Lunes, 12 de Octubre de 2026

Editorial: Costa Rica requiere una estrategia para la IA, no una carrera por cualquier inversión

Costa RicaLa Nación, Costa Rica 12 de octubre de 2026

La atracción de infraestructura para inteligencia artificial plantea retos clave en capacidad eléctrica, disponibilidad hídrica e impacto productivo local para Costa Rica.

Costa Rica tiene ante sí una oportunidad para abrir un nuevo ciclo de inversión tecnológica. La inteligencia artificial demanda infraestructura, electricidad y conectividad, y lleva a las empresas a buscar nuevos destinos. Sin embargo, aprovechar esa oportunidad exige más que celebrar anuncios en redes sociales. El país debe decidir qué inversiones quiere atraer, cuáles puede sostener y qué beneficios espera obtener de ellas.

La discusión sobre los centros de datos no debería reducirse a una competencia por conseguir el proyecto más grande. Tampoco cabe elegir entre aceptar cualquier iniciativa o renunciar por completo a esta industria. La tarea es construir una estrategia que permita seleccionar inversiones compatibles con nuestras capacidades, ampliar esas capacidades y convertir la infraestructura digital en una plataforma de desarrollo productivo.

La experiencia de Intel ofrece una referencia, pero no una garantía. Su llegada posicionó al país como destino de operaciones tecnológicas. Sin embargo, ningún centro de datos reproducirá ese efecto por el solo hecho de instalarse aquí. El impacto dependerá de los servicios, proveedores, conocimientos y actividades empresariales que se desarrollen a su alrededor. Confundir el monto de una inversión con su aporte al desarrollo sería un error de política pública.

Estos proyectos requieren mucho capital y electricidad, pero relativamente pocos trabajadores durante su operación. Por eso, la evaluación no puede limitarse al número de empleos directos ni al valor de los edificios y equipos. Debe considerar la formación de talento, las compras a proveedores nacionales, el acceso a capacidades tecnológicas, la atracción de otras empresas y el retorno fiscal neto de los incentivos. Lo decisivo es cuánto valor permanece en el país.

El Gobierno debe definir dónde puede competir Costa Rica. No todos los centros de datos tienen las mismas necesidades ni todas las actividades vinculadas con la IA exigen idéntica infraestructura. Conviene examinar distintas escalas y segmentos, incluidos los servicios que utilizan modelos ya entrenados. La selección debe responder a estudios técnicos, económicos y ambientales, no a la fascinación por el tamaño de un proyecto o por la novedad de una tecnología.

La energía es central en esa decisión. Una matriz renovable es una ventaja, pero no garantiza electricidad disponible, competitiva y entregable en cualquier ubicación. Se necesitan generación, transmisión, conexiones oportunas y reglas contractuales previsibles. Antes de comprometer suministro para grandes consumidores, las autoridades deben identificar las inversiones requeridas, sus plazos y quién asumirá sus costos. La expansión tecnológica no debe descansar en subsidios ocultos ni perjudicar a los demás usuarios.

Deben precisarse las condiciones ambientales. La disponibilidad de agua, las tecnologías de enfriamiento y las características del territorio tienen que evaluarse desde el inicio. Agilizar trámites significa eliminar duplicidades y ofrecer criterios claros; no debilitar controles ni relegar la participación comunitaria. La sostenibilidad debe demostrarse con información verificable, no presumirse a partir de la reputación ambiental de Costa Rica.

El proyecto anunciado en Limón evidencia la necesidad de ordenar esta discusión. Una iniciativa particular no puede sustituir una política nacional ni obligar al Estado a improvisar condiciones para hacerla viable. Las autoridades deben distinguir entre una propuesta, una inversión confirmada y un proyecto autorizado. Esa precisión protege a las comunidades y la credibilidad del país.

Procomer, las autoridades energéticas, las instituciones ambientales y el sistema educativo deben trabajar sobre una hoja de ruta común. Esa coordinación necesita responsables, metas, plazos y rendición de cuentas. Debe incluir conectividad redundante, talento especializado y oportunidades para proveedores locales. También debe publicar los criterios utilizados para priorizar proyectos y evaluar sus beneficios frente a los recursos comprometidos.

Costa Rica no debe observar pasivamente esta transformación, pero tampoco necesita atraer cualquier inversión a cualquier costo. La ambición correcta es aprovechar la infraestructura de IA para ampliar nuestra capacidad de producir conocimiento, servicios y tecnología. Primero tenemos que definir como país el lugar que queremos ocupar en esa economía; después, atraer las inversiones que permitan construirlo.

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