Martes, 13 de Octubre de 2026

El petróleo y la retranca

UruguayEl País, Uruguay 13 de octubre de 2026

Uruguay se merece un estudio a fondo de sus posibilidades petroleras, y con esa información, la sociedad deberá sentarse y debatir en forma madura y democrática qué hacer con eso.

En los últimos meses, en Uruguay hemos vuelto a un debate antiguo, y que cada poco revive en nuestras conversaciones. Hablamos de la búsqueda de petróleo, esta vez en aguas territoriales nacionales, que tendrá en los próximos meses algunas instancias determinantes.

Si bien hay gente muy optimista, y el tema es casi que la última esperanza del actual gobierno por tener alguna buena noticia antes de su cierre, los datos concretos son más moderados. Según un muy interesante informe publicado este fin de semana por la sección Qué Pasa de este diario, los expertos afirman que la probabilidad de hallar petróleo en alguno de los bloques marítimos que se perforarán en los próximos meses, no es mayor al 25%. Algo que de todas formas es bastante en el mundillo petrolero.

En cualquier caso, si se hallara petróleo en esa exploración, luego habría que analizar si es económicamente rentable extraerlo, lo cual genera todo otro tipo de cálculo y especulación.

Pues bien, mientras ese proceso va lentamente avanzando en los niveles que corresponde, el país se ha sumergido en un debate absurdo, típico de nuestro país. Se trata, en realidad, de un debate doble.

Por un lado están los jerarcas y políticos que ya discuten cómo habría que manejar esa eventual riqueza que podría estar en nuestro subsuelo. Según el informe periodístico ya citado, los ingresos provenientes de ese hallazgo podrían llegar a US$ 1.600 millones anuales para Rentas Generales durante treinta años, con picos superiores a los US$ 4.000 millones; y US$ 300 millones de ingresos promedio anuales para Ancap en caso de asociarse al negocio.

Con semejantes cifras, no es extraño ver a algunos dirigentes políticos con dificultad a la hora de controlar sus efluvios salivales, imaginando todo lo que podrían gastar en caso de acceder a esos recursos.

Pero la cosa no es tan simple. Porque está muy estudiado el impacto negativo que puede generar en una economía, el ingreso así de golpe de semejante cantidad de dinero. Ejemplos como Venezuela o Nigeria son expresivos a la hora de ilustrar sobre como un país que recibe semejante bendición, puede dilapidarla, cayendo en un espiral de derroche, inflación, demagogia y autoritarismo.

Pero también hay ejemplos constructivos. Todo el mundo habla del caso de Noruega, que decidió armar un fondo fiduciario con los recursos provenientes de su petróleo, cuyas ganancias tienen un destino muy preciso, y fuera de las ansias demagógicas del político de turno.

Hay otros ejemplos positivos en el mundo, empezando por varios países del Golfo, que si bien tienen gobiernos poco transparentes por un tema histórico, y suelen estar en las noticias por malas razones, la realidad es que en menos de un siglo han pasado de ser pequeños pueblos de pastores y pescadores, a vivir en una opulencia digna de envidia.

Lo increíble es que en Uruguay haya gente que conociendo nuestra historia y tradición, crea que no estaríamos en condiciones de generar una institucionalidad propia, que permita aprovechar una riqueza de ese tipo, evitando los excesos y pecados de otros países.

Casi tan insólito como eso, es ver la reacción enojada y paralizante de algunos grupos ambientalistas ante el simple hecho de la prospección petrolera.

Desde que se anunció este proceso, varios grupos con interesante financiación, se han dedicado a recurrir una y otra vez a los tribunales con el objetivo de frenar el proceso antes incluso de saber su resultado. Por momentos parece que la intención fuera desgastar a los eventuales inversores, para que se cansen y decidan irse a otro país más amigable.
Se trata de un accionar egoísta y perverso.

Uruguay en un país que tiene enormes carencias y dificultades materiales. El hallazgo de una riqueza de este tipo, sería un cambio radical en las posibilidades de vida de miles de compatriotas. Que no debería ser frustrado apenas por el fanatismo radical de gente que tiene las cuatro comidas diarias aseguradas.

Uruguay se merece un estudio a fondo de sus posibilidades petroleras, y con esa información, la sociedad deberá sentarse y debatir en forma madura y democrática, qué hacer con eso. Y si se decidiera explotar, se debe hacer con las máximas garantías ambientales, como se hace sin problemas en muchos países del mundo. Pero no puede ser que grupitos radicalizados, que han estado en contra de la forestación, de la soja, de la minería, hasta del turismo, le marquen la agenda a todo el país. La discusión debe ser amplia, técnica y, sobre todo, democrática.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela