innovación tecnológica.
Los datos que se presentaron durante el encuentro ayudan a reflejar el panorama al que Álvarez hace referencia: y es que según el Barómetro Digital de Chile 2025-2026 de Fundación Nativo Digital, el 83% de los encuestados de entre 9 y 17 años dice usar IA. Aunque los usos académicos predominan -el 49% recurre a ella para hacer tareas o trabajos del colegio y 48% para buscar información resumida y fácil de entender-, un 32% también dice ocuparla para "conversar o pedir consejos".
Esto último "es algo que nos llama mucho la atención y creemos que es un síntoma de alerta que tenemos que mirar más en detalle", señaló Pablo Christiny, presidente de Fundación Nativo Digital, al presentar los resultados, que se basan en una encuesta aplicada a 815 niños y adolescentes de manera online .
Desarrollo socioemocional
Christiny explicó que preocupa que algunos jóvenes estén usando estas herramientas "como un psicólogo, como un psicopedagogo, como alguien que los acompaña en sus procesos de desarrollo socioemocional". Por eso, "tenemos que estar alertas sobre qué va a pasar cuando los consejos no sean los adecuados".
La duda coincidió con una advertencia que se repitió en el encuentro: el desafío que supone que la IA comience a ocupar espacios que hasta ahora implicaban interactuar con otros.
"El desafío es aprender sin perder lo humano", indicó Ignacio Sánchez, exrector de la U. Católica y expositor de la jornada.
"Cada vez se conoce más que muchos jóvenes utilizan la IA como un consejero, como otro que los apoya, que los ayuda", agregó. Bajo su mirada, esto es riesgoso, porque "la IA nunca va a ser crítica; siempre va a acompañar, siempre va a felicitar", lo que influiría en el desarrollo de habilidades socioemocionales y capacidad de argumentar.
A pesar de esta mirada, el académico advirtió que esto no significa tener que excluir estas herramientas del mundo de la educación, señalando que ofrecen posibilidades para, por ejemplo, apoyar a estudiantes con necesidades especiales. La condición es que "detrás de ello tiene que haber un tutor. Tiene que haber una mano humana que sepa guiar ese acompañamiento".
Fortalecer las bases
Para Sánchez, la discusión tampoco pasa por decidir si los alumnos deben usar (o no) la IA.
"Ya hemos visto que se utiliza ampliamente en colegios y universidades, por los estudiantes y los profesores", señaló. El desafío entonces es formar a las nuevas generaciones para que sean capaces de ocuparla de una manera "crítica, ética y responsable", interpretando y procesando la información que esta entrega, en vez de solo transmitirla.
Una preocupación similar planteó Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la Unesco en Santiago. Durante su presentación, la representante advirtió sobre lo que denominó como rendición cognitiva: la tendencia a aceptar "acríticamente" los resultados generados por la IA "como si fueran nuestro propio pensamiento". Es decir, se les delega a las máquinas los procesos de resolución de problemas.
"En esta era de la IA tenemos que invertir mucho más en la inteligencia humana", afirmó. Para ello, resulta urgente fortalecer aprendizajes fundamentales como lectura, matemática y ciencias, porque son la base para comprender y evaluar críticamente la información que estas herramientas producen, indicó.
Asimismo, Kuisch Laroche puso énfasis en "el encuentro humano, pensamiento crítico, creatividad, empatía, convivencia, respeto a la diversidad y construcción colectiva del conocimiento". A eso lo llamó la "esencia" de la educación.
Desde Fundación País Digital, su directora de Educación, Catalina Araya, planteó que la mayor incorporación de estas herramientas también obliga a discutir dónde establecer límites.
"Debemos cuidar la privacidad de niños, niñas y jóvenes. Debemos cuidar el juicio profesional de los docentes, debemos cuidar el derecho a equivocarse y aprender del error. Y por supuesto, aprender sin ser perfilado por un algoritmo", dijo.
Para la profesora Macarena Álvarez, parte de la respuesta desde los colegios pasa justamente por dejar de centrar la educación en la repetición de contenidos y dar más espacio a otras capacidades. "Necesitamos desarrollar habilidades complejas como el pensamiento crítico para un futuro que es incierto", señaló. "Los contenidos son un medio, la tecnología es un medio, la inteligencia artificial es un medio", concluyó.
Cristián del Campo, rector de la U. Alberto Hurtado, complementó esta idea diciendo que se puede incorporar la tecnología para mejorar los aprendizajes, pero "sin perder de vista nuestra humanidad".